Lucha contra el cierre de la Revista Veintitrés

El lunes de la semana pasada los trabajadores de Revista Veintitrés recibieron una visita patronal en la redacción del barrio de Pompeya en donde se les anunció el cierre del medio y el despido de todos los trabajadores. Los dueños Veintitrés son hoy el Grupo Olmos (Diario Crónica, BAE, Crónica TV) de estrecho vínculo con la UOM de Antonio Caló.

El lunes de la semana pasada los trabajadores de Revista Veintitrés recibieron una visita patronal en la redacción del barrio de Pompeya en donde se les anunció el cierre del medio y el despido de todos los trabajadores. Los dueños Veintitrés son hoy el Grupo Olmos (Diario Crónica, BAE, Crónica TV) de estrecho vínculo con la UOM de Antonio Caló.

Los trabajadores, con una gran tradición de lucha, rechazan el cierre, y en caso de que la empresa no retroceda, exigen reubicaciones en otros medios del grupo. La semana pasada los compañeros de la revista participaron masivamente de la Marcha Nacional de Prensa con una bandera colgada en el palco del acto que denunciaba los despidos en el Grupo Crónica y en Veintitrés.

 La revista dejó de salir en papel hace seis meses –hoy es un sitio web– y su redacción fue mudada a Pompeya luego de un plan de achique que incluyó “retiros voluntarios” y reubicaciones.

Este cierre se da un marco de ajuste en todo el gremio de prensa, pero en especial en el Grupo Olmos/Crónica en donde se vienen realizando despidos y “retiros voluntarios” en la totalidad de sus medios. El grupo Crónica en vez de estar “firme junto el pueblo” (como reza su slogan) lo está contra los trabajadores y su organización. Una “firmeza” anti-sindical que tuvo su punto culmine el año pasado con el despido de todos los delegados de los diarios Crónica y BAE.

Raúl Olmos, CEO del grupo, es un contador oriundo de Mendoza, de estrechos vínculos con Antonio Caló y otros dirigentes sindicales de la CGT que a través de la empresa BASA Salud “gerencia” la Obra Social de la UOM, es “dueño” de cientos de sanatorios, y es la “cara visible” junto a su hermano Alejandro, de este sector del sindicalismo en varios negocios, entre los que se encuentran los medios de comunicación.

La Revista Veintitrés fue fundada por Jorge Lanata en 1998 y luego de estar brevemente en manos del Grupo Lerner (Revista Pronto / Imprenta IPESA), en 2014 la adquirió Sergio Szpolski convirtiéndose en el puntapié inicial (lo precedieron el Diario la U y la agencia INFOSIC) del multimedio que pasó a llamarse Grupo 23 y que fuera vaciado y abandonado por la patronal a principios del 2016, provocando centenares de despidos. El grupo Olmos adquirió la revista a fines de 2014 –un año antes, Szpolski también les había vendido el diario BAE.


El Grupo Olmos compra la revista 23 y lo celebra con despidos en Crónica y BAE

El Grupo Olmos no pierde las mañas. La compra de la revista Veintitrés, por lo visto, no alcanzó para convertirlos en un grupo pluralista y progre. No es cualquier adquisición, sino la publicación que da nombre al grupo de medios que más pauta oficial recibió entre 2009 y 2013: 390 millones de pesos, casi el cuádruple de los 101 millones recibidos por el Grupo Crónica, el séptimo de la lista en orden de beneficiados.

El Grupo Olmos no pierde las mañas. La compra de la revista Veintitrés, por lo visto, no alcanzó para convertirlos en un grupo pluralista y progre. No es cualquier adquisición, sino la publicación que da nombre al grupo de medios que más pauta oficial recibió entre 2009 y 2013: 390 millones de pesos, casi el cuádruple de los 101 millones recibidos por el Grupo Crónica, el séptimo de la lista en orden de beneficiados.

 Pero esta lluvia de recursos públicos, a la que se debe agregar ahora la que corresponda a la revista Veintitrés, no cambia las políticas del grupo Crónica. La persecución y las prácticas antisindicales continúan en la redacción y en el taller gráfico de Pompeya. Allí trabajan los compañeros y delegados de Crónica y BAE que resisten la precarización y la multitarea que el grupo Olmos logró imponer en la nueva redacción de Combate de los Pozos, con el traspaso a la nueva empresa Aconcagua de la mitad de los trabajadores de Cronica y 20 de BAE bajo amenaza de despido. Para ello impusieron una “comisión interna” adicta que avala todas las acciones de la empresa.

Pasemos a los últimos hechos.

