Tapa Boletín Naranja Sep 2016

Cóctel explosivo en el gremio de prensa

El gobierno de Mauricio Macri ha debutado con un gigantesco gol­pe a los trabajadores. Lejos de las promesas de inversiones por la celebrada “vuelta al mundo” y de las ilu­siones vendidas para el segundo semes­tre, los trabajadores sufrimos un ajuste de la mano de las paritarias a la baja y de los tarifazos. El impasse económico, sin em­bargo, ya ha producido un quiebre en el gobierno y una crisis política que pone en duda la capacidad del macrismo para im­poner a fondo el ajuste que le reclaman las patronales y el capital financiero.

El gobierno de Mauricio Macri ha debutado con un gigantesco gol­pe a los trabajadores. Lejos de las promesas de inversiones por la celebrada “vuelta al mundo” y de las ilu­siones vendidas para el segundo semes­tre, los trabajadores sufrimos un ajuste de la mano de las paritarias a la baja y de los tarifazos. El impasse económico, sin em­bargo, ya ha producido un quiebre en el gobierno y una crisis política que pone en duda la capacidad del macrismo para im­poner a fondo el ajuste que le reclaman las patronales y el capital financiero.

En el gremio de prensa, que viene de sufrir en los últimos meses una ola de des­pidos masivos —más de 1200 sólo en la ciudad de Buenos Aires de acuerdo con un relevamiento del SiPreBA—, las paritarias firmadas por la UTPBA representan “un golpe de gracia” contra nuestros bolsillos, ante estimaciones inflacionarias que no bajan del 40% anual. La conducción de la UTPBA se ha dado el lujo de firmar la peor paritaria del país: un 27% en tres cómodas cuotas, la última a pagar con el sueldo de enero de 2017.

En este contexto, muchos sindicatos con acuerdos mejores que el de prensa, como docentes y aceiteros, están iniciando planes de lucha para exigir la reapertura de las paritarias.

El ajuste ocurre en medio del derrumbe de las empresas periodísticas armadas al calor del desfalco de la pauta oficial del kirchnerismo, un vaciamiento operado por el ex candidato del FpV, Sergio Szpolski, y Matías Garfunkel, en el Grupo Veintitrés, junto a los ataques antisindicales de los Olmos y de la debacle de Cristóbal López. Estamos ante un gigantesco fraude a los trabajadores amparado por el macrismo, que puso a operar en la Side a socios clave de Szpolski.

Se ha caído, así, el velo de la mentada ‘grieta’, expresado también en la orientación antipiquete y militarista de Macri, una línea de continuidad respecto a la designación de Milani por el gobierno de Cristina Fernández, además de la ley antiterrorista, el Proyecto X y las represiones de la bonaerense en las protestas sociales.

Del lado de ‘la corpo’, sin embargo, la ‘lluvia de inversiones’ también se está haciendo desear. En Clarín, los compañeros vienen librando una gran pelea por la recomposición salarial y por arrancarle a la empresa una mejora en la penosa paritaria.

Los cacerolazos, quites de firmas y cortes de calle han hecho mella en Magnetto y compañía, que no sólo han tenido que mostrar una voluntad de rever el acuerdo sino que, muy a su pesar, han tenido que aceptar una nueva elección de delegados SiPreBA en el diario que contó con la participación de más de 400 trabajadores.

Se trata del único camino que tenemos los trabajadores de prensa: a los ataques del gobierno y de las patronales, respondemos con más organización y lucha.

Así lo han demostrado los trabajadores de Radio América y de Tiempo Argentino, que vienen resistiendo el vaciamiento tenazmente y hoy, gracias a un trabajo implacable, mantienen la emisión de la radio y sacan semanalmente su diario cooperativo, respectivamente. Así también lo han hecho ahora los compañeros de Infonews, constituyéndose como cooperativa de trabajo ante las falsas promesas e incumplimientos de Szpolski.

Por eso también el SiPreBa se movilizó a Plaza de Mayor el 9 de agosto junto al sindicalismo combativo del Sutna, AGD, los Sutebas Multicolores y la Unión Ferroviaria de Oeste, contra el ajuste y por el paro nacional.

¡Vamos por la reapertura de las paritarias y el fortalecimiento del SiPreBA y de todo el gremio de prensa para derrotar el ajuste en curso!

