Tapa Boletin Abril 2010 – Necesitamos paritarias ya

Perfil, acuerdo con cláusula de revisión

Los trabajadores de Editorial Perfil votaron por unanimidad en una asamblea general, la aceptación de un aumento salarial de marzo a diciembre de 400 pesos iniciales que se eleva a 500 a partir de junio. Luego, hay dos tramos más de 5% en septiembre y fin de año. Antiguedad y guardería aumentan un 20% a partir de marzo. Además, la patronal pagó otros $400 durante marzo, como compensación del desfasaje del acuerdo anterior. Para los redactores, los $400 iniciales representan un aumento del 13% inmediato, lo que lleva el sueldo en mano a $3.350.

Los trabajadores de Editorial Perfil votaron por unanimidad en una asamblea general, la aceptación de un aumento salarial de marzo a diciembre de 400 pesos iniciales que se eleva a 500 a partir de junio. Luego, hay dos tramos más de 5% en septiembre y fin de año. Antiguedad y guardería aumentan un 20% a partir de marzo. Además, la patronal pagó otros $400 durante marzo, como compensación del desfasaje del acuerdo anterior. Para los redactores, los $400 iniciales representan un aumento del 13% inmediato, lo que lleva el sueldo en mano a $3.350. Lo más importante del acuerdo es que se establece una cláusula de revisión del mismo para agosto en función de la inflación.

Quieren reventar nuestros salarios: ¡Necesitamos paritarias ya!

En varias empresas del gremio comenzaron las discusiones salariales del 2010. Frente a una inflación estimada por las consultoras privadas que supera, según algunos estudios, el 30%, el común denominador de las patronales es ofrecer aumentos completamente inferiores a lo que se calcula será la suba de precios real. Las ofertas que se conocen apenas si se acercan al 20% anualizado, en cómodas cuotas que se completan muy entrado el año y que se diluyen en el bolsillo del trabajador por la presión de las remarcaciones.

En varias empresas del gremio comenzaron las discusiones salariales del 2010. Frente a una inflación estimada por las consultoras privadas que supera, según algunos estudios, el 30%, el común denominador de las patronales es ofrecer aumentos completamente inferiores a lo que se calcula será la suba de precios real. Las ofertas que se conocen apenas si se acercan al 20% anualizado, en cómodas cuotas que se completan muy entrado el año y que se diluyen en el bolsillo del trabajador por la presión de las remarcaciones.
Es evidente que las empresas acordaron en las cámaras que las agrupan salir con esa política. Sus voceros más conocidos montaron la campaña desde comienzos de año. El abogado laboralista, asesor de la UIA y presidente de la Copal (Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios), Daniel Funes de Rioja dijo que “pactar subas salariales por encima del 20% alentará la inflación”. Otro talibán del laboralismo patronal, Julián de Diego, no solo pretende que se pacten aumentos por debajo de la inflación sino que tampoco quiere que los trabajadores nos cubramos: “Las cláusulas sujetas a condición son una fuente generadora de expectativas que potencian los procesos inflacionarios”.
El año pasado pretendieron congelarnos el salario con la excusa de la crisis financiera internacional. Este año, con la inflación, convierten el que debería ser el principal motivo para aumentar salarios en un argumento en nuestra contra.
No es un problema a futuro: en el primer trimestre del año, la inflación se comió nuestros salarios en un 8% (El Cronista 22/3). Mientras tanto, ni la CGT de Moyano, ni la CTA de Yasky lanzaron una campaña por aumentos de emergencia que nos permitan recuperar esa pérdida y dejan a cada gremio librado a su suerte. En muchos casos, también toman la iniciativa para frenar la lucha salarial: la conducción de CTERA (alineada con la dirección de la CTA) encaró la primera paritaria nacional poniéndole un “techo” a la negociación salarial, dejando a los docentes con un sueldo básico que no llega a cubrir siquiera la mitad de la canasta básica familiar (actualmente de 3.800 pesos, según la misma CTA).
El gobierno, a su vez, no es ajeno a lo que sucede en las paritarias. No por nada Cristina K le anticipó a los empresarios que no habría “reclamos salariales desestabilizadores”. El gobierno “nacional y popular” defiende el interés patronal en la negociación salarial.
En ese marco, al llegar el inicio de cada paritaria sectorial, la carestía acumulada juega a favor de la patronal, que por un lado aumenta sus precios preventivamente y por el otro tiene la “espalda” que no tienen los trabajadores para aguantar la negociación.
Ni siquiera hay una campaña mediática como la que llevan adelante las empresas. Mucho menos, ni por asomo, un plan de lucha general.
El submundo de todo esto es el gremio de prensa. Somos la única rama de trabajadores argentinos que no concurrió a paritarias unificadas como lo han hecho los restantes sindicatos desde por lo menos 2006. Acá peleamos empresa por empresa, y esto ocurre sólo en las que tienen comisión interna o delegados. En las demás, el diario Clarín por caso, las patronales otorgan el aumento que quieren cuando quieren. No se negocia nada.
En las empresas organizadas solemos tener negociaciones salariales que llamamos paritarias, pero no lo son. La paritaria es una negociación colectiva, que abarca al conjunto de trabajadores de la rama. Se le llama “paritaria” porque discuten en paridad numérica representantes de empleadores y de trabajadores.
La clave de las paritarias es que, tras un reclamo común, se pueden poner en movimiento todas las fuerzas del gremio para obtenerlo. De esta manera, las conquistas que se obtengan pueden abarcar al conjunto, es decir que los beneficios podrían tocarles a compañeros que se desempeñan en empresas que carecen de organización o que, por su tamaño, se las ven en figurillas para enfrentar a la patronal.
Con la ausencia de paritarias rige el sálvese quien pueda: si una empresa tiene una organización sindical interna fuerte y asentada, puede conseguir mejorar sus salarios y condiciones de trabajo, pero si no la tiene o si la tiene pero atraviesa una coyuntura de debilidad, todo es más difícil. A la postre, esto termina perjudicando al conjunto, porque las patronales siempre utilizan los costados más débiles del gremio para hacer ingresar sus políticas de ajuste y miseria salarial.
Otra ventaja es que, cuando se obtienen conquistas en paritarias, se constituyen en un piso para luego ir por más. Por ejemplo: se fija un determinado salario para la categoría redactor, por debajo del cual ninguna empresa debería pagar. Entonces, se limita la posibilidad que tienen ahora las patronales de aprovechar los recambios de la plantilla para hacer entrar compañeros con salarios a la baja, con lo que buscan revertir el nivel salarial al que han tenido que acceder como resultado de la lucha en momentos desfavorables.

