Tapa Boletin Junio 2014

Traición en la radio

Como no podía ser de otra manera, y siguiendo su conocido estilo avieso, la burocracia de la Utpba marginó a los delegados paritarios votados en asamblea de la discusión paritaria de radio de este año. Los paritarios no accedieron a la primera reunión con el Ministerio de Trabajo y las patronales por un pedido expreso de la camarilla a cargo de la Utpba, la que adujo cuestiones de oportunidad.

Como no podía ser de otra manera, y siguiendo su conocido estilo avieso, la burocracia de la Utpba marginó a los delegados paritarios votados en asamblea de la discusión paritaria de radio de este año. Los paritarios no accedieron a la primera reunión con el Ministerio de Trabajo y las patronales por un pedido expreso de la camarilla a cargo de la Utpba, la que adujo cuestiones de oportunidad.

Cuando llegó la segunda audiencia, la burocracia demostró que la promesa de incorporarlos al debate paritario era una mentira. Llamamos a los compañeros de radio a sumarse a la lucha de todos los trabajadores de prensa por paritarias discutidas en las asambleas y por un nuevo sindicato de prensa.

ATRANA ya es un sindicato

El pasado martes 3/6, el Ministerio de Trabajo inscribió a la Asociación de Trabajadores de Radio Nacional (ATRANA) como sindicato, un triunfo en toda la línea de los trabajadores de Radio Nacional, que superaron con la movilización y la lucha todos los escollos burocráticos y políticos que durante 5 años les presentó el Estado, sea como Ministerio de Trabajo, Justicia o patronal.

La Naranja de Prensa felicita a los trabajadores de Radio Nacional por la conquista lograda: un sindicato de lucha en defensa de sus intereses.

El pasado martes 3/6, el Ministerio de Trabajo inscribió a la Asociación de Trabajadores de Radio Nacional (ATRANA) como sindicato, un triunfo en toda la línea de los trabajadores de Radio Nacional, que superaron con la movilización y la lucha todos los escollos burocráticos y políticos que durante 5 años les presentó el Estado, sea como Ministerio de Trabajo, Justicia o patronal.

La Naranja de Prensa felicita a los trabajadores de Radio Nacional por la conquista lograda: un sindicato de lucha en defensa de sus intereses.

Convergencia, el nombre del nuevo ataque patronal

Desde 2009, la Naranja de Prensa viene advirtiendo sobre la iniciativa patronal de integración de redacciones, luego llamada “convergencia”, pero que todos estamos conociendo, más temprano que tarde, por sus frutos, es decir por la multitarea, la polivalencia o polifuncionalidad, la flexibilidad y la superexplotación laboral, y, en definitiva, los despidos.

Desde 2009, la Naranja de Prensa viene advirtiendo sobre la iniciativa patronal de integración de redacciones, luego llamada “convergencia”, pero que todos estamos conociendo, más temprano que tarde, por sus frutos, es decir por la multitarea, la polivalencia o polifuncionalidad, la flexibilidad y la superexplotación laboral, y, en definitiva, los despidos.

No se trata, de ninguna manera, ni de convergencia ni de “integración”. Estamos, en realidad, frente a un proceso de migración parcial de los trabajadores de los medios en soporte papel a las modalidades de trabajo de las punto.com periodísticas, donde históricamente las jornadas de trabajo han sido más extensas, donde impera el proceso continuo de producción de notas que se publican, con escasa elaboración en la mayoría de los casos, minuto a minuto, sin los “tiempos muertos” técnicos obligados por el proceso de elaboración.

