Los trabajadores de AGR-Clarín ocupan la planta contra 300 despidos

Los trabajadores de la gráfica AGR-Clarín se encuentran realizando, desde la mañana del lunes 16 de enero, una permanencia en la planta de Pompeya, de las más grandes y sofisticadas del país, en resguardo de su fuente de trabajo.

Los trabajadores de la gráfica AGR-Clarín se encuentran realizando, desde la mañana del lunes 16 de enero, una permanencia en la planta de Pompeya, de las más grandes y sofisticadas del país, en resguardo de su fuente de trabajo.

Al llegar ese día a la planta, se encontraron con la policía custodiando las puertas y un cartel que anunciaba que tenían sus indemnizaciones a disposición. Son 300 obreros gráficos. En una asamblea resolvieron, además de la permanencia en el edificio, un acto (Lun/16/Ene a las 16hs en Corrales 1393) y el reclamo al sindicato gráfico que convoque a un paro general. 

La empresa —como denunció la Comisión Interna de AGR-Clarín— anuncia la decisión de cerrar la planta aduciendo el falaz argumento de una crisis (allí se imprimen Revista Viva, Rumbos, Genios, Jardín, Cablevisión, Guías telefónicas, libros escolares, folletería, etc), cuando en la planta están tapados de trabajo.

Tres días antes, la patronal de Héctor Magnetto había retirado las computadoras de la planta e instalado personal de seguridad privada desconocido por los trabajadores. Así, el fin de semana pasado se inició una vigilia —que contó con la presencia del Sipreba— ante el vaciamiento de trabajos que han desviado a otras plantas graficas, el desplazamiento de insumos, lo cual incluye 16.000 bobinas de papel que han trasladado a depósitos externos.

Se trata de una clara maniobra que busca quebrar la organización de la planta para imponer el ajuste que al amparo de la política oficial ya ha avanzado en otros sectores del gremio.

Este ataque de la empresa —coligada con el Gobierno de Mauricio Macri que pone a su servicio la fuerza represiva, como hicieron los Kirchner en la represión de 2004 dentro de la planta— se enmarca de una ofensiva general contra todos los trabajadores del Grupo Clarín.

En Clarín-AGEA la empresa ha vaciado literalmente la redacción de compañeros y compañeras–unos 250 en los últimos meses- bajo el mecanismo de los retiros voluntarios, que no son otra cosa que despidos encubiertos: tal como se viene denunciando, mientras pagan para que te vayas, el sueldo de los trabajadores no alcanza.

Por otra parte, en Cepita (la otra planta impresora de Clarín) continúan los aprietes, la persecución y la precarización. Hoy el edificio de la calle Tacuarí, donde se hace el diario, amaneció vallado y con presencia policial.

La Comisión Interna de Delegados de Prensa de Canal 13 y TN ha denunciado, en los últimos días, que informes periodísticos, viajes de coberturas de actualidad, producción y edición de notas son desviadas por parte de la empresa a compañeros tercerizados y también a productoras externas. Explicó la CI: “La razón de estos desvíos no es otra que la baja del costo laboral, que se traduce en incumplimiento del Convenio Colectivo y la falta de puestos de trabajo, con la multitarea como bandera”.

Es necesario realizar asambleas en los distintos medios del Grupo Clarín discutir medidas de solidaridad con los trabajadores de AGR-Clarín, porque estamos ante una avanzada general de la empresa. Bajo la bandera de la ‘convergencia’ y las nuevas tecnologías se están realizando un ataque en regla tanto en Clarín como en todo el gremio de prensa.

Desde la Naranja de Prensa nos solidarizamos con los trabajadores de AGR, repudiamos la maniobra vaciadora de los Magnetto y nos hacemos presentes en esta lucha fundamental de la clase obrera.

¿Tomada y Sabatella, una garantía para los trabajadores?

Martín Sabbatella, titular de la AFSCA, firmó un convenio con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para “preservar las fuentes de trabajo” en los medios de comunicación luego de que se aplique la tan mentada clausula de desinversión de la Ley de Medios.

Martín Sabbatella, titular de la AFSCA, firmó un convenio con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para “preservar las fuentes de trabajo” en los medios de comunicación luego de que se aplique la tan mentada clausula de desinversión de la Ley de Medios.

La difusión que tuvo tal convenio solo puede explicarse por la repercusión que ha generado la denuncia de agrupaciones como La Naranja de Prensa que pusieron de manifiesto la necesidad para los trabajadores de contar con un programa propio para enfrentar el proceso de reestructuración capitalista de los medios de comunicación que, inevitablemente, afectará a los derechos de los trabajadores, algo que los voceros del oficialismo negaban rotundamente hasta hace no tanto.

En la firma del convenio se encontraban presentes las conducciones del Sindicato Argentino de Televisión, de la Federación Gráfica Bonaerense, de la Fatpren y de la Utpba.

Hay que preguntarse quienes mandataron a estas direcciones que, sistemáticamente, se han negado a llevar el debate sobre la Ley y sus consecuencias a las asambleas de base y, por el contrario, han bloqueado cualquier tipo de deliberación colectiva de los trabajadores de los medios.

De acuerdo al oficialismo, ahora los trabajadores pueden “dormir tranquilos” porque se ha firmado este convenio que garantizaría sus derechos. Pero, ¿esto es así?

En 2004, cuando el gobierno estaba en buenas migas con Clarín, Carlos Tomada avaló el despido de toda la Comisión Interna de AGR-Clarín, para lo cual la empresa tuvo la ‘ayudita’ de la Infantería enviada por el Ejecutivo a la planta gráfica.