 

Vamos por la organización nacional de todo el gremio de prensa

 La gran movilización nacional convocada por la Mesa Nacional de Prensa el 8 de junio pasado ha dejado planteada la necesidad de avanzar hacia la unidad de todos los sindicatos de prensa del país para enfrentar los despidos y el ajuste de Macri y los gobernadores.

 La gran movilización nacional convocada por la Mesa Nacional de Prensa el 8 de junio pasado ha dejado planteada la necesidad de avanzar hacia la unidad de todos los sindicatos de prensa del país para enfrentar los despidos y el ajuste de Macri y los gobernadores.

La iniciativa de una acción común frente a la destrucción de los puestos de trabajo, los tarifazos y el derrumbe salarial fue un gran acierto respaldado por los miles de compañeros que participaron en Buenos Aires y que vinieron de todo el país.

El propio nacimiento del SiPreBa, sindicato surgido de las asambleas de base y del plenario autoconvocado de delegados fue, no cabe duda, un motor decisivo en la esa movilización. El mismo proceso de organización y reorganización sindical se vive, de manera desigual, en todo el país.

La Naranja de Prensa considera que a partir del 8J ha quedado planteado para la Mesa Nacional de Prensa la preparación de las condiciones de un plan de lucha común en todo el país para enfrentar los despidos y la precarización laboral, y lograr la reapertura de las paritarias. La convocatoria contrastó a su vez con la inacción de las cinco centrales sindicales, quienes desde el 29 de abril han permitido toda clase de atropellos contra los trabajadores. Así como dejaron correr el veto presidencial a la ley antidespidos, no han hecho nada contra los tarifazos y el ajuste que terminaron de pulverizar los limitados aumentos salariales de las paritarias.

El ajuste en curso ha agudizado la parálisis de la burocracia sindical. Solo se mueven para rosquear la “unidad” de la CGT para conseguir mejores prebendas. La negativa a encarar cualquier lucha y menos que menos, un paro general, coloca a la burocracia sindical en el campo de los ajustadores. Frente a este panorama, la Mesa Nacional de Prensa debe darse una política de defensa de los intereses de todo el gremio. Es necesario abrir una deliberación en todos los sindicatos y federaciones sobre la necesidad de una organización sindical única, mediante asambleas de base donde se discuta el programa, estatutos y se elijan delegados con mandato para un Congreso de todos los gremios de prensa. Esto es lo que dará paso a la nueva estructura sindical que se coloque en la vereda de enfrente de la burocracia sindical de todo color y pelaje, y aporte a la unidad con los sindicatos combativos que se estructuran en forma independiente de las patronales y el Estado.

La Mesa Nacional de Prensa tiene ahora la tarea de organizar la participación de todas las compañeras de nuestro gremio en el próximo Encuentro Nacional de Mujeres que se realizará en Rosario durante octubre. La lucha contra la violencia de género expresada en el #NiUnaMenos y nacida de la valerosa acción de un conjunto de periodistas, sumado al conjunto de las reivindicaciones de las mujeres, debe ser parte central de la iniciativa por poner en pie un sindicato nacional de todas y todos.

Vamos por eso.

 

#CacerolazosEnClarín: “Pagame por quedarme y no porque me vaya”

 Los trabajadores de AGEA-Clarín siguen protagonizando una rebelión dentro de la empresa con el objetivo de conquistar una mejora salarial respecto al acuerdo vergonzoso y clandestino firmado por la Utpba.

 Los trabajadores de AGEA-Clarín siguen protagonizando una rebelión dentro de la empresa con el objetivo de conquistar una mejora salarial respecto al acuerdo vergonzoso y clandestino firmado por la Utpba.

Estas medidas, que ya llevan meses, se vienen traduciendo en quites de firmas, cortes de calle y, en la última etapa, cacerolazos dentro del diario. Son el lenguaje de un repudio generalizado agravado por la inflación y los tarifazos.

Esto ha llevado a la empresa a rediscutir los salarios, quebrando así la inercia de no querer tocarle una coma a la peor paritaria del movimiento obrero. Pero, hasta el momento, lo ofrecido fue rechazado en las asambleas por insuficiente.