Un proceso, el del “viejo papel”, en el que predominan, aunque en declive, la concepción, el planeamiento, la documentación, la búsqueda de fuentes y su confrontación, la confección del artículo y la acción convergente con editores, editores fotográficos, y reporteros, diagramadores, infógrafos e ilustradores para generar un producto final que el periodista aún parcialmente controla o sobre el que tiene cierta incidencia en todas sus fases o en buena parte de ellas.  La idea es dar vuelta como un guante los últimos vestigios de esa dinámica de trabajo y llevarse puestos al mismo tiempo convenio, estatutos y condiciones de trabajo de los trabajadores de prensa.Prueba de que esto será así es el violento ataque, con patotas e intento de liquidar la representación gremial en las empresas del Grupo Olmos, que se analiza en estas mismas páginas. O la textual de uno de los capos de la Redacción de Clarín ante la comisión interna: “No hay referencias convencionales” para este proceso.

El gremio, ante semejante avanzada, debe darse un debate profundo sobre cómo enfrentará unificadamente la ofensiva patronal disfrazada bajo los cantos de sirena de la innovación. No es tan simple como pedir una comunicación más transparente acerca de cómo se desenvolverá el proceso, ni es algo que se arregla con más “participación” o con algo más de dinero a cambio de que liquiden nuestro convenio. El dinero se deteriora con la inflación y la pérdida de conquistas se mantiene intacta con el paso del tiempo, o sea que se agravará con el consecuente desgaste de la fuerza de trabajo. Para la comunicación ya es tarde, estamos ante hechos consumados y nuestra “participación” en el proceso será, como siempre, de manera subordinada porque ninguna comunicación ni apertura alterará el esquema jerárquico que pone a los trabajadores en el último peldaño de la organización jerárquica al interior de la empresa.Es un problema estratégico y de supervivencia para ambos oponentes de la contienda. Se juegan cuestiones de fondo. Una manifestación de ello es que Clarín está destinando más avisos en gráfica, papel y radio para publicitar que “nuestros periodistas trabajan para todos los soportes” (¿a quién va dirigido el mensaje?) que las que gastó para pelearse con el Gobierno. Es decir que de la reyerta pasó a la pelea de fondo, es decir de clase.

La clave es que no hay convergencia. El objetivo es un sometimiento de los procesos de trabajo heredados del papel, que ya vienen moldeados por años de vaciamiento profesional,  descalificación de la tarea y desconocimiento de derechos y conquistas convencionales, a los procesos de trabajo en soporte digital, que arrancaron desde el vamos flexibilizados. Es que las redacciones punto.com llevan el ADN de las plantillas reducidas al extremo y de la multimedialidad pauperizada, en forma y contenido, porque es, o se pretende, sea ejecutada por un mismo trabajador que escribe, recorta fotos, audio y video, y planta y  carga datos.  Y luego saldrá disparado, munido de una cámara portátil, para grabar en video la entrevista que, además, deberá “bajar” cuando regrese a la redacción, lo que ya existe.

La multitarea, y no la multimedialidad,  puso al borde de la extinción distintos oficios como el de diagramador, fotógrafo, infografo, entre otros. Pero también conspira contra la calidad del producto, ya que resta tiempo para profundizar en los temas.  La sobre carga y multiplicidad de tareas, los bajos salarios y el maltrato conspiran “técnicamente” contra cualquier intento de investigar, mientras  que, lo que le resta al periodista de ganas de informar en profundidad se estrella, luego, contra los pactos de silencio de su patronal con gobiernos y corporaciones.

En condiciones de flexibilidad laboral la elaboración periodística es reemplazada por los inputs externos de documentos y producciones de fundaciones y consultoras privadas y organismos estatales que, no por casualidad, vienen ya listos para publicar. El arte de copiar y pegar. Es decir, una forma de tercerización del contenido.

La migración de un soporte a otro tiene, al ser a medias,  un doble efecto devastador sobre las condiciones de trabajo. Se trata de un doble ajuste y algo, mucho, más. La gente que pasa al online no es reemplazada en sus tareas en el papel, entre otras cosas porque nunca termina de irse del viejo soporte y, porque, además, absorbe dos dinámicas de trabajo y exigencias distintas. Produce sin cierre, o con cierre permanente, para el online, pero no se libera, en muchos casos, de las tensiones del cierre fijo y más o menos rígido del papel. Asume la condición de productor continúo de contenidos de factura veloz para una misma nota que estará permanentemente abierta a nuevas modificaciones, pero deberá seguir soportando la presión fija de sus jefes y patrones acerca de lo que “la competencia” dará mañana sobre el mismo tema. Velocidad y rigor, varios cierres y un cierre, trabajo a destajo y demanda de “exclusivas”, todo en el mismo combo. Lo peor de los códigos de cada soporte en una misma persona, no lo mejor.

