Vamos por la recuperacion del sindicato para los trabajadores

Las recientes paritarias de prensa escrita fueron el resultado de un profundo proceso de luchas por abajo que cristalizó años de duras peleas en defensa de los puestos de trabajo, por aumentos por empresa y por la puesta en pie de comisiones internas en las redacciones desorganizadas.

De ninguna manera fueron el producto de una iniciativa tomada por una conducción sindical completamente agotada, cuya única función, durante las últimas décadas, ha sido el vaciamiento sistemático de la organización sindical.

Las recientes paritarias de prensa escrita fueron el resultado de un profundo proceso de luchas por abajo que cristalizó años de duras peleas en defensa de los puestos de trabajo, por aumentos por empresa y por la puesta en pie de comisiones internas en las redacciones desorganizadas.

De ninguna manera fueron el producto de una iniciativa tomada por una conducción sindical completamente agotada, cuya única función, durante las últimas décadas, ha sido el vaciamiento sistemático de la organización sindical.

Las paritarias de diarios en 2012 y la del conjunto de la prensa escrita en 2013 fueron logradas gracias a la tenaz lucha de los delegados, activistas y agrupaciones que lograron imponerle a la burocracia de la UTPBA la representación de paritarios electos en asamblea, que es un precedente importantísimo para todo el movimiento obrero.

La dirección de la UTPBA, a pesar de sus ya clásicos “acompañamientos”, jugó un papel parasitario, totalmente superada y separada de la lucha paritaria.

Esto quedó de manifiesto en su ninguneo a las históricas movilizaciones que protagonizamos los trabajadores de prensa el 7 de junio en AEDBA y La Nación o el 26 de junio frente a Clarín y Ámbito, o la de Infobae y Tiempo o las del Ministerio de Trabajo. No sólo no movilizó a nadie sino que ni siquiera se atrevió a llevar una bandera.

Por el contrario, las únicas dos ocasiones en que la dirección del sindicato decidió realizar una “movida” de algún tipo fue contra los mismos trabajadores en lucha. Primero, hicieron una de aparato –con “barra” ajena al gremio, para “bancar” a la comisión directiva en un asado y, después, en pleno auge de la lucha paritaria, llevaron a unos cuantos jubilados y, otra vez, gente ajena al gremio, para hacer fraude en la asamblea de junta electoral.

Es una conducción sindical que no tiene nada para dar al gremio.

La burocracia de la UTPBA fue un factor de bloqueo durante estos meses ya que operó en contra de la orientación hacia la lucha que desarrollamos los compañeros de la prensa escrita.

Así, fue a pesar de ella que los trabajadores lograron un gran triunfo, gracias a la solidez de la organización del cuerpo de delegados paritarios.

Y si la victoria no fue mayor, entre otras cosas fue por la falta de un sindicato que estuviera al servicio de la pelea por la paritaria.

La lucha hacia septiembre

Tras la asamblea fraudulenta de junta electoral, quedan sólo dos meses y medio antes de las elecciones para comisión directiva. Los delegados gremiales y paritarios de la prensa escrita, así como los de las ramas de televisión y de radio, y los activistas, trabajadores y agrupaciones que participamos activamente de los procesos de lucha del último período deberemos poner manos a la obra para recuperar nuestro sindicato.

La crisis de la dirección de la UTPBA se ha agudizado durante los últimos años, con el alejamiento de importantes sectores que eran un verdadero bastión para mantener la conducción gremial. Hoy se encuentran recluidos a su mínima expresión, casi sin representación en las redacciones, en las radios o en los canales de televisión.

La Naranja de Prensa realiza un llamado al conjunto del gremio –el verdadero– en todas sus ramas y expresiones a poner en pie un frente para recuperar nuestro sindicato y refundar nuestra organización gremial con un programa basado en la democracia sindical y las reivindicaciones de los trabajadores.

Ya logramos una conquista histórica con la recuperación del convenio único de prensa escrita después de casi cuatro décadas. Ahora vamos por la recuperación de nuestro sindicato.

Voces de una lucha excepcional

Después de casi tres meses y con tres paros de 24 horas en el haber, el gremio de prensa conquistó una paritaria histórica: por la unidad de los medios de prensa escrita, por la participación masiva de las bases del gremio y por la dirección de más de 20 delegados paritarios electos en asambleas que se reunieron en 21 ocasiones con las cámaras patronales y el ministerio de Trabajo.

Le preguntamos a algunos de los paritarios, qué balance tienen de la lucha, la conquista y el rol que ha

n jugado tanto ellos como la totalidad del gremio de trabajadores de prensa.

Después de casi tres meses y con tres paros de 24 horas en el haber, el gremio de prensa conquistó una paritaria histórica: por la unidad de los medios de prensa escrita, por la participación masiva de las bases del gremio y por la dirección de más de 20 delegados paritarios electos en asambleas que se reunieron en 21 ocasiones con las cámaras patronales y el ministerio de Trabajo.

Le preguntamos a algunos de los paritarios, qué balance tienen de la lucha, la conquista y el rol que ha

n jugado tanto ellos como la totalidad del gremio de trabajadores de prensa.

Lucas Livchits
Minuto uno

¿Cuál es el saldo que dejó la paritaria?

El resultado de la paritaria debemos considerarlo teniendo en cuenta que somos parte de un gremio heterogéneo. Las necesidades, las condiciones laborales y el nivel salarial puede diferir mucho de una empresa a la otra, del mismo modo en que todas tienen diferentes experiencias sindicales haciendo que haya colectivos más combativos y otros con algo más de, digamos, timidez. Una vez asumido eso, puede decirse que el resultado global fue positivo.