Tiempo después el funcionario prometió a los trabajadores de Paraná Metal que garantizaría los puestos de trabajo cuando esta quebró y fue adquirida por Cristóbal López. Hoy, tiene menos de 200 obreros sobre los más de 1.000 que trabajaban antes de la quiebra.

Pero, peor aún, en conversaciones telefónicas con José Pedraza -posteriores al asesinato de nuestro compañero, Mariano Ferreyra y salidas a la luz con motivo del mismo- Tomada especula sobre como “trabajar políticamente” a los tercerizados del ferrocarril, avalando la precarización existente.

El reciente despido de nuestra compañera Mariana Cuccarese por la patronal de Canal 13/TN, el Ministerio lo dejó pasar sin mayores sobresaltos para el “monopolio destituyente”. Y acaba de producirse otro despido de un compañero del mismo sector donde trabajaba Mariana.

El AFSCA, claro está, ni abre la boca. Porque si no debería decir que no tiene ninguna facultad para garantizar ni los puestos ni las condiciones de trabajo.

¿Qué es lo que garantizan entonces los funcionarios oficiales?

Los trabajadores debemos tomar el problema en nuestras propias manos: asambleas por empresa y asamblea general de todos los gremios para fijar una posición y un programa en común para defender los puestos y las condiciones de trabajo e intervenir con una posición independiente en la crisis que abre la disputa capitalista de los medios, que el gobierno ha bautizado ahora como 7D.

Sabbatella no despejó las dudas

El viernes 2 de noviembre la comisión interna de los trabajadores de prensa de Canal 13/TN se reunió con el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Martín Sabbatella.

El viernes 2 de noviembre la comisión interna de los trabajadores de prensa de Canal 13/TN se reunió con el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Martín Sabbatella.

El balance del encuentro mostró diferencias. Un comunicado de la interna del 13 señaló que “Sabbatella se comprometió a que sea un requisito para todas aquellas empresas que tengan que ‘adecuarse’ a la nueva ley de manera voluntaria o no, garantizar todos los puestos de trabajo”. Pero en un despacho de Télam publicado ese mismo día, el titular de la AFSCA realiza declaraciones donde la palabra “garantía” está ausente. En cambio, sostuvo que “nos comprometimos a trabajar juntos en la defensa de todos los puestos de trabajo”.

“Trabajar juntos en la defensa…”, no es una formulación rigurosa sobre algo tan concreto como los puestos de trabajo. ¿Qué hará la AFSCA si hay despidos? ¿Cómo se le impondrá a la empresa a la que se obliga a desinvertir que garantice los puestos de trabajo de la unidad de negocios de la que se desprende? ¿Se le exigirá la garantía de los puestos en las empresas que le quedan? ¿O se le exigirá a la nueva patronal, en el caso de empresas que cambien de manos? ¿Qué ocurrirá en una eventual transición entre la desinversión y la llegada del nuevo dueño? Una “defensa” compartida de los puestos entre la AFSCA y la interna del 13 pone en pie de igualdad dos instituciones que no lo son ni pueden serlo: la comisión interna debe “trabajar” en la defensa de los puestos de trabajo con la orientación que le marcan los trabajadores que representa. La AFSCA que preside Sabbatella no tiene, en cambio, entre las 35 “funciones y misiones” que le marca la ley de Servicios de Comunicación Social ninguna mención a puestos de trabajo ni mucho menos la obligación de defenderlos. Por el contrario, en el punto 13 de sus funciones y misiones está la de “promover y estimular la competencia y la inversión en el sector”, lo que en un sistema capitalista significa regularmente “ahorro de costos” (despidos).

Luego, los dos comunicados hacen referencia a “las convenciones colectivas” o al “convenio colectivo”, con la inclusión de la palabra “marco”. Se trata de un tema muy sentido para los compañeros de Canal13/TN y su comisión interna, que llevan años denunciando cómo la patronal lo pisotea. Luego de casi diez años de gobierno kirchnerista es lícito preguntarse qué novedad tiene para aportar el AFSCA que no haya hecho hasta ahora el impotente Ministerio de Trabajo, que vio pasar todas las violaciones al convenio en Canal 13/TN y las restantes empresas del grupo Clarín. Los despidos del delegado Marcelo Moreira y de la compañera de la Naranja de Prensa, Mariana, del cual no se ha informado si estuvieron presentes en la agenda de la reunión, están ahí para subrayarlo.

Por lo que se sabe, Sabbatella no hizo mención a cómo se garantizará la libertad de expresión de los periodistas que se desempeñan en los medios que se reestructurarían a partir del 7D. Sin libertad de expresión, el puesto de trabajo del periodista no está garantizado de ninguna manera, porque la posibilidad de expresar sus opiniones e informar con libertad es algo indivisible de su condición de trabajador de prensa y, por lo tanto, de su puesto. El mismo día de la reunión de Sabbatella, Télam difundió un despacho que da cuenta de la presentación de un proyecto de ley de dos legisladores del Frente para la Victoria, donde se propone una modificación del Estatuto del Periodista para garantizar que los periodistas puedan, “sin perjuicio alguno negarse a participar en la elaboración y/o difusión de informaciones contrarias a sus principios éticos de la comunicación en el medio al cual están involucrados laboralmente”. Es el derecho al silencio, que no modifica ni un ápice el monopolio de la línea editorial del que gozan los capitalistas o el Estado que conduce un medio de comunicación. La alternativa del proyecto es que se declare despedido y tenga derecho a la indemnización. Volvemos a la vieja arenga K, cuando les pedían a los compañeros de Clarín que renunciaran al diario.