Los pisos salariales son más difíciles de imponer cuando se negocia de manera aislada.
Sin paritarias hemos naturalizado correr atrás de la inflación. En las empresas que pudieron salir a la pelea, hubo conquistas importantísimas en la defensa del poder adquisitivo del salario, pero con todo sólo alcanzamos a “recomponer” el deterioro. No es poco pero nos privamos de progresar. En muy pocas redacciones se le gana a la inflación, cuando mucho le empatamos y estamos siempre en el mismo lugar, es decir que retrocedemos porque mientras esto ocurre nuestras necesidades aumentan con los años: vienen los hijos, nuestra salud demanda más atención, etcétera.

Con todo este panorama ¿por qué la dirección de la Utpba no va a una paritaria general?
Básicamente, porque hacerlo le implicaría, aún de una forma elemental, retomar alguna clase de contacto con los trabajadores de prensa, con su realidad. Para una burocracia que se ha recluido hace años en una existencia vegetal, sin contacto con las bases o que sólo interviene para entorpecer, traicionar o certificar derrotas, un llamado a paritarias pondría al desnudo su inmovilismo irrecuperable. Una prueba es que, allí donde se sentaron con las empresas a discutir un acuerdo colectivo, como fue el sector de las “empresas chicas”, pactaron de manera clandestina y administrativa salarios del nivel de Ruanda, que además sólo son referenciales y no obligan a nadie a cumplirlos.
En la rama radio hicieron un papelón. Cuando los demás sindicatos tenían casi cerrado el acuerdo, se anotaron al final y boquearon mediáticamente un reclamo que, oh casualidad, estaba cerca de lo que los restantes gremios que tienen representación en el sector estaban a punto de conseguir.
La directiva de la Utpba no va a paritarias porque el mínimo movimiento de olas que significaría eso amenaza su existencia como tal. Además, no las necesitan. Como no trabajan, sus ingresos no dependen de la lucha contra la patronal.
Llevamos años en esta situación, pero no podemos seguir así.
El conjunto de los trabajadores del gremio debe movilizarse para exigir a la dirección de nuestro sindicato que pida la apertura de las paritarias. Este año, este reclamo tiene carácter dramático para nuestras familias.
Debemos, mientras tanto, denunciarlos por abandono de persona. Tenemos miles de compañeros que, sin posibilidad de defensa en sus lugares de trabajo, quedan a merced de los patrones. Tenemos que organizar, desde cada lugar de trabajo, y bajo el liderazgo de las comisiones internas combativas e independientes, una campaña por paritarias ya, y que incluya la consigna de que si la dirección de la Utpba no las pide se tienen que ir.
Por eso tenemos que luchar.