La unidad en la lucha se mantuvo durante todo el largo proceso de la paritaria, mientras veíamos cómo el frente patronal se resquebrajaba. Y eso hace que se genere en cada uno de los participantes, en todos, desde los que sólo escuchan en las asambleas hasta en los delegados, pasando por los que por primera vez se sumaron a una medida o a una marcha, un fuerte sentido de pertenencia a un movimiento más grande que sin dudas se está despertando entre los trabajadores de prensa.

Ahora, después de vernos las caras en las calles, sabemos incluso que las luchas en cada una de las empresas cuenta con un apoyo mucho más amplio y que todos estamos ahí para los demás.

Sin embargo, esto no nos debe hacer olvidar que la experiencia de la primera paritaria para todos los trabajadores de prensa escrita también nos deja para analizar cuestiones que deben cambiar o mejorarse y que hacen tanto a la estrategia de una negociación de este tipo como al papel que queremos que juegue el sindicato.

¿Qué rol jugó cada actor (paritarios, ministerio y cámaras empresarias)?

Cada uno hizo lo que debía. Los paritarios llevamos adelante la tarea de defender los reclamos de nuestros representados con los obstáculos lógicos de una negociación por salarios y condiciones laborales, pero también con las complejidades que conlleva la participación de más de veinte paritarios de otras tantas empresas con realidades bien distintas.

El papel del Ministerio no fue el mismo durante toda la negociación. Incluso parte de la demora en llegar a un acuerdo puede achacarse a su supuesta neutralidad en las primeras audiencias que llevó a agudizar la asimetría entre trabajadores y empresas.

Y hasta el rol de las cámaras parece haber variado con el tiempo: primero parecían dispuestas a romper la paritaria con el objetivo de volver a las negociaciones por empresa y, luego, cuando la fortaleza de los trabajadores quebró esos intentos, pasaron a buscar un acuerdo paritario lo más favorable posible a las empresas, algo esperable, claro está.

¿Cómo viviste la experiencia de llevar a cabo la disputa paritaria con asambleas de base, mandatos, plenarios y movilización de compañeros en la calle?

Si bien el método de mandatos surgidos de las asambleas de base tiene detalles que deben ajustarse para un mejor funcionamiento, fue gracias a ese sistema que la propia experiencia de la paritaria es el saldo más favorable.

En mis compañeros de Minutouno, igual que en otras empresas, la lucha conjunta generó un estado de movilización que antes no existía y que se afianzó con el avance de la paritaria. Esa fortaleza surgida desde las bases en el interior de cada una de las empresas contrasta con una conducción del sindicato cada vez más alejada de los trabajadores y es el resultado más valioso de la paritaria.

Juan Pablo Piscetta,
Infobae

¿Qué sensación te dejó la paritaria de este año?

Por ser la primera paritaria general desde 1975, altamente positiva en lo que refiere al saldo organizativo. Varias redacciones sin gimnasia sindical aprendieron la potencia de una fuerza que desconocían. Experimentaron ganar a partir de la lucha frontal con los patrones, sin recibir aumento desde arriba como sucede en otros gremios y empresas. La vuelta al paro de Clarín y La Nación, constituyeron el hito de cómo la paritaria movilizó y activó a trabajadores habitualmente sometidos al terrorismo patronal.

Se recuperó también de manera efectiva la herramienta de la huelga general, esencial para modificar la correlación de fuerzas a favor de la clase trabajadora (hacia cada una de las redacciones, hacia nuestro gremio y a nivel global); se reconoció la importancia de la centralidad de los plenarios, mecanismo orgánico solidario clave para quebrar la fragmentación objetiva entre empresas, y se garantizo la democracia directa, única forma de que los trabajadores puedan ser protagonistas de sus conquistas.

En lo que respecta a los aumentos salariales obtenidos, el resultado ha sido dispar. Las redacciones más rezagadas salarialmente fueron las más beneficiadas, mientras que aquellas con mayor tradición sindical consiguieron resultados no tan beneficiosos. Sin embargo, la diferencia no es significativa como para que constituya una señal de alarma. Algo que figura en el acuerdo no es menor: incluye a todos los diarios y revistas y online y papel de la CABA. Otorga una herramienta fundamental para pelear en las redacciones con mayor precarización, donde no se respeta el convenio 301/75, y que no participaron de la paritaria.

En conclusión, hay un despertar en la conciencia de los trabajadores de prensa y un dinamismo que hay que potenciar hacia el futuro. La recuperación de la UTPBA, o la creación de algo nuevo, es estratégico hacia ello. Durante la paritaria la dirección ha sido muchas veces un lastre. Por otra parte, las peleas futuras no deben restringirse a lo meramente gremial, sino habrá que apuntar a otros ejes que atraviesa la profesión, como el avance hacia una mayor libertad de expresión, sostenida en la clausula de conciencia, y otros institutos posibles.

Rubén Schofrin
Editorial Perfil

¿Qué análisis tenés de este proceso de lucha?