Así las cosas, nuevos cacerolazos se acrecentaron en los últimos días como respuesta al lanzamiento de un nuevo plan de retiros voluntarios, en el que ‘la Corpo’ ofrece “pagos hasta un 60% superiores por sobre el cálculo de antigüedad que se haría en el caso de una indemnización por despido”.

Ante este anuncio, multitudinarias asambleas en Clarín se declararon en el estado de alerta, calificaron de “provocación” el nuevo plan de retiros y repudiaron la pérdida constante de puestos de trabajo, en medio del éxodo masivo de compañeros durante los últimos años.

Las asambleas, además, ratificaron las medidas de lucha y se convirtieron en un necesario espacio de deliberación acerca del futuro del periodismo.

Fue así que durante la tarde del jueves 8 de septiembre, un enorme ruidazo sacudió el tercer piso de la redacción de Clarín, como así también el cuarto y primer piso de las gerencias. El grito, en forma de cántico, fue uno solo: “Pagame por quedarme y no porque me vaya”.

La política de los retiros voluntarios acompaña el plan de la mentada ‘convergencia’: se trata de un esquema que, bajo la bandera de la vanguardia tecnológica, multiplica la producción con menos trabajadores, en medio de la coexistencia del formato papel y la web.

En la naturaleza de este modelo hay, asimismo, un proceso de descalificación del oficio: anulación de especializaciones; nulos recursos para investigaciones; periodistas que ya no salen a la calle y escriben para todas las secciones. La política de la ‘convergencia’ no es producto del extraordinario avance de la ciencia y la tecnología, sino una reorganización de los medios masivos de comunicación como rescate capitalista ante la crisis.

Este cuadro de lucha responde a una maduración en la conciencia gremial en Clarín y al mayor involucramiento de compañeros ante la escalada de precarización sobre el conjunto de trabajadores. Esta relación de fuerzas llevó a que la empresa permitiera hacer la reciente renovación de la Comisión Interna dentro de las instalaciones, otorgando, de hecho, legitimidad al SiPreBa. La lucha, también, fue el camino para que, tras 104 días de espera, se reintegrara a su trabajo al delegado de la planta impresora Zepita. Es un ‘jornalero’ que está en esa condición hace 11 años, un paradigma de la precarización.

Estos avances no pueden descontextualizarse del nacimiento del nuevo sindicato y de todos los focos de lucha en el gremio, desde las protestas en Perfil a la reacción contra el ataque en Tiempo Argentino.

La salida y los desafíos de esa salida están en la necesidad de una respuesta unificada del SiPreBa que acompañe la lucha de Clarín, que discuta la orientación del periodismo y que obligue a la reapertura de las paritarias con participación directa de las bases.

Corresponsal

 

Los desafíos de la lucha de Tiempo Argentino

La inmensa lucha de los trabajadores de Tiempo Argentino, que ya lleva más de ocho meses sin obtener respuesta del gobierno, la justicia y la patronal de Szpolski-Garfunkel, ha encontrado una vía de continuidad por el lado de la recuperación de la empresa y su puesta en funcionamiento por parte de sus trabajadores. Hace más de cuatro meses que la Asamblea optó por tomar el camino de crear una cooperativa y editar un diario semanal en papel; hace un mes que funciona el portal de noticias y ya salió una edición de la revista trimestral T.

Lo conquistado hasta ahora es resultado de la lucha de los trabajadores que, a pesar de la férrea resistencia patronal y la complicidad del Ministerio de Trabajo macrista con el grupo empresario kirchnerista, han generado recursos en forma directa, han creado una sólida organización del lugar de trabajo y han defendido las instalaciones mediante la acción directa.

Así, se han ganado la simpatía de un sector de la población que compra las publicaciones para apoyar una experiencia de lucha contra el ajuste y se ve atraída por la idea de un diario editado por sus propios trabajadores sin injerencia patronal. Los lectores tradicionales se han mantenido y se han sumado nuevos que aspiran a una publicación independiente y opositora y que está probada en la lucha real contra el ajuste.