Santa Cruz: atentado a la periodista Adela Gómez

El pasado domingo 28 de marzo el automóvil de la periodista Adela Gómez, de la ciudad santacruceña de Caleta Olivia fue incendiado frente a su domicilio. Un vecino dio el aviso y evitaron que las llamas se propagaran a la casa construida de madera.

El pasado domingo 28 de marzo el automóvil de la periodista Adela Gómez, de la ciudad santacruceña de Caleta Olivia fue incendiado frente a su domicilio. Un vecino dio el aviso y evitaron que las llamas se propagaran a la casa construida de madera.
Gómez trabaja en Radio XXI y ha realizado investigaciones sobre presuntos actos de corrupción en la municipalidad gobernada por el kirchnerista Frente por la Victoria. La profesional responsabilizó por el ataque al intendente de Caleta Olivia y afirmó que pretende silenciarla a ella y al medio en el que se desempeña. En septiembre de 2007, Gómez había sido baleada por la Gendarmería, dependiente del Gobierno Nacional.
En una provincia donde se entrega el petróleo, la pesca y el oro, mientras el pueblo sufre miles de privaciones, se persigue a quienes denuncian la corrupción y los atropellos.
La Naranja de Prensa hace suyo el pedido de distintas organizaciones sociales, gremiales y políticas de Caleta Olivia, que entre otras cosas repudiaron el atentado sufrido por la compañera periodista Adela Gómez y exigieron el inmediato esclarecimiento del atentado, que no es más que el síntoma de un sistema y un gobierno que pretenden acallar las voces de los que reclaman por verdad y justicia.

El Grupo Uno despide trabajadores en Rosario

El grupo de medios UNO, propiedad de Daniel Vila y el ícono de la corrupción menemista José Luis Manzano, despidió a 20 trabajadores de dos radios AM (LT3 y LT8) del multimedios en la ciudad de Rosario.
La respuesta de los trabajadores fue inmediata y desde las 0 horas de hoy se encuentra ocupada la sede de LT8. A su vez, el Sindicato de Prensa de Rosario llamó a movilizarse a las dos radios del grupo y al diario La Capital, que también es propiedad del holding con sede en Mendoza.

El grupo de medios UNO, propiedad de Daniel Vila y el ícono de la corrupción menemista José Luis Manzano, despidió a 20 trabajadores de dos radios AM (LT3 y LT8) del multimedios en la ciudad de Rosario.
La respuesta de los trabajadores fue inmediata y desde las 0 horas de hoy se encuentra ocupada la sede de LT8. A su vez, el Sindicato de Prensa de Rosario llamó a movilizarse a las dos radios del grupo y al diario La Capital, que también es propiedad del holding con sede en Mendoza.
Los compañeros denuncian que los telegramas forman parte de un plan de ajuste mayor, que también se extendería al tradicional matutino rosarino. El delegado de los trabajadores de LT8, José Maggi, explicó qué “se quiere llevar los estudios de la LT3 y de la LT8 hacia el Diario La Capital. Esto es amontonarnos, apretujarnos, en poco espacio en donde los periodistas cumplamos distintas funciones. Este es el sentido de estos despidos”.
Polivalencia y polifuncionalidad, es decir que el mismo trabajador que escribe en el diario, también se desempeñe en radio o en otros soportes, y todo por el mismo salario. Esa es política que está detrás del ajuste.
El Grupo Uno está a la vanguardia de esa avanzada patronal. En septiembre del año pasado, en Mendoza inauguraron una “redacción multimedia” que, bajo la pantalla de los fastos tecnológicos, pretende hacer avanzar un plan donde la confluencia de Diario UNO, radio Nihuil, radios FM y Diario UNO Digital sea la base para más precarización laboral.
El Grupo Uno está a la cabeza de las patronales monopólicas que se oponen a la Ley de Medios. Sin embargo, el Gobierno que impulsó esa ley para “defender la libertad de expresión y la democratización de la palabra”, no mueve un dedo para frenar los atropellos patronales que desde hace años el Grupo Uno le impone a sus trabajadores en todo el país.
Desde La Naranja de Prensa nos solidarizamos y acompañamos en la lucha a los compañeros.