Ha sido un enorme triunfo de todos los trabajadores de prensa, que han logrado poner de pie un sindicato que estaba postrado, que estaba arrodillado. Hemos impuesto una paritaria única luego de decenas de años sin paritarias y logrando una movilización inédita de todos los trabajadores de prensa. Yo siempre escuché decir que en el año 1975, las paritarias se habían impuesto con una movilización de más de 1000 laburantes. Bueno, en estas paritarias tuvimos dos movilizaciones con más de 1500 compañeros cada una, y tres paros generales: un hecho inédito que tiene que ver con un fenómeno político y social que anida en las empresas periodísticas producto de una explotación sin freno por parte de las patronales y, por otro lado, expresado en este proceso gigantesco de paritarios electos en asambleas que ha sido a su vez un motor general de la movilización de los trabajadores de prensa.

¿Qué dificultades presentó la disputa con las cámaras y el ministerio?

En primer lugar, tuvimos que enfrentar a adversarios poderosísimos, porque de un lado estaban los Magnetto y los Mitre, pero al lado se encontraban los que viven de la pauta oficial, los Szpolski los Olmos y Telam. Y este enfrentamiento se dio en un marco del cepo salarial impuesto por el gobierno con el 24%. Nosotros logramos el 26% sobre los salarios básicos. Las paritarias kirchneristas de los últimos siete, ocho años han estado absolutamente condicionadas: ya el hecho de que sean en cuotas muestra desde el vamos que no es una recuperación del valor del salario de los trabajadores sino una pelea entre salarios que van por la escalera y precios que suben por el ascensor. En ninguna parte del país se discute sobre salarios reales, se discute sobre salarios marco y después cada comisión interna debe discutir con su empresa cómo se aplica esa paritaria allí donde los salarios de los trabajadores están sobre los básicos de convenio. Esto vale para los gráficos, que consiguieron un 27% pero en muchas empresas están sobre el convenio con lo que los trabajadores deben exigirle a su patronal mediante acciones posteriores que se aplique este aumento. En el caso del gremio de prensa hemos logrado una garantía mínima del 23%, que sumado al aumento de antigüedad da un 24%, y esto es sobre la base de 81 días de una pelea enorme. Estas paritarias comenzaron con un paro general de actividades de tres horas y una movilización al Ministerio de Trabajo porque en el gremio de prensa había una conciencia profunda de las dificultades que íbamos a atravesar.

Por su parte, el Ministerio de Trabajo actuó como un elemento controlador. Durante las 21 audiencias paritarias nos hizo la cabeza para que aceptásemos la pauta oficial y restringiéramos nuestros reclamos, y nos amenazó con la conciliacion obligatoria para restringir la capacidad de lucha del gremio de prensa. Es decir, el Ministerio intentó mantener la paritaria dentro de lo que es la pauta oficial.

Hay que decir que el gobierno jugó a dos puntas, porque al Ministerio de Trabajo se le agregaron los medios oficialistas que viven de la pauta oficial y que jugaron un papel tremendo, daban al gobierno la garantía de control real de las paritarias, a tal punto que a veces uno no distinguía quién era más anti obrero, si los representantes de Clarín y La Nación, o los de Tiempo Argentino y Crónica. En el marco de una enorme pelea por la reestructuración capitalista de los medios de prensa y por el control de la palabra, los trabajadores de prensa hicimos oír nuestra voz.

¿Cómo se vivió a participación de los trabajadores?

El fenómeno de esta paritaria es que fue en tiempo real, conectada a la base real del gremio minuto a minuto. Creo que todos los trabajadores de prensa de la ciudadde Buenos Aires sabían qué era lo que pasaba en las paritarias. Si uno le pregunta a delegados de otras empresas de otros sindicatos acerca de cómo es una paritaria, vemos que en general nadie sabe qué pasa, son todos indicios, rumores; versiones. En el caso de la paritaria de prensa todos los trabajadores sabíamos a través de los delegados paritarios cómo era el manejo cotidiano de la paritaria. Las 21 audiencias fueron informadas, las actas fueron puestas a disposición de todo el mundo; las asambleas actuaron como un elemento corrector para resolver las enormes dificultades de una paritaria durísima.

El tema de los paritarios electos en asamblea fue un elemento revulsivo, el Ministerio de Trabajo se sintió muy incómodo con este proceso y trató de restringir todo el tiempo la delegación paritaria y nosotros defendimos el principio de la democracia sindical, en el sentido de que cada asamblea tuviese su representación y pudiese volcar su experiencia y su decisión, para así ir corrigiendo los defectos, los problemas de las enormes presiones que sufrimos los delegados paritarios. Una anécdota sirve de ejemplo: en una de las audiencias que tuvimos -con un paro general y una movilización enorme en la calle-, la presión que recibimos en el Ministerio fue tremenda, pero pudimos mantenernos fuertes porque había 800 compañeros en la puerta, y ese era, en efecto, el gremio de prensa que peleaba por más. En ese sentido, creo que los paritarios electos en asamblea permiten potenciar la lucha de los trabajadores de prensa y la movilización de las bases le da fuerza a esos paritarios.

Ezequiel Dolber
INFOnews

¿Cuál es tu balance de la lucha paritaria que se ha dado?

Tengo un balance muy positivo del proceso paritario porque nos permitió a los trabajadores de prensa escrita conquistar un convenio único de actividad después de casi 40 años, además de haber logrado recuperar el Dia del Periodista, reconocer -aún parcialmente- a los colaboradores y otros tantos logros.

Por supuesto, creo que falta mucho y que este ha sido sólo el comienzo de una lucha más vasta por revertir décadas de precarización laboral y bajos salarios, pero es un comienzo auspicioso que deja un saldo organizativo enorme para todo el gremio. Cuando empezamos esta lucha, algunos dudaban sobre nuestra capacidad de lucha y movilización. Con los paros generales y los actos multitudinarios, creo que demostramos que estaban equivocados y que los trabajadores de prensa tienen un importante camino por recorrer.