No hay convergencia. Convergencia se produce cuando trabajadores de distintas competencias y especializaciones se asocian  cooperativamente para producir,  sin perder sus habilidades y destrezas, un producto que aproveche los aportes de cada oficio para realizar las potencialidades del nuevo soporte. Esto requiere de entornos laborales donde prime la democratización de las relaciones laborales y la horizontalidad en el debate para que la toma de decisiones de la dirección se apoye en la racionalidad del criterio elaborado colectivamente y no del capricho, la imposición o la arbitrariedad. Es decir no hay convergencia bajo el despotismo patronal.  No hay convergencia con las patotas en las redacciones de los Olmos ni con los abusos sistemáticos de la dirección de Clarín. La convergencia y el aprovechamiento de las potencialidades de las nuevas plataformas, exige, en cambio, el acortamiento de la jornada laboral, no su extensión.

El trabajo en negro, la violación del convenio, la descalificación, el maltrato,  van en dirección contraria a cualquier convergencia que sea vehículo para la sinergia entre saberes adquiridos y futuros con los nuevos instrumentos que ofrece la tecnología.

Las apelaciones a la “innovación”, a los “desafíos” de “nuevas formas de comunicación” son enunciaciones cínicas cuando provienen de las empresas periodísticas. Los plumíferos a sueldo de las patronales amontonan lugares comunes al lado de listarnos los nuevos aparatos que están en el mercado como vendedores ambulantes. Los trabajadores seríamos dinosaurios e idiotas que no miramos vidrieras. Quizá. Lo que no somos es fetichistas, que atribuimos a los instrumentos, software o nuevas plataformas poderes mágicos para, per sé, modificar las formas de comunicación.

No existe perspectiva de una nueva forma de comunicación al interior de empresas bajo el control de los monopolios capitalistas ni mucho menos avances en las formas de hacer periodismo bajo las restricciones que a la libertad de expresión estos monopolios imponen con el concurso del Estado. Las empresas capitalistas de comunicación atrasan la hora de formas  de  comunicación superior que brindan como posibilidad las nuevas tecnologías. La insubordinación de las redes sociales es apenas la punta del iceberg de un cuestionamiento más general hacia la gestión capitalista de la comunicación social.

Dos meses de pelea en BAE y Crónica contra la persecución gremial

La lucha de los trabajadores de BAE y Crónica ya lleva más de dos meses desde que la patronal impulsó el cambio de razón social de un grupo de trabajadores y la mudanza a una nueva redacción de la cual excluyó a los delegados y a trabajadores que participaban activamente de la vida gremial.
La lucha de los trabajadores de BAE y Crónica ya lleva más de dos meses desde que la patronal impulsó el cambio de razón social de un grupo de trabajadores y la mudanza a una nueva redacción de la cual excluyó a los delegados y a trabajadores que participaban activamente de la vida gremial.
Esta pelea incluyó asambleas y aplausazos en todas las redacciones, movilizaciones al Ministerio de Trabajo y dos actos en la puerta de la nueva redacción, entre otras actividades gremiales. También se presentaron proyectos de declaración y apoyo en el Congreso nacional y en la Legislatura porteña con conferencias de prensa con diputados.
Los trabajadores enfrentaron los ataques patoteros de una patronal que recurre a la fuerza bruta para imponer su orientación. Dos delegados de prensa y militantes de la Naranja de Prensa fueron agredidos cuando afichaban un cartel sobre el conflicto y también realizaron un atentado en la redacción de BAE, en el cual arrancaron todos los carteles gremiales y robaron documentación y archivos de la PC del delegado.
A la empresa le costó cuatro asambleas poder votar la convocatoria a elecciones en la nueva redacción para hacer votar sus delegados truchos, pero aún así fracasaron en el intento. La floja actuación del Ministerio de Trabajo mostró la complicidad de Tomada con el objetivo antisindical de Olmos y su plan de precarización laboral llamado “convergencia”.
A 70 días de iniciado el conflicto, los trabajadores no convocados, entre ellos las comisiones internas, aún no logramos ingresar a la nueva redacción pero la patronal tampoco logró imponer su objetivo de dejar aislados a los compañeros “no convocados” ni pudo aplicar su plan de convergencia de redacciones.
La lucha que estamos dando los trabajadores de BAE y Crónica junto al Plenario Autoconvocado de Delegados de Prensa, marca un camino para enfrentar los planes de ajuste que preparan las patronales bajo los eufemismos de “convergencia” o “integración de redacciones”.