Maniobra kirchnerista en el gremio de prensa

Ante el completo agotamiento y disgregación de la burocracia que dirige la UTPBA, se ha lanzado una agrupación en el gremio donde se encuentran ex directivos del sindicato y funcionarios kirchneristas.
Este agrupamiento, llamado “La Gremial”, reivindica sin condicionamientos a las direcciones de la CGT y la CTA, además de apoyar la Ley de Medios, a la que ubica como parte de una lucha “por la libertad de expresión e información”.

Ante el completo agotamiento y disgregación de la burocracia que dirige la UTPBA, se ha lanzado una agrupación en el gremio donde se encuentran ex directivos del sindicato y funcionarios kirchneristas.
Este agrupamiento, llamado “La Gremial”, reivindica sin condicionamientos a las direcciones de la CGT y la CTA, además de apoyar la Ley de Medios, a la que ubica como parte de una lucha “por la libertad de expresión e información”.
La iniciativa parte directamente del gobierno nacional, que en un marco de crisis política y enfrentamiento con un sector de las patronales de los medios de comunicación, busca encuadrar a los trabajadores detrás de su política.
Es decir que, luego de años de lucha contra las patronales llevada adelante por los delegados y activistas independientes, se les propone apoyar a una burocracia sindical (CGT-CTA) y a un gobierno que, en lo que a medios de comunicación refiere, se ha mostrado siempre del lado de los empresarios “amigos” (Werthein, Spolsky, Hadad).
Por otra parte, cuando el Estado mismo es la patronal, como es el caso de Radio Nacional y Telam, el gobierno K ha sido sistemáticamente hostil a la organización sindical independiente, suspendiendo trabajadores o desconociendo la representación gremial. Por lo tanto, pedirles a los mismos trabajadores que sufren la censura gubernamental en carne propia, que apoyen a los K en su cruzada por la “democratización de los medios” es, lisa y llanamente, un desproposito.
¿Qué posición tomará La Gremial sobre la censura y los ataques a la organización de los trabajadores en los medios estatales?

¿Qué historia recuperar?
La Gremial señala en su documento que busca “recuperar la historia” de la UTPBA, de la cual uno de sus principales impulsores fue secretario Adjunto durante varios años. Según esta versión, habría un parte aguas en el derrotero de la burocracia que dirige nuestro sindicato a partir de la salida de Néstor Piccone, quien hasta hace poco fue representante del Estado argentino en Telesur, entre otros puestos oficiales tales como los que ocupó en Radio Nacional y Canal 7 o su candidatura para ocupar un lugar en el Consejo Federal de aplicación de la nueva Ley de Medios.
La leyenda cuenta que hasta determinado momento, existían las asambleas generales y las reuniones del cuerpo de delegados, así como luchas colectivas por el salario y los puestos de trabajo. Y después ya no.
Es falso.
Ya la directiva que integró Piccone planteó la inutilidad e inconveniencia de la realización de reuniones del Cuerpo de Delegados –porque en ellas se manifestaban los delegados combativos del gremio- y de Asambleas que no fueran las regimentadas y para aprobar la Memoria y el Balance. Por esa razón es que hace 17 o 18 años que no se reúne el Cuerpo de Delegados. De asambleas, ni hablar. Paritarias, nunca en los 26 años.
La política defendida por la dirección del sindicato fue siempre la de aislar las luchas y reclamos salariales al marco de cada empresa. Aunque esto se agudizó con el tiempo, es un pecado de origen, no una “desviación”.
En este aspecto, el documento de La Gremial es coherente, ya que tampoco hoy realiza un planteamiento salarial concreto ni una crítica a los 26 años sin paritarias.