¿Cuál fue el comportamiento de los involucrados en este proceso?

Las cámaras empresarias, no importa si eran oficialistas u opositoras, actuaron todo el tiempo unidas. Se jugaron a quebrar la paritaria mediante dilaciones, maniobras y provocaciones que fueron desde los aumentos unilaterales hasta el descuento de las horas de paro.

El Ministerio tuvo un rol complaciente con las empresas a lo largo del conflicto y entiendo que la propuesta-sintesis que realiza, luego de casi tres meses de negociaciones, fue un último intento por rescatar a las empresas frente a un escenario de mayor profundización de la lucha de los trabajadores como eran los paros en Clarin y La Nación.

En esto, pienso que para analizar el triunfo que obtuvimos es inevitable considerar el rol de los paritarios electos en asamblea que nos mantuvimos inquebrantables en la defensa de los intereses de los compañeros a lo largo de todo el proceso.

¿Qué significó la participación de delegados de base electos en asamblea?

Creo que fue fundamental para el triunfo. Sin esa característica distintiva, la paritaria de prensa escrita no hubiera concluido como lo hizo. Fue la representación paritaria nacida en las asambleas y el plan de lucha protagonizado por las bases lo que fortaleció nuestros reclamos en la batalla al interior del ministerio. Sin embargo, creo que queda planteado luego de esta experiencia desplazar a la burocracia que dirige el sindicato -cuyo rol durante el conflicto fue nulo- para poner la organización gremial al servicio de nuestra lucha. Esto será fundamental para obtener nuevos triunfos.

Fernandada Jara ,
Infobae

¿Qué evaluación sacás de esta lucha que se libró el las paritarias?

La evalúo como una bisagra histórica que marcará por siempre al gremio de prensa y hasta me animo a decir, que marcó la vida de todos los que fuimos parte de ella. Por ejemplo, el hustag #ParitariasPrensa2013 nació como una idea simple para twittear el inicio del reclamo, para empezar a darle notoriedad desde las redes sociales a la búsqueda que estábamos emprendiendo, pero hoy es el nombre que cobró vida con el movimiento de trabajadores que decidieron levantar los culos de las sillas para salir a la calle a gritar, cambiando teclados por bombos, entrevistas por los trapos de cada medio. Dejamos de escribir la actualidad para empezar a escribir y protagonizar la historia de esta profesión tan amada y tan mancillada socialmente.

Lo positivo, sin dudas fue la metamorfosis colectiva en muchas redacciones: de periodista a trabajador de prensa. También lo fue la solidaridad que se vivió en cada movilización, el abrazo permanente, los ojos húmedos de los compañeros que hace años la vienen luchando, entre ellos Quique Escande, paritario de EFE que se nos fue antes de cerrar las negociaciones, pero que estuvo en cada segundo aguantando esta lucha, hoy transformada en victoria.

La deuda la tuvo la representante de la conducción de la Utpba que llegó minutos antes de firmar el acuerdo logrado y que no se acercó siquiera a saludar a quienes pusimos en boca de muchos el nombre del sindicato, olvidándose también que fuimos el cuerpo y el corazón de esta lucha paritaria. Fue un acto lamentable. Pero nosotros sabemos quienes hicimos esto y nuestros compañeros también. El gremio somos nosotros, todos y cada uno de los que salimos a la calle, los que aguantamos los paros en las redacciones, los que desafiamos a las patronales. Desde el hecho de haber entrado al hall de La Nación, hasta movilizar a las puertas de Clarín, de Ámbito Financiero e Infobae.

Es lógico y muy esperado que tras este hecho histórico el gremio no se calle nunca más, como lo cantamos en cada movilización. Porque lo hicimos resurgir como un ave fénix, no hay vuelta atrás.

Las perspectivas son las mejores. Volver a la calle cada vez que haga falta, fortalecernos en cada redacción de cara a la nueva paritaria, unirnos para levantar de una vez por todas al monstruo que estuvo tantos años dormido y devolverle la dignidad necesaria para que milite por los trabajadores. Llevará unos años más, seguramente, pero se logrará, no tengo dudas. La unidad nacida en esta paritaria no puede tener otra consecuencia que la recuperación de la Utpba.

¿Qué sensación tuviste al ver al gremio movilizado?

Fue inolvidable, único. Por primera vez me movilicé por el gremio de prensa, por esta profesión (cuando fue lo de Perfil no puede estar). Para muchos compañeros, estas fueron las primeras movilizaciones de sus vidas, ésta se convirtió en su primera causa. Por eso se vieron y sintieron muy movilizados. Escuché voces de agradecimiento por haber participado, vi alegría en todos los compañeros que se turnaban por alzar el trapo de la redacción.
El verse las caras con compañeros de otras redacciones también fue un momento bisagra, porque todo lo que se generó desde el ya histórico 7 de junio fue creciendo en cada redacción. Eso se notó en las asambleas y se vió resaltada en las manifestaciones en las puertas de cada medio que lo necesitaba apoyo.

Siempre resaltaré la unidad, la solidaridad, el compromiso por ayudar al otro. Ese fue el estandarte de esta paritaria, de éste movimiento nacido de los corazones de los verdaderos hacedores del gremio de prensa.