Clarín: La lucha contra la convergencia

Asambleas de 300 trabajadores, de más de dos horas y media de duración, votaron la lucha contra el proyecto de “convergencia de redacciones” que quiere imponer la empresa, un esquema profundo de precarización laboral y del oficio.

Asambleas de 300 trabajadores, de más de dos horas y media de duración, votaron la lucha contra el proyecto de “convergencia de redacciones” que quiere imponer la empresa, un esquema profundo de precarización laboral y del oficio.

En la asamblea del 15 de mayo se votó continuar con el quite de colaboración en el marco del proceso de unidad entre “papel” y “web” hasta tanto “la empresa dé respuestas ciertas y establezca plazos concretos sobre los reclamos entregados por la Comisión Interna”, entre ellos un aumento que compense la inflación, con la prioridad puesta en los trabajadores de La Razón, que cobran sueldos de 3.500 pesos y entregan facturas como monotributistas.

Fue el segundo pronunciamiento en una semana. Una asamblea había resuelto por unanimidad que se debía suspender el inicio programado de la mentada convergencia. Luego de 20 días de quite de colaboración, los trabajadores abrieron un período de diálogo con la empresa para discutir la convergencia.

En un artículo publicado en el mismo Clarín, los directores periodísticos del diario señalaron que “el proceso de convergencia que inicia Clarín implicará que todos los periodistas trabajen para todas las plataformas”. Toda una confesión: la empresa, bajo la bandera del “desarrollo tecnológico”, busca desplegar un modelo de precarización basado en la sobreexplotación de los trabajadores de prensa.

En los últimos meses, en Agea, los más de cien colaboradores que “recortaron” los despidos encubiertos en el área de Deportes, los retiros voluntarios abiertos y las redacciones cada vez más vacías apuntan en esa dirección: de menos trabajadores para más trabajo.

Estas condiciones no sólo implican una flexibilización de los derechos laborales, sino un acelerado e inexorable proceso de degradación del oficio periodístico con la extinción de las especializaciones. A eso van todas las patronales de prensa, como sucede con los Olmos (Crónica y BAE) que directamente apela a la violencia física para imponer su modelo y liquidar la organización gremial.

A principios de mayo hubo una gran jornada de protesta en Clarín contra el trabajo no registrado y por el atraso en el pago de sueldos. Esa jornada -al igual que estas nuevas asambleas frente a la “convergencia”- ponen en tiempo presente el espíritu de lucha del año pasado y reflejan que el gremio de prensa está de pie y dispuesto a dar pelea en el comienzo de la paritaria.

Grupo Veintitrés: Avanza la organización

Los trabajadores de prensa del Grupo 23, que dirige la dupla Szpolski-Garfunkel, dieron un paso adelante contra la política patronal de pagar fuera de término. El pasado jueves 29 de mayo realizaron una asamblea de la que participaron trabajadores de las distintas razones sociales en que está dividido ese multimedios. Allí se votó tomar medidas en todas las empresas del Grupo si éste atrasa el pago del salario de mayo. Asimismo, se resolvió pedir un anticipo a cuenta de futuros aumentos de la paritaria del 15%.