¿Recuperar el sindicato de la burocracia o con la burocracia?
La Gremial dice que si bien “la UTPBA necesita estar a tono con el mapa gremial actual”, eso no implica que “quienes simpatizan todavía con la conducción no tengan cabida en una experiencia renovadora como la que planteamos”.
En la lucha contra la burocracia del sindicato tienen cabida todos los trabajadores de prensa. Eso no cabe siquiera aclararlo. Otra cosa es si por los “simpatizantes actuales”, se entiende a directivos de la actual conducción. Pensamos que no se va a “recuperar” el sindicato con los que lo destruyeron.
Los trabajadores de prensa necesitamos una nueva dirección pero que refleje la historia de lucha de los compañeros y la emergencia de los nuevos activistas anti patronales, es decir, la transición que viven los trabajadores entre el agotamiento de una burocracia enquistada y el surgimiento de una nueva conducción completamente independiente de los gobiernos de turno, que pelee por todas las reivindicaciones pendientes, con el método de las asambleas y los plenarios de delegados. La Naranja de prensa está comprometida en ese camino.

Por paritarios electos Luchemos por el 35% de emergencia

Las paritarias se están transformando en un aspecto crucial de la situación política nacional. La inflación es uno de los síntomas del desbarranque de la política kirchnerista y el salario tiende a ser la puerta más importante para abrir una intervención obrera en la crisis política.

Las paritarias se están transformando en un aspecto crucial de la situación política nacional. La inflación es uno de los síntomas del desbarranque de la política kirchnerista y el salario tiende a ser la puerta más importante para abrir una intervención obrera en la crisis política.
Cristina Kirchner lo entendió así cuando convocó a Olivos, primero a los empresarios (los remarcadores de precios), a quienes pidió no hablar de inflación y a quienes ella misma no les habló del tema. Luego a la burocracia sindical, a la que le bajó la línea de “que en este país no habrá desbordes por reclamos desestabilizadores”.
El cumplimiento de la orden presidencial está en marcha: Yasky picó en punta para entregar la docencia, esta vez por el 17% anualizado.
El tema de las cuotas y las sumas en negro es clave. En Comercio se prorrogan hasta el 30 de junio los “negros” de 2008 y 2009. Esto significa que horas extras y vacaciones continúan liquidándose sobre los básicos de 2008, lo mismo que las cargas patronales. ¡Una ganga! Luego pactó 175 por mes y pateó la paritaria para el mes de abril, al tiempo que incluyó cláusulas de fraccionamiento de aguinaldo y vacaciones, facilidades en deudas patronales de obra social y una comisión de “paz social”.
Pero abril está muy cerca y Comercio tiene reclamos de bases en decenas de supermercados y call centers. Los bancarios acaban de firmar por 3.500 pesos de básico para diez mil “calls” de su actividad, lo que plantea un movimiento de lucha por la equiparación con bancarios entre los más de 60 mil trabajadores de call de todo el país.
La paritaria bancaria le ha colocado un problema al plan de la UIA y el gobierno. La cárcel de Zanola y el imparable proceso de descomposición de las burocracias que se referencian con el dirigente preso han llevado a la banca y al gobierno a pactar un 23,5% al contado, con un inicial a 4.495 pesos, apenas doscientos pesos abajo de la canasta familiar de la CTA para febrero.
El antecedente bancario debe abrir los ojos de toda la clase obrera. La gran banca y el gobierno kirchnerista que dirige el Nación, el Provincia y el Central (a punto de firmar lo mismo) están al corriente de la catarata inflacionaria que se avecina: 31,8% anual según la Universidad Torcuato Di Tella (Ambito, 16/3). Salvan a Zanola y marcan una pauta que luce atractiva, pero está ocho puntos por debajo de la inflación prevista, al tiempo que los bancos están polifuncionando todas las actividades en un plan salvaje de no reemplazo de jubilados y de retiros voluntarios. Para bancarios y para todo el movimiento obrero está planteada una cláusula gatillo por inflación al menos trimestral.
Para los compañeros del subte, los docentes universitarios, los compañeros de Kraft y la alimentación, para los gráficos de Interpack, Morvillo y las internas combativas, para los nuevos sindicatos azucareros salteños, para el Astillero Río Santiago, para los choferes de la 60 y Ecotrans –que rondan en reclamos del 30 ó 35%– el antecedente bancario debe ser tenido en cuenta en las asambleas y ante las patronales en dos sentidos, no aceptar las cuotas y llevar los iniciales a la canasta familiar de 4.696 pesos calculada por el Instituto de la CTA.
Otro punto vital que reclaman distintos gremios es la elevación del mínimo de ganancias o su anulación sobre los salarios.
Las burocracias centrales, por ejemplo UOM, UTA, Uocra, como otras menores como plásticos, gráficos, papeleros, negocian en secreto para traer todo cocinado, lo mismo está haciendo la seccional duhaldista del Astillero –y sus paritarios de izquierda.
Luego, están las cláusulas para aumentar la productividad sobre la base de ritmos y poli función como insta la UIA –han sido impuestas, por ejemplo, en el convenio SAT (televisión) con Multicanal-Cablevisión o por Foetra y Foesitra en Telefónicos. Estas no pueden ser aceptadas.
En este escenario de conspiración de las cúpulas sindicales con las patronales, la confrontación tiende a pasar por las grandes fábricas. En el caso Kraft es posible elegir los paritarios de base en una asamblea general de la fábrica, porque habrá que luchar por el 35% a partir de tres mil obreros que son la mitad del gremio. El piquete de un sector de activistas y estudiantes viene bien para instalar el reclamo, pero no ganará el aumento. En Kraft se ha sufrido la confiscación del adicional de fin de año, la disminución de plantel por despidos y el aumento de ritmos, con horas extras compulsivas que disimulan la miseria salarial.
Algunos burócratas (entre ellos Cavalieri) y sectores de la UIA pretenden una gran paritaria nacional para “bajar” un tope. Temen que se les escape la liebre ante las presiones obreras. Organicemos los reclamos y asambleas fabriles, y reclamemos a la CGT y la CTA un congreso de bases unificado para luchar por el 35% de aumento ya.