Rafael Gonzalez
Delegado de Comunidad Virtual (Grupo Veintitrés)

¿Qué destacás de esta paritaria que se cerró?

Lo que tuvo de bueno para mí fue conocer a muchos compañeros de todas las empresas del gremio, en los plenarios y en las marchas. Se acabo para siempre lo de negociar cada uno por separado, perjudicando a los sectores menos organizados. Haber logrado un 26% para los sueldos mas bajos es algo muy positivo, pero queda pendiente para la paritaria que viene lograr un piso salarial que haga subir a las categorías mas bajas, especialmente las del escalafón administrativo, como intendencia y limpieza. Además debemos lograr una escala salarial unificada para todos: revistas, diarios, agencias, internet: para la misma tarea el mismo sueldo.

¿Qué actitud tomaron desde las cámaras empresarias y el ministerio?

Nos quisieron probar hasta donde llegábamos y pensaban que íbamos a aflojar, tanto los empresarios, como el ministerio de trabajo. Pero durante todos estos meses de lucha y con la unión de todos los compañeros lo logramos. Después de 35 años sin paritarias es difícil cambiar de un saque todas las condiciones de laburo.

¿Qué significó la unión del gremio y el trabajo de sus delegados paritarios?

Fue muy bueno. Porque se demostró que con la participación de todos en las asambleas y los plenarios llegábamos siempre a la misma conclusiones: la lucha. Los paros y las movilizaciones surgieron de abajo, de cada una de las empresas. Eso demostró que unidos todos los compañeros se puede lograr mucho. Pero hay que afiliarse al sindicato: es un paso mas que tenemos que dar todos los que estuvimos en la calle, ya que para seguir mejorando nuestras condiciones es necesario otro gremio que ponga toda la fuerza al servicio de la lucha. Eso es muy importante y fue una deuda en estas paritarias. Unidos se puede todo.

¡¡¡Hay que terminar con el impuesto al salario!!!

Del 19% de aumento obtenido en las paritarias para este año (sin tomar en cuenta el porcentaje de enero próximo ni lo que le aporta a cada compañero el incremento en la antigüedad), en promedio, entre 2 y 4 puntos va a ir a parar a las manos de la AFIP.

Del 19% de aumento obtenido en las paritarias para este año (sin tomar en cuenta el porcentaje de enero próximo ni lo que le aporta a cada compañero el incremento en la antigüedad), en promedio, entre 2 y 4 puntos va a ir a parar a las manos de la AFIP.

Así, a un trabajador que gana $7.500 –después de los descuentos de jubilación y obra social– sin cargas de familia, le descuentan por Ganancias unos $ 55 por mes. A partir de agosto, el sueldo rondará los $ 9.000, pero por Ganancias le descontarán unos $ 350. Descontando la retención de Ganancias, el sueldo pasa de $ 7.445 a $ 8.700, y eso representa un aumento del 16,8%. O sea, pierde 2,2% a manos de la AFIP.

Con $ 10.000 mensuales de sueldo, por Ganancias le descontaban $350. A partir de agosto pasará a cobrar $ 11.900 mensuales, pero Ganancias le sube a $ 850. El sueldo de bolsillo pasa de 9.650 a 11.050, lo que equivale a un incremento del 14,5%. O sea, resigna 4,5 puntos a manos de la AFIP.

Esto pasa porque el gobierno en marzo ajustó el mínimo no imponible el 20%, lo que da un promedio anual del 16,7%. Esto significa que todo trabajador que reciba un incremento mayor a ese porcentaje puede quedar alcanzado por Ganancias o pasa a pagar más que antes, aunque su ingreso haya acompañado la inflación o incluso sea menor. Con una inflación estimada no menor al 24% y un mínimo no imponible ajustado 16,7%, con Ganancias, el gobierno captura una parte mayor del sueldo.

Por eso Ganancias es un impuesto confiscatorio del salario, que se suma a la confiscación del salario por la inflación y los aumentos en cuotas.

Es una burla que, a partir de $6.938 mensuales, los trabajadores tengan descuentos por Ganancias y a tasas rápidamente crecientes porque el gobierno mantiene la tablita de Machinea, sin ajustar por la inflación del 600% que hubo desde entonces las escalas sobre las que se calculan las alícuotas.

Recientemente, Cristina Kirchner dijo que este gobierno no subió impuestos porque mantuvo las alícuotas de los distintos tributos. Pero es archisabido que también se puede subir los impuestos por no ajustar los parámetros de liquidación de los impuestos por el incremento de los precios, como fue pasando durante estos últimos 10 años.

Por eso, mientras en 2001 menos del 10% de los asalariados pagaba Ganancias, ahora alcanza a casi el 30%, quienes, además, pagan en términos reales mucho más que antes.

Los sueldos de los trabajadores bajo convenio deben estar exentos de Ganancias. El salario no es ganancia.

Clarín: un gigante se pone de pie

El proceso de lucha por las paritarias produjo un cuadro de ascenso histórico en el gremio de prensa, que tuvo su correlato y su base con lo que sucedió en el interior de las redacciones. Tal fue el caso de las distintas publicaciones de AGEA-Clarín donde después de décadas se hicieron paros masivos, que se sumaron a los quites de firmas, aplausazos y multitudinarias asambleas generales.

El proceso de lucha por las paritarias produjo un cuadro de ascenso histórico en el gremio de prensa, que tuvo su correlato y su base con lo que sucedió en el interior de las redacciones. Tal fue el caso de las distintas publicaciones de AGEA-Clarín donde después de décadas se hicieron paros masivos, que se sumaron a los quites de firmas, aplausazos y multitudinarias asambleas generales.