El objetivo de mediano plazo pasa por igualar los ingresos de los compañeros con los salarios de convenio y avanzar en la garantía de otros beneficios propios del gremio. De ese modo, no solo se lograría resolver gran parte de la situación económica de más de 100 trabajadores sino que, además, se sostendría la unidad estratégica con el resto del gremio de prensa que, con el SiPreBA a la cabeza, ha apoyado la lucha de Tiempo Argentino y del resto de los trabajadores del Grupo 23 desde el primer momento, con independencia de la orientación política de las diversas patronales. En ese sentido, la meta del salario de convenio respalda la lucha contra la rebaja salarial que sostienen los trabajadores de prensa.

Superada la etapa inicial de organización para sacar el diario, los trabajadores enfrentan nuevos desafíos. En primer lugar, la crisis económica golpea a todas las ramas de la producción y con más fuerza a sus eslabones más débiles, como las cooperativas de trabajo y las recuperadas.

Por eso, la unidad de los compañeros de Tiempo Argentino con el gremio de prensa a través de sus delegados y representantes en el SiPreBA debe ser defendida a rajatabla porque le da un contenido de clase a la pelea y supera toda ilusión empresarial. Es el antídoto para evitar que la salida a la crisis sea el autoajuste por la vía de la reducción o postergación del pago de los ingresos de los trabajadores, el incremento de los costos de financiamiento y la caída de las inversiones.

En ese sentido, el programa que levantaron los trabajadores de Tiempo antes de la conformación de la cooperativa sigue vigente: reclamo al Estado para que financie los puestos de trabajo recuperados por los trabajadores y le dé capital de trabajo a la cooperativa. La plata está: son los millones de la pauta publicitaria nacional que el gobierno aun no había pagado y que ahora nos enteramos que está saldando, incluso licuándole las deudas a Szpolski y los demás empresarios vaciadores.

Del mismo modo, los fondos destinados a las cooperativas deben ser otorgados sin las trabas burocráticas que el Ministerio de Trabajo impone y que sólo buscan postergar su aplicación. En el mundo de las cooperativas circulan decenas de historias acerca de los retrasos en el cobro de estos subsidios y sobre la discrecionalidad de las autoridades a la hora de entregarlos.

La Asamblea de trabajadores, el órgano soberano de la cooperativa, debe asumir la tarea de deliberar cada paso de esta pelea estratégica. Otros grupos de compañeros están siguiendo el camino ya recorrido por los trabajadores de Tiempo, y pasan a recuperar las empresas vaciadas por sus dueños.

Un capítulo especial es el del debate permanente de los contenidos editoriales: la libertad de expresión de los periodistas sólo se sostendrá en base a una plena independencia política de la cooperativa respecto del kirchnerismo.

La creación de un reglamento interno de funcionamiento será la oportunidad para discutir a fondo cómo debe funcionar una empresa sin patrones pero que, a la vez, genera contenidos de orden político. La orientación editorial, más allá de las consideraciones prácticas cotidianas, debe surgir del debate colectivo de sus trabajadores que son quienes, en última instancia, capitalizan la “empresa” a través de su lucha. Estos son, a nuestro entender, los grandes desafíos gremiales, periodísticos y políticos de esta gran experiencia de lucha.

 

La Secretaría de Mujeres y Género ante el debate sobre violencia y sindicalismo

El sábado 27 de agosto realizamos el primer taller sobre los desafíos del sindicalismo ante la violencia de género, organizado por la Secretaría de Géneros, que fue encabezado por dos periodistas especialistas en el tema, Olga Viglieca y Luciana Peker. Desde la Secretaría informamos sobre el pliego paritario de género que elaboramos, la encuesta que lanzamos a principio de año para reflejar las principales problemáticas en el gremio, la preparación de un protocolo para el SiPreBA, una campaña que lanzaremos en las redacciones con carteles que contengan los datos que se necesitan saber en caso de violencia de género. El mismo tuvo una gran participación de trabajadores y trabajadoras de prensa, en su mayoría delegados, que tras la charla debatimos sobre esta problemática tan sentida en el gremio.