Timerman vs. Clarín: se pelean el muerto y el degollado

El sábado 28 de marzo el Gobierno y el Grupo Clarín llevaron su enfrentamiento por el reparto del negocio mediático argentino a las páginas del matutino de Ernestina de Noble. En hojas enfrentadas, con gran destaque, el diario editó al embajador en EE.UU., Héctor Timerman y al monopolio, en dos artículos que tienen en común la curiosidad de que lo más importante es lo que ocultan antes que lo que dicen.

El sábado 28 de marzo el Gobierno y el Grupo Clarín llevaron su enfrentamiento por el reparto del negocio mediático argentino a las páginas del matutino de Ernestina de Noble. En hojas enfrentadas, con gran destaque, el diario editó al embajador en EE.UU., Héctor Timerman y al monopolio, en dos artículos que tienen en común la curiosidad de que lo más importante es lo que ocultan antes que lo que dicen.
Clarín había revelado que Timerman dirigió un diario de existencia fugaz, llamado La Tarde, de claras posiciones pro dictatoriales. En su respuesta, el funcionario kirchnerista, que se reconoce como pro dictatorial “arrepentido” hasta que “fracasó” su “proyecto editorial”, increíblemente no dice que Clarín también apoyó a la dictadura, y llegó hasta el día de hoy sin ningún tipo de arrepentimiento. Cómo va a hacer tal cosa, si ese apoyo le brindó negocios fabulosos.
Al día siguiente del golpe, por ejemplo, el diario de los Noble titulaba: “Buenos Aires, caja de resonancia de la vida del país, presentó ayer una imagen de normalidad”.
Pero Timerman despacha todo el prontuario de Clarín en la dictadura con un sumario encubrimiento: lo acusa de que “repite los errores de la prensa de aquellos años con el agravante de ya haber vivido aquella pesadilla”. ¿Errores? ¿Qué pesadilla vivió Clarín?
El “gran diario” le da aire al debate con Timerman porque el funcionario lo blanquea. Los límites de su crítica están determinados por su pertenencia a un gobierno cuyo elenco fundamental nunca se opuso a la dictadura y acompañó todas las políticas de impunidad de los gobiernos que le sucedieron. Un gobierno que paga la deuda externa que benefició a los grupos que sostuvieron la dictadura y que, mientras tarda años en juzgar a un puñado de gerontes próximos a la muerte, coloca bandas armadas para tratar de evitar que Memoria, Verdad y Justicia pueda llegar con su movilización a Plaza de Mayo, como ocurrió el pasado 24 de marzo.
También lo inhibe su propia historia: La Tarde cerró con un “fracaso rotundo”, parece lamentarse Timerman, pero omite decir que La Opinión, de él y su familia, siguió abierto y pro dictatorial un buen tiempo más.
El encubrimiento se extiende al presente: en su artículo Timerman discute con “los periodistas de Clarín”. Ni lerda ni perezosa, la patronal recoge el guante y hace firmar su respuesta por “la Redacción de Clarín”.
Los Noble, los Magnetto y, claro, los Kirschbaum y los Roa no dan la cara y en una práctica feudal violentan la opinión de la mayoría de sus trabajadores, que nada tienen que ver con la desesperada pelea del monopolio por la mantención de sus negocios y prebendas.
La verdadera voz de los trabajadores –de la redacción y de todo el diario- sería la de su representación gremial, cuya elección es combatida por la patronal. No de casualidad, es uno de los aspectos de la crítica de Timerman (impedir la libertad sindical) que los Noble-Magnetto no contestan.
La organización sindical de los trabajadores de Clarín sería un arma fundamental para evitar la perfidia de que Ernestina de Noble evite dar la cara en la respuesta a la acusación de “ser cómplice de la dictadura” por tratar de evitar que identifiquen a sus hijos adoptados ilegalmente y ensucie a centenares de trabajadores de Clarín haciéndolos responsables de la contestación
Los trabajadores de Clarín no forman parte de esta pelea por el control, no popular sino empresario del negocio de los medios. Su voz no es la del gobierno K, amigo de Clarín hasta que sus intereses se enfrentaron y lo cambió por otros monopolios, ni es la de la negrera patronal de los Noble-Magnetto.
Tienen el derecho y la necesidad de tener su propia voz. Y de organizarse en defensa de sus intereses. Esto supone tener delegados elegidos libremente por los trabajadores del diario.