La interna de Canal 13 concurrió a la cita con Sabbatella sin un pliego de reivindicaciones originado en un mandato de asamblea. Se limitó a la extraña fórmula de pedirle a los trabajadores que dirigieran por mail preguntas para el funcionario, que ellos se encargarían de retransmitir. Así, se perdió la oportunidad de llegar ante el presidente de la AFSCA precedidos de un cuadro de movilización, estimulado por exigencias concretas emanadas del rigor del voto de la asamblea.

La movilización y la deliberación en torno a un programa de salida apto para enfrentar a cualquier patronal fortalecería a los compañeros frente a los inciertos acontecimientos por venir.

7D: Los trabajadores tenemos que tomar la palabra. Asambleas para fijar nuestra posición

Los tiempos se aceleraron y prácticamente todos los días el Gobierno y el Grupo Clarín protagonizan un nuevo round de cara a la pelea de fondo que se dio en llamar “7 D”. Se han sucedido la designación de Martín Sabatella al frente de la AFSCA; la pelea al interior del Consejo de la Magistratura que debe designar los jueces que decidirán sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de los artículos que obligan al pulpo a desinvertir; la reciente aprobación de la ley que reglamenta el per saltum para que la Corte pueda intervenir en el tema; la remoción de jueces; la discusión acerca de la forma en que los otros grupos comunicacionales se adaptarán a la ley. Todo en un cuadro donde se ha agravado el sistemático choque entre el atril presidencial y sus funcionarios más desbocados y las tapas y notas del diario Clarín y sus restantes medios. 

No existe tema de la agenda pública –inflación, seguridad, política exterior– que no esté, aunque en muchos casos artificialmente, cruzado por este choque, es decir que estamos ante una crisis de conjunto que afecta a todo el régimen político.

Los tiempos se aceleraron y prácticamente todos los días el Gobierno y el Grupo Clarín protagonizan un nuevo round de cara a la pelea de fondo que se dio en llamar “7 D”. Se han sucedido la designación de Martín Sabatella al frente de la AFSCA; la pelea al interior del Consejo de la Magistratura que debe designar los jueces que decidirán sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de los artículos que obligan al pulpo a desinvertir; la reciente aprobación de la ley que reglamenta el per saltum para que la Corte pueda intervenir en el tema; la remoción de jueces; la discusión acerca de la forma en que los otros grupos comunicacionales se adaptarán a la ley. Todo en un cuadro donde se ha agravado el sistemático choque entre el atril presidencial y sus funcionarios más desbocados y las tapas y notas del diario Clarín y sus restantes medios. 

No existe tema de la agenda pública –inflación, seguridad, política exterior– que no esté, aunque en muchos casos artificialmente, cruzado por este choque, es decir que estamos ante una crisis de conjunto que afecta a todo el régimen político.

Quién juega, Mauro

De un lado, el Grupo de medios más importante de la Argentina y uno de los más poderosos de Latinoamérica, famoso por su despotismo laboral y sus inescrupulosas prácticas anti sindicales y con toda una historia de negocios sucios y pactos con el poder político de turno al servicio de la desinformación y la manipulación de la realidad.  Él mismo resultado de acciones estatales contra medios de comunicación que colaboraron en su crecimiento, como el cierre del diario La Prensa en 1951, su nivel de entrelazamiento con el Estado y sus prebendas llevaron a que, alguna vez, se llevara el mote de “el Ministerio”.  

Del otro, un Gobierno, ex aliado de ese mismo Grupo, pagador serial de la deuda externa, defensor de la minería contaminante, sostén mediante cuantiosos subsidios de las privatizaciones del menemismo, experto en cooptación de movimientos y organizaciones otrora progresistas, caudillo de una lumpen burguesía mediática, con los Olmos, Szpolsky, Manzano, Vila y Cristóbal López, que se frotan las manos a la espera de la tajada que les toque en la reestructuración  capitalista que se avecina en el sector. 

El grupo Clarín pone en juego negocios estratégicos, vitales para su supervivencia y el Gobierno el resultado de las elecciones de 2013, es decir su estabilidad política atada a la perspectiva de re reelegir a Cristina, como si la imposición del “relato” que el pulpo le desafía pudiera imponerse a los embates de la crisis mundial y a los límites insalvables que la inflación y la quiebra del régimen de subsidios y rescate a las privatizadas con pago puntilloso de la deuda externa le marcan.   

Aún cuando la apuesta por superar los límites de la realidad por el relato que se haga de ella es el complemento de una visión conspirativa que atribuye a los medios capacidades que no tienen ni tuvieron, la perspectiva de reemplazar a un grupo privado concentrado de medios por uno igual de concentrado pero estatal o de capitalistas “amigos” no supone ningún progreso para la democratización de la comunicación social y hasta es peor, en tanto la posibilidad de una voz única de los capitalistas está atravesada por la competencia mientras que la que surja del Estado refuerza otros monopolios, como el de la violencia, la emisión de dinero, el Presupuesto, la administración de la deuda pública y los principales resortes de la cultura y la educación. 

Aunque usados por la Corpo y por la Korpo de manera espuria para esconder una pelea de capitalistas, la libertad de expresión de los periodistas y el concomitante derecho de la sociedad a una información veraz y objetiva se entrelazan con la suerte que correrán los más interesados en defender consecuentemente ambos principios: los trabajadores, que siempre pagan con precios altísimos, cada retroceso en las libertades democráticas como saldo de disputas interpatronales tácticas y coyunturales. 

Los trabajadores,  ausentes pero no tanto

Pese a la envergadura del choque y de lo que está en juego los trabajadores no logran intervenir, mucho menos con una posición unitaria e independiente. Desde el comienzo del conflicto, han debido enfrentar el feroz intento de alinearlos con uno u otro de los bandos, con el riesgo de sacrificar la unidad de clase con una agenda interpatronal hostil a sus intereses.  