El sábado 27 de agosto realizamos el primer taller sobre los desafíos del sindicalismo ante la violencia de género, organizado por la Secretaría de Géneros, que fue encabezado por dos periodistas especialistas en el tema, Olga Viglieca y Luciana Peker. Desde la Secretaría informamos sobre el pliego paritario de género que elaboramos, la encuesta que lanzamos a principio de año para reflejar las principales problemáticas en el gremio, la preparación de un protocolo para el SiPreBA, una campaña que lanzaremos en las redacciones con carteles que contengan los datos que se necesitan saber en caso de violencia de género. El mismo tuvo una gran participación de trabajadores y trabajadoras de prensa, en su mayoría delegados, que tras la charla debatimos sobre esta problemática tan sentida en el gremio.

Olga Viglieca abrió el encuentro citando números categóricos, a partir de un informe de 2005 de una ONG ligada a las Naciones Unidas: faltan en el mundo entre 150 y 200 millones de mujeres que es alrededor del 40% de la población de América Latina y el Caribe sumados. Este genocidio escondido de las mujeres —precisó la periodista a partir del informe— es el exterminio de masas más terrorífico y más dramático de la historia; es más mortífero que las víctimas del holocausto nazi y de todas las guerras y conflictos armados del siglo XX sumados.

Luciana Peker —del suplemento Las/12, de Página 12— hizo énfasis, fundamentalmente, en la necesidad, las deudas y desafíos de la intervención de los sindicatos en la lucha contra la violencia de género y por los derechos de las mujeres.

“El SiPreBa tiene una responsabilidad importante en sus posturas internas sobre la violencia de género como desde el feminismo hay que entender el valor supremo de un sindicato para las trabajadoras de prensa. Hay que defender con críticas, construcción o posturas que se quieran cuestionar, pero defender el valor supremo de un sindicato para las mujeres”, dijo Peker.

Hizo referencia, así, a la denuncia por violencia de género contra un miembro de la Comisión Directiva (Ver “La Naranja de Prensa sobre la denuncia de violencia de género en el Sipreba”http://www.lanaranjadeprensa.com.ar/la-naranja-de-prensa-sobre-la-denuncia-de-violencia-de-g%C3%A9nero-en-el-sipreba). Partes de las resoluciones con respecto a esta denuncia incluyeron esta charla y el lanzamiento de un protocolo.

Viglieca reveló que entre un millón y medio y tres millones de mujeres son asesinadas cada año en el mundo. Que en la Argentina matan a una mujer cada 30 horas o menos. Que 2 de cada 10 mujeres va a ser violada en el curso de su vida. “La mayoría ocurre en el ámbito doméstico, entre los conocidos a la víctima; tenemos tatuado que esto sucede en la calle, a la altas horas y porque no estamos vestidas como corresponde. Esto genera deliberadamente terror, inmovilidad de la mujer, su enajenamiento del espacio público y su confinamiento en la casa y en el trabajo; es una manera de aterrorizarnos y sacarnos de la calle y de la militancia”.

También sostuvo: “El capitalismo necesita cosas importantes de las mujeres: que tengan muchos chicos para que estos funcionen como ejército de reserva que estén esperando, desocupados, que cuando un trabajador lucha por sus condiciones de trabajo sabe que hay otro montón en condiciones de reemplazarlo. El capitalismo necesita mujeres temerosas, derrotadas, que seamos una correa de transmisión de ese temor, de esos miedos, en el seno de nuestra familia, que seamos las que decimos: ‘¿para qué te vas a meter en el centro de estudiantes?, ¿por qué le contestas así al jefe? Esto es lo que esperan de nosotras este régimen”

Por último recordó el lugar de las mujeres en las rebeliones populares al plantear la pregunta sobre por qué hay tanto interés del régimen en “domesticarlas”: “Estamos presentes en todas las rebeliones populares, en todas las revoluciones: en la Revolución Francesa, en la Revolución de Octubre, en el Argentinazo, con las Madres de la Plaza de Mayo, con las mujeres del movimiento piquetero, con las socialistas y anarquistas de principio de siglo”. Sintetizó: “Cuando una mujer se planta políticamente para cuestionar este régimen social es como si se derramara aceite, entrando en muchos intersticios”.

Al finalizar el debate, convocamos a participar masivamente de la Secretaría, para impulsar más talleres, la lucha por nuestras reivindicaciones y la participación en el Encuentro Nacional de las Mujeres en Rosario.

Ana Laura Tornaquindici y Sofía Benavides – miembros de la Secretaría de Mujeres y Géneros del SiPreBa y de La Naranja de Prensa