Recorte de horas extras y sobrecarga laboral en C5N

La situación de los trabajadores del canal C5N es cada vez más complicada. La patronal ha decidido hace algunas semanas que no pagará más horas extras, y bajó línea a todos los sectores para que las eviten. Pero muchos compañeros llevan acumuladas una gran cantidad de horas trabajadas y la empresa se niega a reconocerlas. Lo cierto es que la recarga laboral es cada vez mayor. La patronal decidió el año pasado echar a decenas de compañeros sin haberlos reemplazado.

La situación de los trabajadores del canal C5N es cada vez más complicada. La patronal ha decidido hace algunas semanas que no pagará más horas extras, y bajó línea a todos los sectores para que las eviten. Pero muchos compañeros llevan acumuladas una gran cantidad de horas trabajadas y la empresa se niega a reconocerlas. Lo cierto es que la recarga laboral es cada vez mayor. La patronal decidió el año pasado echar a decenas de compañeros sin haberlos reemplazado. Menos trabajadores haciendo el mismo trabajo; el resultado: sobrecarga y explotación laboral, que los lleva ineludiblemente, casi de manera obligatoria, a hacer horas extras en francos y feriados sin obtener por ello ninguna remuneración. Basta de flexibilización y precarización, por el pago de todas las horas extras trabajadas. Vigencia irrestricta del convenio laboral y la jornada establecida.

UTPBA y FATPREN: silencio ante la censura

Las conducciones de la Utpba y Fatpren ni abrieron la boca frente al ataque y la censura oficial al periodista Ismael Bermudez, del diario Clarín. Hicieron causa común con de los funcionarios del Ministerio de Trabajo, encabezados por su titular, Carlos Tomada, quienes impidieron al compañero participar en las conferencias de prensa de ese Ministerio.

Las conducciones de la Utpba y Fatpren ni abrieron la boca frente al ataque y la censura oficial al periodista Ismael Bermudez, del diario Clarín. Hicieron causa común con de los funcionarios del Ministerio de Trabajo, encabezados por su titular, Carlos Tomada, quienes impidieron al compañero participar en las conferencias de prensa de ese Ministerio.
En un comunicado que dimos a conocer al gremio denunciamos que era “un ataque abierto a la libertad de trabajo y de expresión”. Esto, dijimos, “les ha permitido tomar la iniciativa a la patronal de Clarín y a organizaciones como ADEPA que agrupa a las mismas empresas que nos explotan, nos despiden y nos censuran al interior de cada monopolio periodístico”.
Y “llamamos a los trabajadores de prensa, a sus comisiones internas y delegados, a pronunciarse y desarrollar una campaña contra la censura hacia Ismael Bermudez y por la defensa incondicional a la libertad de trabajo y de expresión”. Es una convocatoria y una tarea que siguen vigentes.