La ausencia de una posición de clase, basada en una debate colectivo, ha dejado el campo abierto para manifestaciones aberrantes. La comisión interna del SAT de Canal 13/TN hizo saber, por ejemplo,  “que coincidimos y apoyamos el proyecto que la empresa lleva adelante en materia de televisión y generación de puestos de trabajo”. Sin embargo, Mariana, despedida del Canal por su actividad sindical, denunció que el 75% de los trabajadores de su sector son tercerizados y que las condiciones de trabajo son paupérrimas.  

La interna gráfica de la planta Zepita, donde se imprime Clarín, no le quiso ir en zaga y salió con un brulote igual de pro patronal, que el matutino no perdió la oportunidad de publicar en sus páginas.  “Los años de trabajo y diálogo con la empresa nos llevan a confiar y respetar las decisiones de quienes conducen el Grupo Clarín, conociendo además las convicciones empresariales y morales de dichos directivos”, sostiene el cuerpo de delegados en un texto abominable en el que, entre otras cosas, omite la enorme cantidad de contratados que hay en Clarín Zepita, donde hasta los francos son cubiertos por compañeros que están en esa condición pero con más de 10 años de antigüedad. Ambos comunicados parecen escritos por las oficinas de Recursos Humanos de cada empresa antes que por dirigentes… sindicales.  

En la otra vereda, la Federación Gráfica Bonaerense (FGB) sale en defensa de la Ley de Medios y anestesia a los trabajadores con la peregrina idea de que “la Ley de Medios Audiovisuales no contiene ninguna cláusula de desinversión que afecte a empresas gráficas”, como si Artes Gráficas Rioplatense o la Planta de Impresión del diario Clarín fueran compartimentos estancos y autoinmunes a los avatares del holding de empresas al que pertenecen. Quienes le avisan que han llegado tarde a mensurar las consecuencias son los compañeros de la comisión interna de AGR, la primera expresión independiente y sensata ante tanto desvarío pro patronal o progubernamental: “¿La directiva desconoce la caída en la venta del diario?”, señalan, a la vez que denuncian retiros voluntarios en ciernes y recuerdan el dato de que “en AGR imprimimos la revista de Multicanal?”  

La conducción de la UTPBA saludó calurosamente la asunción de Martín Sabbatella como titular de la Administración Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), desde donde se convertirá en el comisario político del gobierno en la aplicación de la Ley al gusto del paladar oficial. Pero, además, dijo que apoya “la desinversión establecida por la ley”, aunque alertó sobre la posibilidad de que se puedan perder puestos de trabajo. Un saludo a la bandera. 

Lo concreto es que se colocó –aviesamente, como es su costumbre-, en la vereda del gobierno. 

Es más, ni siquiera puso en discusión la necesidad de preservar el derecho de los trabajadores a emitir la opinión que consideren correcta, tanto en el caso de que Canal 13/TN sean intervenidos o que sigan en manos de la Corpo. 

La Utpba ha llegado al extremo de no emitir opinión alguna frente a la grave provocación ocurrida en Venezuela contra Lanata y el equipo periodístico de Canal 13/ TN, abandonando su indelegable responsabilidad en la defensa de los periodistas afectados.  

La conducción de la Utpba, tiene todo el derecho como tal de estar a favor de la Ley de Medios o de cualquier otra ley, lo que no puede es arrogarse la representación de los afiliados en una posición que no fue discutida en asamblea alguna. Y mucho menos mantenerse en silencio sin oponer a la reestructuración que se avecina ningún pliego de exigencias ni garantías para los compañeros que se puedan ver afectados. En este punto, la comisión interna de prensa de Canal 13/TN, uno de los epicentros del conflicto,  tiene pendiente, por su lado,  aprovechar el envión que significó la victoria del reingreso de uno de sus delegados despedidos para impulsar un planteo de exigencias a la patronal actual como a la que, eventualmente, se haga cargo de las señales canal si es que se concreta la “desinversión”. Es extremadamente peligroso limitarse por toda posición a reivindicar las vaporosas alusiones de la propaganda oficial acerca de “garantizar los puestos de trabajo”. La inminencia del 7D plantea la necesidad de convocar una asamblea general para discutir una posición común de los trabajadores de prensa del canal. 

Qué puestos

Ausentes en el debate, maniatados en sus posibilidades de fijar una posición propia, los trabajadores son, sin embargo, aludidos e interpelados sistemáticamente con la promesa de que la Ley de Medios tiene el espíritu de “preservar los puestos de trabajo” y hasta de “crear nuevos”. Habrá que reclamarle, entonces, a los espíritus porque en el articulado de la norma no hay ninguna mención a que se prohibirán despidos o algo parecido. En los últimos días, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, ha ratificado esa posición sobre los puestos de trabajo y el 7D, pero en una reunión con delegados de prensa lo presentó como una intención, en la que  “podemos fracasar”, al tiempo que recordó cómo, en otros terrenos en los que decisiones de política general del Gobierno afectaron fuentes laborales, se “garantizó, si bien no la totalidad, hasta un 70, 80% de los puestos, como el caso de los frigoríficos o la desaparición de las AFJP”. O sea que, en el primer descuido, ya se nos cayeron algunos puntos porcentuales del pleno empleo derivado de la ley de medios.  

La vaguedad con la que se alude a la preservación de los puestos de trabajo da pavura. ¿Será como en el cerrado diario Crítica, donde una huelga y ocupación de meses logró la reinserción de menos del 30% de los compañeros en trabajos nuevos sin garantía de antigüedad ni salario excepto el que se pudiera obtener mediante la lucha de los trabajadores de los medios adonde se reinsertaron los compañeros? ¿Cómo se garantizarán los puestos? ¿Con qué condiciones?  