Así, estos casi tres meses de lucha paritaria produjeron una nueva etapa de organización en Clarín, a lo que sólo se pudo llegar dando una orientación de lucha desde que comenzó la recuperación de la vida sindical dentro de la Corpo . En otras palabras, y una vez más, la lucha en todo el gremio de prensa creó las condiciones para que se profundice la organización en Clarín.
Este nuevo cuadro tomó su máxima expresión con el anuncio de Clarín, en medio de la paritaria, de un aumento unilateral del 22,5% para mayoría de los trabajadores y del 15 % para los salarios por encima de los $18000. Esta maniobra desleal de la Corpo -que dirige la cámara de diarios Aedba-, no sólo buscaba romper la negociación paritaria bajo la mirada cómplice de los medios oficialistas y del Ministerio de Trabajo de Tomada, sino que también pretendía quebrar todo un proceso de organización y de lucha tanto en Clarín como en el gremio de prensa.

Pero la respuesta fue contundente: esta propuesta no solo fue rechazada por sus trabajadores, sino que fue respondida con el paro masivo en Clarín y en todo el gremio. No nos equivocamos en la decisión ni en la lucha: el acuerdo paritario firmado supera el aumento unilateral ofrecido por Clarín.

Esa réplica refleja la conciencia materializada tanto en el gremio como en Clarín, donde después de una década de vacío gremial elegimos delegados de comisión interna y paritarios; se logró efectivizar a decenas de compañeros precarizados, después de meses de lucha, hubo asambleas de 400 compañeros y medidas y se consiguió que la empresa reconociera a la CI. Como parte de este proceso, una multitudinaria asamblea resolvió repudiar todo intento de intervención K sobre la empresa así como las maniobras antisindicales de Magnetto.

Fue esa conciencia en ascenso que se proyectó en las fotos de cientos de trabajadores de las distintas publicaciones de Clarín con los carteles firmes en la mano de “Yo apoyo a las paritarias prensa”, tanto en la redacción central como en esa imagen cortando la calle Tacuarí, en la puerta del diario. O bien la bandera de los trabajadores de AGEA-Clarín flameando en cada marcha del gremio, ya no solo como un símbolo de la recuperación gremialsino de la manifestación de su presente. El de Clarín y el del gremio de prensa.

Cuando desde los palcos oficialistas le pedían miserablemente a los trabajadores de Clarín que renunciaran, o cuando los acusan de tener las “manos manchadas de sangre”, la Naranja de Prensa respondió siempre con la misma firmeza y orientación política: los trabajadores no son la patronal -esté del otro lado Magnetto o Szpolski- y deben intervenir con una posición independiente. En AGEA-Clarín, los trabajadores no solo no renunciamos, sino con la lucha y una posición independiente recuperamos la vida gremial.
Así, los compañeros de Clarín logramos ponernos de pie al calor de la paritaria 2012, la primera en 37 años. Durante estos tres meses de lucha, dimos un paso firme con los primeros paros en décadas. Ahora tendremos un nuevo desafío: hacerle respetar a la empresa el acuerdo paritario, teniendo en cuenta el antecedente de incumplimiento del año pasado. Si eso sucede, será el deber de todos continuar con esta lucha para defender el ascenso, la conciencia y la posibilidad de nuevas conquistas.

Los avances en Clarín sólo pueden ser respondidos por el ascenso histórico del gremio de prensa. Sigamos avanzando que este gremio reaccionó y no lo callan nunca más.

Paritarias prensa 2013: un triunfo contra las patronales de las dos (K)Corpos y el Estado

Luego de tres  meses de plan de lucha, con tres paros generales de 24 horas, seis movilizaciones, bloqueos a empresas, paros parciales, retiros de firmas y asambleas, el martes 16 de julio, en la audiencia numero 22, se firmó la primera paritaria de prensa escrita después de 38 años. Las bases del acuerdo fueron el resultado de una propuesta de síntesis del Ministerio de Trabajo, virtualmente un laudo, entre las posiciones de la parte sindical y la patronal, que corona un enorme triunfo para los trabajadores que impusieron, luego de casi cuatro décadas y tras una primera paritaria para diarios en 2012, una negociación colectiva única para diarios, revistas, agencias nacionales e internacionales y empresas punto.com.

La propuesta-síntesis ministerial, que tuvo la forma de un ultimátum con la amenaza de sacar la negociación del arbitraje de la cartera laboral,  supone un aumento a los básicos de convenio de 26%, que se eleva como mínimo a 27 con el incremento de la antigüedad a 35 pesos (en la mayoría de las empresas estaba entre 17 y 25), con una garantía de aumento real para los salarios que están por encima del escalafón de 23% hasta sueldos de 12.500 brutos y de 22 para los que superen ese ingreso.  En estos dos últimos casos también debe computarse al menos un punto más por el aumento de la antigüedad liquidado aparte.

Luego de tres  meses de plan de lucha, con tres paros generales de 24 horas, seis movilizaciones, bloqueos a empresas, paros parciales, retiros de firmas y asambleas, el martes 16 de julio, en la audiencia numero 22, se firmó la primera paritaria de prensa escrita después de 38 años. Las bases del acuerdo fueron el resultado de una propuesta de síntesis del Ministerio de Trabajo, virtualmente un laudo, entre las posiciones de la parte sindical y la patronal, que corona un enorme triunfo para los trabajadores que impusieron, luego de casi cuatro décadas y tras una primera paritaria para diarios en 2012, una negociación colectiva única para diarios, revistas, agencias nacionales e internacionales y empresas punto.com.