Los trabajadores de prensa del Grupo 23, que dirige la dupla Szpolski-Garfunkel, dieron un paso adelante contra la política patronal de pagar fuera de término. El pasado jueves 29 de mayo realizaron una asamblea de la que participaron trabajadores de las distintas razones sociales en que está dividido ese multimedios. Allí se votó tomar medidas en todas las empresas del Grupo si éste atrasa el pago del salario de mayo. Asimismo, se resolvió pedir un anticipo a cuenta de futuros aumentos de la paritaria del 15%.

También se advirtió contra la política de achicamiento que la patronal está practicando contra algunos de sus medios, a los que va vaciando en forma paulatina como parte de un ajuste que la patronal anunció un mes atrás.

Un pacto entre el Estado y la iglesia contra la mujer

La reforma del código Civil y Comercial impulsada por el gobierno ‘nacional y popular’ condensa un fuerte ataque a la lucha por las conquistas de género, en particular por el artículo 19º —pactado entre la Rosada y la iglesia católica— que le da carácter jurídico de persona al embrión.

La reforma del código Civil y Comercial impulsada por el gobierno ‘nacional y popular’ condensa un fuerte ataque a la lucha por las conquistas de género, en particular por el artículo 19º —pactado entre la Rosada y la iglesia católica— que le da carácter jurídico de persona al embrión.

“La existencia de la persona humana comienza con la concepción en el seno materno. En el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la mujer, sin perjuicio de lo que prevea la ley especial para la protección del embrión no implantado”, especifica este artículo.

Esta reforma es parte del pacto del Estado con la iglesia (en el marco del giro clericalista de CFK ante la asunción de Francisco) y es un obstáculo para luchar por el acceso al aborto legal, seguro y gratuito.

Se estima que en la Argentina abortan clandestinamente 500.000 mujeres al año, y 100 terminan perdiendo la vida. Se trata de la primera causa de muerte materna en el país y las principales víctimas son  mujeres pobres.

Este articulado también es un obstáculo a los tratamientos de fertilización asistida e investigaciones científicas que trabajen con células madre.

La reforma del Código en este punto se traduce en que la violencia simbólica que ejerce históricamente la iglesia católica contra las mujeres va a adquirir estatus legal en el país.

Desde la Naranja de Prensa rechazamos la reforma y el articulado, convocamos a todas las mujeres del gremio a unirse en esta lucha y las invitamos a participar de la charla que el 28/6 a las 11, en Mitre 2162, dará Vanina Biasi, militante por los derechos de las mujeres.

Cayó el intento de aplicar la Ley Antiterrorista a un periodista

El intento de aplicar la Ley Antiterrorista a un periodista por ejercer su trabajo se cayó cuando el gobierno nacional y su títere de Santiago del Estero se dieron cuenta de que no resistía el menor análisis. Con todo, el intento de aplicarla contra un periodista es la demostración del empleo que el poder político pretende darle a este engendro antidemocrático y que tiene su continuidad en la desiganción de Milani, la condena a los petroleros de Las Heras y el proyecto de ley antimovilización popular.

El intento de aplicar la Ley Antiterrorista a un periodista por ejercer su trabajo se cayó cuando el gobierno nacional y su títere de Santiago del Estero se dieron cuenta de que no resistía el menor análisis. Con todo, el intento de aplicarla contra un periodista es la demostración del empleo que el poder político pretende darle a este engendro antidemocrático y que tiene su continuidad en la desiganción de Milani, la condena a los petroleros de Las Heras y el proyecto de ley antimovilización popular.

¡Por la derogación de la Ley Antiterrorista!

Desprocesamiento de los 5000 trabajadores por luchar

No al proyecto de ley contra la movilización popular

Abajo el acuerdo Tomada-UTPBA-Magnetto para excluirnos de la paritaria

El plan de lucha en toda la prensa escrita arrancó con todo.