La alusión a garantizar puestos de trabajo sin hacer mención a la integridad intelectual de los periodistas involucrados en los medios que se reestructurarían a partir del 7D es simplemente pérfida. Sin libertad de expresión, el puesto de trabajo del periodista no está garantizado de ninguna manera porque la posibilidad de expresar sus opiniones e informar con libertad es algo indivisible de su condición de trabajador periodista y, por lo tanto, de su puesto. Es lícito dudar de que el oficialismo esté pensando en esto cuando se sabe que son legisladores del oficialismo como Recalde los que tienen en carpeta un proyecto de ley sobre libertad de conciencia de los periodistas que tiene por único fin que el trabajador pueda considerarse despedido y llevarse una indemnización si cambia la orientación editorial de su medio.  

La Utpba ni siquiera puso en discusión la necesidad de preservar esta  integridad, entendida como el derecho de los trabajadores a emitir la opinión que consideren, sea en caso de que Canal 13/TN sean intervenidos o que sigan en manos de la Corpo. 

A-SAM-BLE-A

Los trabajadores están ausentes porque tienen bloqueados los mecanismos fundamentales con los que pueden hacerse oír, a través de asambleas generales y de la movilización y la lucha en base a un programa discutido democráticamente para plantar su propia agenda frente a los bandos en pugna. La necesidad de que los trabajadores voten en asamblea una postura común de cara al 7D es vital, no porque los exima de una orientación equivocada sino porque su actuación colectiva, mediante el saldado de las diferencias a través de mecanismos democráticas, le imprimiría al asunto una dinámica distinta, donde las posiciones y la lucha de tendencias públicamente expuestas puedan ser cotejadas con la realidad y los resultados de la acción práctica.

UN PROGRAMA
La defensa de la libertad de expresión como el derecho del pueblo a acceder a una información veraz y objetiva, y como la necesidad de garantizar mecanismos de control social en la gestión de esa información, para asegurar el cumplimiento de esos criterios en materia de contenidos. También la defensa de las reivindicaciones laborales, derechos y conquistas de los trabajadores de los medios afectados. Y la preservación de las condiciones materiales para que los trabajadores sean un actor gravitante en el desenlace o en el proceso de crisis que se abra. 

Basta de persecución sindical en todas las empresas del grupo Clarín. 

Por la reincorporación del delegado Marcelo Moreira y de Mariana  en Canal 13/TN. 

Pero no es sólo Clarín. En muchos medios se vive persecución a la vida sindical y el bloqueo a la organización, así como incumplimientos de elementales condiciones de trabajo y de los acuerdos paritarios, del Estaturo y el Convenio. 

Que se respeten la libertad sindical y nuestras conquistas en todas las empresas del gremio. 

Gravar a los grupos comunicacionales, de capital nacional o extranjero, para constituir un fondo de ayuda a empresas de medios en crisis, bajo control de los trabajadores y sus organizaciones, para solventar los primeros pasos de una gestión popular que abra su dirección de contenidos a la participación de las organizaciones sociales y que preserve las condiciones laborales de los trabajadores afectados. 

Ante la posibilidad de que una empresa cambie de dueños, asamblea general de planta para establecer un pliego con las condiciones del pasaje, que vote un comité de transición de la gestión de la empresa para analizar, con derecho a veto, la propuesta de los nuevos dueños. En paralelo, elección de delegados inmediata en todas aquellas empresas involucradas en este proceso que no los tengan, flexibilizando los requisitos para los candidatos. 

Asamblea general en cada empresa y en todos los sindicatos afectados por el 7D para procesar y votar un programa de salida general de los trabajadores frente a la crisis.

Repudiamos el ataque a los periodistas de Canal 13/Tn en Venezuela

Desde La Naranja de Prensa denunciamos los graves sucesos ocurridos en el aeropuerto de Maiquetía, Caracas, el último lunes, cuando fueron detenidos y violentados un grupo de periodistas y trabajadores de prensa que habían llegado a Venezuela para cubrir las elecciones presidenciales. Pero sobre todo, denunciamos la doble victimización a la que fueron sometidos los agredidos por parte de los voceros del Gobierno y sus lenguaraces, quienes, en vez de solidarizarse o, al menos, interiorizarse de su situación, lanzaron acusaciones y sospechas contra los colegas, agravando su estado de indefensión.

Desde La Naranja de Prensa denunciamos los graves sucesos ocurridos en el aeropuerto de Maiquetía, Caracas, el último lunes, cuando fueron detenidos y violentados un grupo de periodistas y trabajadores de prensa que habían llegado a Venezuela para cubrir las elecciones presidenciales. Pero sobre todo, denunciamos la doble victimización a la que fueron sometidos los agredidos por parte de los voceros del Gobierno y sus lenguaraces, quienes, en vez de solidarizarse o, al menos, interiorizarse de su situación, lanzaron acusaciones y sospechas contra los colegas, agravando su estado de indefensión.

Por supuesto, como es ya tradición, se valieron de una excusa para no establecer una clara posición de defensa de las condiciones de trabajo de los compañeros y del ejercicio libre de su profesión. Esta vez, la figura de Jorge Lanata, un patrón, enemigo de las reivindicaciones y principales luchas del gremio, fue la coartada de los cobardes para subordinarse al poder de turno, en este caso de un país extranjero, y no exigir por las garantías de quienes habían viajado para ejercer una tarea periodística, se coincida o no con el contenido de ese trabajo.