La propuesta-síntesis ministerial, que tuvo la forma de un ultimátum con la amenaza de sacar la negociación del arbitraje de la cartera laboral,  supone un aumento a los básicos de convenio de 26%, que se eleva como mínimo a 27 con el incremento de la antigüedad a 35 pesos (en la mayoría de las empresas estaba entre 17 y 25), con una garantía de aumento real para los salarios que están por encima del escalafón de 23% hasta sueldos de 12.500 brutos y de 22 para los que superen ese ingreso.  En estos dos últimos casos también debe computarse al menos un punto más por el aumento de la antigüedad liquidado aparte.

Los porcentajes serán abonados en tres tramos no acumulativos, de 10% en abril, 9% en agosto y la última cuota de 7% ó 4% ó 3%, según sea el caso, en enero de 2014. A esto hay que agregar que, a partir de abril de 2014, se recupera tras más de 40 años que el ítem antigüedad se pague con un porcentaje atado al salario, en este caso el 1% al básico del aspirante, aunque con la limitación de que será para los años de antigüedad de ahí en adelante. La antigüedad “pasada” tendrá como piso los 35 pesos establecidos ahora,  más una cláusula de enganche asegurada para elevar el ítem según los aumentos salariales que se logren cada año.

Colaboradores, presentes

El acuerdo, que fue refrendado en las asambleas de base, establece para “los colaboradores /periodistas comprendidos en el Estatuto” una cláusula de enganche del 23% en los mismos tres tramos del aumento a los trabajadores de planta.

Se trata de un avance inédito, sin precedentes, para el sector más precarizado del gremio, que sienta las bases para darle un nuevo impulso a su organización en torno a las comisiones internas de cada empresa y es un primer paso para empezar a cambiar de raíz una de las ecuaciones más perversas en las que está  montada la estructura de explotación capitalista de los periodistas de la prensa escrita.

Son decenas y decenas las revistas, suplementos y todo tipo de productos editoriales cuya salida está garantizada por un ejército de miles de compañeros dispersos (trabajan desde sus casas, para varios medios al mismo tiempo) que hacen exactamente la misma tarea que los trabajadores de planta, pero con pagos por colaboración irrisorios, sin aportes, ni cobertura de ningún tipo, como monotributistas y financiando de su bolsillo la infraestructura y los costos de producción de sus notas (teléfono, internet, transporte, uso de computadoras, etcétera).

La inclusión de los colaboradores en el acuerdo solo se explica por la tozudez de la comisión paritaria, que resistió uno por uno los intentos de las patronales de ningunear el reclamo y aguantó la presión del Ministerio que hasta último momento apoyaba la propuesta patronal de restringir el enganche a los “colaboradores permanentes”, es decir apenas el 10% del universo de colaboradores, una refriega que dejó como botín para las patronales la desaparición del piso mínimo garantizado por colaboración.

La salida acordada para “colaboradores” será un territorio de disputa con las patronales, pero  en un nuevo escenario.  La ausencia de un piso mínimo por colaboración deberá requerir de la intervención activa de las comisiones internas en cada empresa para que las patronales no licuen, mediante maniobras, el aumento obtenido.

Las patronales pretenderán, además, valerse de la remisión al Estatuto para restringir el universo de beneficiarios de la cláusula de enganche. Se trata de otra truchada, ya que el Estatuto legisla sobre un tipo de colaboradores (los especialistas, que no elaboran materiales de uso corriente en las redacciones) que han sido objeto de distorsión por las prácticas patronales.

Así, la idea empresaria de hacer un corte por cantidad de colaboraciones para dejar afuera a compañeros debe ser rechazada por los delegados, quienes pueden y deben valerse para esta lucha de la ejemplar conciencia que, sobre esta cuestión, primó en las asambleas de los trabajadores de planta.

La base está en que las asambleas nunca bajaron el reclamo de los compañeros colaboradores y lo defendieron estratégicamente como propio en todas las instancias de la lucha, y a la par de los restantes puntos del pliego que los afectaba directamente.

Mas conquistas

El acuerdo incluye una reparación histórica insoslayable, como es la recuperación del feriado gremial del 7 de junio, arrebatado por la dictadura.  Será no laborable aunque con la opción a favor de las empresas de requerir la concurrencia del trabajador, para lo cual deberá pagarlo como un feriado, es decir al 200%. También se obtuvo un aumento del pago por guardería de 1.100 pesos  y la devolución de los salarios caídos por los paros en aquellas empresas que practicaron descuentos.

En el camino también queda la pretensión patronal, fogoneada insistentemente en sus comienzos por el Ministerio de Trabajo, de convertir a la paritaria única en un saludo a la bandera subdividiendo la negociación en “capítulos” o “ramas” con arreglo a las “heterogeneidades” del sector patronal.

Escalas y fragmentación

A pesar de que por la permisividad de la cartera laboral y la correlación de fuerzas alcanzada quedaron en pie dos escalas, la lucha permitió superar la fragmentación que querían imponer las empresas, pretensión que empantanó toda la primera fase de la paritaria y que mostró las miserias de los contubernios y celadas orquestadas entre las patronales oficialistas y las de la Corpo para quebrar la negociación.