Con asambleas masivas realizadas el miércoles pasado y quite de firmas en los diarios, los trabajadores de prensa de prácticamente todos los medios periodísticos de la ciudad reafirmaron el pliego reivindicativo y repudiaron la decisión de la burocracia ilegítima de la UTPBA de desplazar de las negociaciones con las cámaras patronales a los paritarios electos en asamblea.

El plan de lucha en toda la prensa escrita arrancó con todo.

Con asambleas masivas realizadas el miércoles pasado y quite de firmas en los diarios, los trabajadores de prensa de prácticamente todos los medios periodísticos de la ciudad reafirmaron el pliego reivindicativo y repudiaron la decisión de la burocracia ilegítima de la UTPBA de desplazar de las negociaciones con las cámaras patronales a los paritarios electos en asamblea.

La burocracia opera contra los legítimos representantes de los trabajadores en un intento de liquidar el enorme proceso de reconstrucción del gremio de prensa que tiene como una de sus manifestaciones al Plenario Autoconvocado de Prensa.

La acción prepotente de la burocracia ha contado con el aval del ministro Tomada, ya que en la segunda audiencia de la paritaria de prensa escrita, la cartera laboral dio por conformada la comisión negociadora, rechazando los planteos fundamentados del Plenario Autoconvocado de Prensa.

El Ministerio de Trabajo viene jugando fuerte en el sostenimiento de la burocracia.  Además de legitimar este ataque contra los auténticos representantes de los trabajadores, mantiene a la patota de la UTPBA en el poder mediante prórrogas administrativas desde septiembre del año pasado, ante la decisión judicial de suspender los comicios por el padrón trucho.

La burocracia pretende postergar nuestra agenda de reclamos en beneficio propio. Intenta, en combinación con las patronales, imponernos un “impuesto” sobre los salarios de todos los trabajadores en beneficio propio. De eso se trata el “fondo compensador” que ya están discutiendo. Sin afiliados en las empresas, buscan un mecanismo antidemocrático que solvente sus privilegios y los atornille definitivamente en el dominio del sindicato.

El intento ministerial de dejar afuera al Plenario Autoconvocado es funcional a una paritaria a la baja. El kirchnerismo está empeñado en un ajuste contra los trabajadores. Al calor de la devaluación y la carestía han comenzado los despidos y suspensiones. El acuerdo con el Club de París, que le reconoce a los banqueros tránsfugas una deuda ilegítima, ha volcado al ministerio al campo de la burocracia, y también de Magnetto, Olmos y Fontevecchia.

Sin embargo, las patronales abordan este escenario con una postura ambigua: por el momento, actúan en bloque con la UTPBA y el Ministerio contra el Plenario Autoconvocado y los paritarios de base, aunque echan lastre dando aumentos a cuenta que plantean un quiebre en el pretendido monopolio de la paritaria por parte de la burocracia.

En este bloque contra el Plenario Autoconvocado las patronales K, nuevamente, van a la rastra de las patronales “destituyentes”. Pero el comienzo de un plan de lucha pone en riesgo todo este armado, pues la burocracia utpbista no tiene ninguna capacidad de contención en las redacciones y puede abrir una crisis profunda en la propia mesa paritaria. Nuevamente, la “ausencia” de los delegados puede hacerse más presente que nunca en la mesa de negociaciones a través de un reguero de medidas de fuerza en las empresas. Y este es el temor de las patronales.

No debería sorprender a nadie que, frente a este panorama, en varias asambleas haya surgido el debate sobre la necesidad de fundar un nuevo sindicato como herramienta de los trabajadores de prensa para defender el salario y las condiciones laborales.

La Naranja de Prensa llama a rechazar las maniobras burocrático-ministeriales-patronales profundizando las medidas de fuerza y exigiendo el reconocimiento del Plenario Autoconvocado como legítimo representante de los trabajadores en la paritaria de prensa escrita.