Los propios trabajadores agredidos explicaron la forma en que fueron abordados por personas que no se identificaron, pero les hicieron saber que debían acompañarlos. En un subsuelo -en el que permanecieron a lo largo de dos horas- fueron sometidos a interrogatorios, agresión verbal, sometimiento y la extracción de todas sus pertenencias. No sólo les retuvieron sus equipos de trabajo, sino también computadoras personales y teléfonos celulares, además de sus pasaportes. Entre otras cosas, los agresores acusaron al grupo de periodistas y productores de intentar sacar de Venezuela información del Estado, aludiendo a un correo que recibiera el periodista Nicolás Wiñazki en su correo personal. En dicho mensaje -anónimo, por cierto- le hicieron llegar las pruebas de que el servicio secreto venezolano los estaba persiguiendo y espiando, como denunciaron luego en el programa de Jorge Lanata el último domingo. Luego de los interrogatorios y agresiones les devolvieron sus celulares y computadoras formateados.

La situación se agravó con la desidia del embajador argentino en Venezuela, Carlos Alberto Cheppi, quien les dio un número telefónico al que no respondió, los dejó a la deriva y los acusó de “provocar” a los venezolanos. A esta altura, la palabra “provocar” debería estar borrada del diccionario kirchnerista, sobre todo luego del último capítulo de las obras completas del inefable Orlando Barone, quien usó esa expresión para calificar la valiente actitud de la periodista que interpeló a Perón sobre la Triple A y que como consecuencia de eso fue secuestrada y torturada.

La patronal de Canal 13/TN, por su parte, no ha ido más allá de la utilización propagandística del suceso. No formalizó ningún reclamo ni acción de defensa concreta de los periodistas. Tampoco mostró disposición alguna para reparar los daños materiales en equipos y bienes personales que sufrieron los compañeros. Como buena patronal negrera pretende aprovecharse del régimen de tercerización en el cual están sumergidos la mayoría de las víctimas para deslindar responsabilidades.

La perversión se completa con el nuevo silencio de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA). Afecta a elogiar “revoluciones” siempre y cuando ocurran, si ocurren, a miles de kilómetros de distancia, su declamado chavismo que ninguna asamblea del gremio votó, les ha impedido asumir su indelegable responsabilidad en la defensa de los periodistas. De la Federación Latinoamericana de Periodistas, (Felap), cuya especialidad es organizar los tours por todo el mundo para los burócratas de nuestro sindicato, poco puede esperarse. Basta observar en su página web las loas a cuánto régimen autoritario, de China a Libia, exista en el mundo, para caer también en esta “cadena del desánimo”.

Pero el gremio en su totalidad debe posicionarse y defender en forma contundente e irrenunciable el derecho a la información, la libertad de expresión y la posibilidad de trabajar sin ser perseguidos ni regimentados por ningún organismo del Estado, sea del extranjero o de la Argentina.

Es crucial dejar sentada esta posición ante estos atropellos. Desde La Naranja de Prensa estamos del lado de los trabajadores cualquiera sea su patrón o la dirección periodística con la que les toque trabajar. Llamamos a la Comisión Interna de Canal 13/ TN-UTPBA así como a todo el gremio de prensa a expresarse en ese sentido y realizar acciones que tiendan a garantizar la seguridad de los trabajadores y la libertad de informar más allá de los intereses del Estado.

Por la reincorporación de Mariana

Tomada suma otro eslabón a la cadena del desánimo… laboral

Tomada suma otro eslabón a la cadena del desánimo… laboral

El jueves 20 de septiembre se realizó la segunda audiencia en el Ministerio de Trabajo por el despido de Mariana, de Canal 13/TN. Ante la movilización y la persistencia de la campaña de denuncia, la empresa se vio obligada a hacer acto de presencia en la audiencia. Pero se negó a cualquier tipo de revisión del despido, escudándose en que se trató de una “cuestión individual”, al tiempo que rechazó el carácter antisindical y discriminatorio de su decisión. No explicó, sin embargo, cuál era la reestructuración que usó como excusa para despedir a Mariana.

La UTPBA y la Comisión Interna del 13 ratificaron la denuncia sobre el carácter persecutorio del despido de Mariana, a la vez que reclamaron por las persecuciones que recayeron ahora sobre el compañero Fernando Confessore, presentador del informe meteorológico, quien está siendo hostigado para que modifique su turno de trabajo bajo amenaza de despedido. El ya había sido sancionado con la suspensión de sus presentaciones luego de negarse a trabajar doble turno. Hay que recordar que la empresa no paga los adicionales correspondientes a los días feriados trabajados y las horas extras, como tampoco cumple con el convenio colectivo en general.

La audiencia en el Ministerio de Trabajo dejó mucha tela para cortar. En toda la reunión, la prioridad de la palabra la tuvo siempre la empresa, a la que se le permitieron todo tipo de insultos hacia los representantes de los trabajadores. El menosprecio de Franco Cosentino, el representante de la empresa, hacia los reclamos que se presentaron fue constante, con desplantes de una soberbia ostensible.

El Ministerio no sólo toleró estos agravios sino que no registró las denuncias sobre la precariedad laboral en la empresa ni el fraude de las tercerizaciones. La “imparcialidad” de la cartera laboral, teniendo en cuenta las fuerzas que intervienen, vuelca la balanza a favor de la patronal. No se trata de un hecho aislado. El diario Clarín lleva casi cinco meses sin cumplir el acuerdo paritario de la rama diarios y la cartera laboral le permite seguir con sus maniobras.

Los trabajadores de Canal 13/TN y del Grupo Clarín deben tomar nota de esta situación.

En el último spot donde avisa que en diciembre irá por las licencias del Grupo Clarín, el Gobierno asegura, en dos o tres oportunidades, que “se preservarán las fuentes de trabajo”. ¿Por qué no lo hace ahora? En los últimos años ya dejó pasar centenares de despidos en las empresas del monopolio sin hacer nada.