Los objetivos políticos de la Ley de Medios terminaron de sepultarse por la lucha común de los trabajadores de los medios de las dos CKorpos, que preservaron su unidad de clase contra cualquier canto de sirena para alinearlos en uno u otro bando.

Porque no hubo, a su vez, distingos entre los “hegemónicos” y los “contra hegemónicos”  a la hora de realizar ofertas de miseria y aprovechar las dilaciones que ellos mismos creaban para imponer aumentos unilaterales que desvirtuaran  la paritaria.

Tan juntitos quedaron arrinconados por los trabajadores que en la última audiencia hasta se olvidaron de consignar sus diferencias con la tradicional manifestación de AEDBA  de arrogarse el monopolio de la representación de los diarios. Del texto desapareció también  la pretensión de la patronal de Infobae de una escala propia para aplicar el aumento.  Daniel Hadad tuvo que presentar una propuesta de adecuación a la escala de AEDBA, que fue aprobada por la comisión paritaria y la asamblea de trabajadores de Infobae.

Es la explotación, estúpido

La paritaria de la prensa escrita de Buenos Aires fue una de las últimas en cerrarse y una de las  más peleadas de los últimos años en el movimiento obrero. Aunque por su peso numérico y su incidencia en la economía podría decirse que es un sector que no mueve el amperímetro de la pelea salarial en la Argentina, la lucha de los periodistas estuvo por momentos en el centro de la escena y concitó una atención política por momentos equiparable con algunas de las gestas docentes, con la de la alimentación del  año 2010 y con algunas de los trabajadores telefónicos.

El trasfondo de la dureza de las posiciones y de la fatigosa intervención del Ministerio de Trabajo es que la paritaria puso en entredicho todo el andamiaje de la particular forma de explotación de un sector de los trabajadores bajo la forma que adquirió en los últimos 20 años, algo que, con la excepción de la lucha de los pasantes y tercerizados telefónicos o de los  ferroviarios por el pase a planta con el emblema de Mariano a la cabeza,  no ha estado presente en casi ninguna pelea sindical reciente.

A la puesta en cuestión del oneroso curro histórico con los colaboradores, los trabajadores de prensa incorporamos en esta paritaria la inclusión en la lucha de las empresas punto.com, que se sumaron a la paritaria con sus nuevas comisiones internas y con una notable capacidad de movilización y un compacto cumplimiento de las medidas de fuerza. Todo un problema para las patronales que habían hecho de las redacciones digitales el laboratorio de prueba de todas las variantes de la flexibilidad, la polivalencia y la polifuncionalidad, de tal manera de convertir en oportunidad la crisis que les plantea la reestructuración de los soportes.

El fondo

La paritaria puso frente a frente a dos actores en plena mutación estructural. De un lado, trabajadores de prensa que llevan décadas procesando su derrumbe salarial y de sus condiciones de trabajo y de vida en descarnadas peleas defensivas y autoconvocadas por la inexistencia del sindicato. Compañeros curtidos en peleas salvajes contra los despidos, el ajuste sin fin, los cierres de medios y luego por la recuperación desde abajo de las paritarias por empresa, la de diarios y ahora la de toda la prensa escrita.  Del otro lado, los capitalistas de una industria sumida en una profunda reorganización en base al intento gubernamental de aplastar a una facción monopólica rival con la puesta en pie de una propia.

El marco de este choque no podría ser más explosivo. Los medios están lidiando desde hace tiempo con los efectos (caída de lectores, cuestionamiento de los públicos y los periodistas por la censura y la manipulación, gratuidad) de su propia obsolescencia en la forma de gestionar la comunicación social. Esto, que más recientemente ha sido puesto en evidencia por las redes sociales y las formas expansivas e intuitivamente anticapitalistas con las que se vale la gente para comunicarse usando las nuevas tecnologías, es indisociable de la crisis abierta por las perspectivas inciertas que le plantea a las empresas el cambio de soporte por la emergencia de lo digital.

La lucha por una paritaria única para todo el gremio, con la radio y la televisión incluidas, proyectará necesariamente este escenario a un nivel superior y será, a su vez, la base elemental desde la cual intervenir como trabajadores en las transformaciones inevitables que acarrea la convergencia tecnológica piloteada por poderosos grupos capitalistas concentrados de comunicación social.

Los salarios, la voz y la palabra propias

En este cuadro y  con los medios de comunicación como uno de los ejes del debate político,  la emergencia de una discusión salarial llevada adelante por paritarios electos en asamblea y responsables ante sus bases le dio un plafón tal a la intervención de los trabajadores que incluso proyectó la lucha reivindicativa al debate por los contenidos. Excepto en períodos revolucionarios, este ha sido un territorio inexpugnable de las patronales aún en el marco de las más tenaces disputas sindicales. Sin embargo, en el medio del proceso paritario, los compañeros de distintas empresas se dieron lugar para fijar, de manera organizada, posiciones sobre contenidos editoriales elaborados por sus patronales, como en Clarín y La Nación, en Télam y otras empresas. 

Queda así una simiente inmejorable para avanzar en la lucha para que los trabajadores y el pueblo en su conjunto hagan converger el desafío que imponen desde las redes sociales y todas las variantes de la comunicación alternativa con la necesidad de que tomemos en nuestras manos la dirección también de los medios tradicionales abriéndolos a la gestión popular y liberando todas sus potencialidades reprimidas por el corcet del lucro y el beneficio privado. 

La lucha de las paritarias de la prensa escrita 2013 ha significado un nuevo paso para liberar la palabra también del monopolio del capital.