La lucha contra los despidos, las persecuciones, la precarización y la superexplotación es un tema colectivo fundamental. Este es el método del Grupo para hacernos pagar por cualquier perjuicio que le provoque la aplicación de la Ley de Medios.

Exijamos:

-Reincorporación Inmediata de Mariana.
-Prohibición de despido en canal 13/TN y todas las empresas del Grupo Clarín.
-Cese inmediato de las intimidaciones a Fernando Confessore.
-Cumplimiento irrestricto del convenio y el estatuto del periodista.
-Libertad sindical en Canal 13/TN y en todas las empresas del Grupo.

LA NARANJA DE PRENSA

 

La lucha por la reincorporación de Mariana

Luego del masivo acto de protesta por el despido de Mariana realizado el lunes pasado en las puertas de Canal 13/TN, el Ministerio de Trabajo convocó a la patronal del Grupo de Clarín a una audiencia con la comisión interna, la Utpba y la compañera, donde la representación gremial y Mariana reclamarán su inmediata reincorporación. La audiencia, que también tiene como telón de fondo la intensa campaña de apoyo y solidaridad con la lucha de la compañera que recorre al gremio de prensa, será el próximo jueves a las 15 horas en la sede de Callao 114.

Luego del masivo acto de protesta por el despido de Mariana realizado el lunes pasado en las puertas de Canal 13/TN, el Ministerio de Trabajo convocó a la patronal del Grupo de Clarín a una audiencia con la comisión interna, la Utpba y la compañera, donde la representación gremial y Mariana reclamarán su inmediata reincorporación. La audiencia, que también tiene como telón de fondo la intensa campaña de apoyo y solidaridad con la lucha de la compañera que recorre al gremio de prensa, será el próximo jueves a las 15 horas en la sede de Callao 114.

La causa de Mariana es un claro emergente de una situación que recorre a las empresas del Grupo Clarín como, por ejemplo, en el propio diario y en sus restantes medios impresos, donde la patronal se niega a aplicar como corresponde el histórico acuerdo paritario que se logró en la rama diarios y tampoco recibe a las delegados paritarios elegidos por los compañeros.

En el caso de Mariana están presentes los tercerizados del canal, que pueblan su sector de trabajo y otros lugares de la empresa; los “fuera de convenio”, sometidos por la patronal a la arbitrariedad salarial y al constante desconocimiento de sus derechos y todos los compañeros que fueron y son víctimas del maltrato.

¡Reincorporación de Mariana ya!
Ningún despido en Canal 13/TN, ni en ninguna de las empresas del Grupo Clarín.
Estricto respeto del convenio colectivo de trabajo.
Libertad sindical en Canal 13/TN y en todas las empresas del Grupo.

Comenzó con todo la campaña por la reincorporación de Mariana

 Más de 100 trabajadores de prensa se concentraron en las puertas de Canal 13/TN el lunes 10 para exigir, junto con la comisión interna del canal, la reincorporación de Mariana, despedida por su militancia gremial dentro de la empresa.

El acto, organizado en tiempo récord durante el fin de semana, se convirtió inmediatamente en una caja de resonancia de todos los atropellos que la patronal de Noble/Magnetto ejerce contra los compañeros.

 Más de 100 trabajadores de prensa se concentraron en las puertas de Canal 13/TN el lunes 10 para exigir, junto con la comisión interna del canal, la reincorporación de Mariana, despedida por su militancia gremial dentro de la empresa.

El acto, organizado en tiempo récord durante el fin de semana, se convirtió inmediatamente en una caja de resonancia de todos los atropellos que la patronal de Noble/Magnetto ejerce contra los compañeros.

Cuando le tocó hablar, Mariana recordó que su relación con la comisión interna de prensa de Utpba, con la que sistemáticamente colabora, comenzó a partir de plantear las inquietudes laborales de su sector, donde el 75% de los trabajadores está tercerizado, mientras que los pocos que están en blanco se encuentra “fuera de convenio”, un ardid de la patronal para excluirlos de derechos convencionales y congelarles el salario o subírselo a su antojo.

La intervención de Mariana fue demoledora: denunció con pelos y señales las pésimas condiciones de trabajo que se esconden detrás del solcito de colores de la pantalla del 13/TN, con gente trabajando en sótanos sin ventilación, con salidas de emergencia que dan al vacío o que están bloqueadas, con alarmas de incendio que se disparan a cada rato atemorizando a los compañeros, todo lo cual ha convertido el lugar de trabajo de tanta gente en un infierno.

Por rebelarse contra todos esos abusos y participar activamente en la gestación de una salida colectiva para enfrentarlos, es que despidieron a Mariana.

El mensaje, entonces, es muy claro y fue expresado por Mariana en el acto y en la carta que ayer distribuyó entre sus compañeros: “A mí me quieren dejar sin trabajo, pero la idea de la empresa es apuntarle a todos los trabajadores del canal”. Para que se callen, para que soporten pasivamente las injusticias y el deterioro cada vez más pronunciado de sus condiciones de trabajo.

Por eso la solidaridad con Mariana fue inmediata. No solo por el masivo acto que se logró poner en pie para lanzar la campaña, sino también desde adentro, con los centenares de llamados y mails de solidaridad y  muchos otros gestos, públicos y privados que recibió, una prueba de la justeza de su lucha y de la enorme identificación de sus compañeros con su causa.

Desde la Naranja de Prensa, la organización en la que milita Mariana, también tenemos un mensaje: no vamos a parar hasta conseguir la reincorporación de Mariana.

Llamamos a todo los trabajadores de Canal 13/TN, y de las restantes empresas del Grupo Clarín, a buscar los mecanismos para apoyar la lucha de Mariana por su reincorporación, sobre todo por el carácter estratégico que tiene plantar la defensa de todos y cada uno de los puestos de trabajo ante los acontecimientos que se avecinan y para que no sean utilizados para descargar más golpes contra los compañeros.

Reincorporación de Mariana ya! !

Por ningún despido en Canal 13/TN, ni en ninguna de las empresas del Grupo Clarín.

Estricto respeto del convenio colectivo de trabajo.

Libertad sindical en Canal 13/TN y en todas las empresas del Grupo.

LA NARANJA DE PRENSA

10-09-12

Despiden a una compañera de La Naranja de Prensa en Canal 13/TN

El viernes pasado fue despedida de Canal 13 Mariana, militante de La Naranaja y activista sindical en el canal. Mariana, en las condiciones difíciles de represión patronal que caracteriza a las empresas del Grupo Clarín, se había afiliado a la Utpba y llevaba adelante una actividad gremial constante, de apoyo a la comisión interna y sus luchas, actividad que irradiaba hacia otras empresas del pulpo de Noble y Magnetto, siendo enlace y organizadora de activistas sindicales de varios medios del Grupo.

El viernes pasado fue despedida de Canal 13 Mariana, militante de La Naranaja y activista sindical en el canal. Mariana, en las condiciones difíciles de represión patronal que caracteriza a las empresas del Grupo Clarín, se había afiliado a la Utpba y llevaba adelante una actividad gremial constante, de apoyo a la comisión interna y sus luchas, actividad que irradiaba hacia otras empresas del pulpo de Noble y Magnetto, siendo enlace y organizadora de activistas sindicales de varios medios del Grupo.

Esa es la razón por la que la despidieron.

Por ese motivo, en acuerdo con la comisión interna de Canal 13/TN, hemos convocado para el Lunes 10 de septiembre, a las 13,30hs, a un acto en las puertas del canal, en Lima 1261, para repudiar su despido y exigir su reincorporación. Ese acto será el comienzo de una vasta y enérgica campaña que realizaremos en todo el gremio de prensa para luchar contra el despido de Mariana. Por eso queríamos invitarlos a que participen y nos ayuden a difundir la actividad entre los compañeros de sus lugares de trabajo, y en el gremio en general, con la perspectiva de lograr un gran acto contra el despido de esta valiosa compañera.

 

Contacto:

Mariana: 1566481886

Victoria de los trabajadores de Canal 13/TN

Luego de 3 años y 7 meses de movilizaciones y una firme batalla judicial, volvió a ingresar a Canal 13/tn Ricardo Junghanns, delegado de la comision gremial interna, despedido en el 2008. El Juzgado Nº 80 ordenó su reinstalación tras quedar firme el fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. 

A pesar de que el fallo de la Cámara de Apelaciones es de cumplimiento obligatorio Artear SA persistía en su desobediencia negándose a reincorporar a Ricardo en su puesto de trabajo. 

Luego de 3 años y 7 meses de movilizaciones y una firme batalla judicial, volvió a ingresar a Canal 13/tn Ricardo Junghanns, delegado de la comision gremial interna, despedido en el 2008. El Juzgado Nº 80 ordenó su reinstalación tras quedar firme el fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. 

A pesar de que el fallo de la Cámara de Apelaciones es de cumplimiento obligatorio Artear SA persistía en su desobediencia negándose a reincorporar a Ricardo en su puesto de trabajo. 

Este no fue un simple triunfo en la Justicia. Clarín se valió de todos los recursos que le ofreció el Poder Judicial para dilatar el regreso de Ricardo, atentando contra la libertad sindical de los trabajadores de Canal 13/tn. 

Ha sido un triunfo de los trabajadores de Canal 13/tn, que nunca cesaron en su solidaridad con Ricardo y de los trabajadores de prensa de diarios, radio y television que acompañaron la lucha por su reincorporación. 

Este triunfo se suma a la cadena de victorias obtenidas por los trabajadores del Grupo Clarín, tanto en la obtención de conquistas laborales en AGR, como en la elección de delegados paritarios en el Diario Clarín. Crece la organización sindical interna aún en un cuadro de represión sindical.

Viva la lucha de los trabajadores de Canal 13/TN
Por la unidad de todos los trabajadores del Grupo Clarín
Viva la unidad de los trabajadores del gremio de prensa

A continuación reproducimos comunicado de la Comisión Interna de Canal 13/TN:

UN DÍA DE JUSTICIA PARA LOS TRABAJADORES DE PRENSA

Pasaron 3 años y 7 meses de aquel 1° de diciembre de 2008 cuando a los delegados Ricardo Junghanns y Marcelo Moreira no les permitieron ingresar a sus puestos de trabajo.

Y hoy 1° de agosto de 2012 Ricardo volvió al cuarto piso de la calle Lima a ocupar su lugar como editor de TN y Canal 13.

Este logro es la consecuencia de resistir el atropello patronal, de reclamar en la justicia por el respeto de nuestro derechos, de la pelea de los compañeros de trabajo y de la Comisión Interna de canal 13/TN, del trabajo realizado por la Intercanal y los compañeros de las Comisiones Internas de los noticieros de los otros canales de TV, del apoyo brindado por los compañeros de las Comisiones Internas de diarios y radios. En definitiva es un logro de la lucha de todos los trabajadores de prensa para que nuestros derechos no sean pisoteados.

Hoy más que nunca reafirmamos nuestro reclamo en defensa del Convenio Colectivo, del Estatuto del Periodista y por la libertad sindical en nuestros lugares de trabajo.

COMISIÓN INTERNA TRABAJADORES DE PRENSA CANAL 13/TN