 El domingo pasado fue despedido un obrero de circulación de 35 años de antigüedad, y al mismo tiempo recibía el telegrama un chofer de BAE que traslada a los periodistas de Crónica y BAE de la redacción de Pompeya. Todos los puestos de trabajo que se pierden no se reemplazan, provocando la sobrecarga laboral.

 A esto se suma que durante todo septiembre hubo varios despidos en la planta gráfica de Pompeya, también propiedad del Grupo Crónica. El taller gráfico es el reino de la precarización laboral y la arbitrariedad patronal: se impide la libre elección de delegados y se trabaja fuera de convenio, luego de que el sindicato Federación Gráfica Bonaerense entregara la organización gremial de Crónica y fueran despedidos más de 100 trabajadores a comienzos de 2010.

 A los trabajadores nos preocupa que la creciente concentración de medios en pocas manos, como muestra la “convergencia” en Crónica y BAE, no sólo va en detrimento de los puestos de trabajo y las condiciones laborales y sindicales, sino que afecta la calidad de los productos, elimina voces y socava el derecho a la información de la sociedad

Por lo tanto, rechazamos la política de persecución, precarización y despidos, y llamamos a todos los trabajadores del gremio, a las comisiones internas y a las agrupaciones a manifestarse con nosotros.

¡Basta de persecución sindical y despidos en BAE y Crónica!

 

 Comision Interna Utpba diario Crónica y Comisión Interna diario BAE

 

 

El delegado de revista Veintitrés denuncia violenta agresión de la patota de Olmos

Comunicado de la Comisión Interna de Veintitrés

Desde la Asamblea de Trabajadores y la Comisión Interna de Veintitrés repudiamos enérgicamente las amenazas contra nuestro compañero Tomás Eliaschev por parte de tres de los mencionados en la nota “El Club de Fachos” en el número 750 de la revista, en la que se describe el accionar de grupos nazi-fascistas en la Argentina.

Desde la Asamblea de Trabajadores y la Comisión Interna de Veintitrés repudiamos enérgicamente las amenazas contra nuestro compañero Tomás Eliaschev por parte de tres de los mencionados en la nota “El Club de Fachos” en el número 750 de la revista, en la que se describe el accionar de grupos nazi-fascistas en la Argentina.

El abogado José María Soaje Pintos envió al autor de la nota dos mails plagados de insultos, frases judeofóbicas, misóginas y homofóbicas, que además fueron divulgados en sitios fascistas. Su hermano Juan Manuel Soaje Pinto también escribió un texto agraviante. Asimismo, el suboficial (R) Roberto Oscar Barbalace hizo sus propias amenazas en su programa televisivo y por Internet.

Estas agresiones pretenden silenciar nuestra labor periodística, atentando contra la libertad de expresión.

No lo permitiremos.

Asamblea de Trabajadores/as de revista Veintitrés – Comisión Interna.

Un avance contra la precarización laboral

Luego de varios meses de asambleas y negociaciones los trabajadores de Revista Veintitrés hemos logrado la firma de un convenio de regularización para los “colaboradores” de la redacción. El mismo implica el cobro en blanco con recibo, un sueldo fijo, ademas de los beneficios con los que cuentan los trabajadores de planta como aguinaldo, vacaciones, entre otros.

Luego de varios meses de asambleas y negociaciones los trabajadores de Revista Veintitrés hemos logrado la firma de un convenio de regularización para los “colaboradores” de la redacción. El mismo implica el cobro en blanco con recibo, un sueldo fijo, ademas de los beneficios con los que cuentan los trabajadores de planta como aguinaldo, vacaciones, entre otros.

Hasta ahora la situación de los “colaboradores” era por demás precaria ya que, pese a trabajar para la revista regularmente, y en algunos casos desde hace mas de 10 años, estaban obligados a facturar por su trabajo y por este motivo les eran desconocidos los beneficios mas elementales. Sumando a esto la falta de previsibilidad en el cobro, llegando a acumular varios meses de deuda.

Pero la situación en la revista no difería en absoluto de la que atraviesan otras redacciones del grupo veintitrés y muchas del gremio. Los mal llamados “colaboradores” son en realidad fotógrafos, redactores, columnistas, cronistas. Por esto la figura del “colaborador facturero” es solo una maniobra de las patronales que tiene como único objetivo la precarización y anulación de los derechos contemplados en el estatuto y el convenio. Esta precarización además pretende condicionar la labor periodística, como denuncian los trabajadores de Página|12 en el caso de Dario Aranda.

Las herramientas con las que logramos dar este importante paso fueron las asambleas de base y el compromiso asumido por todos los trabajadores de la revista y su organización gremial interna. Ademas somos plenamente conscientes de que las diferentes acciones surgidas de los plenarios de delegados del gremio y del grupo veintitrés fueron claves para lograr este triunfo.

Pero este es un primer paso, y estará siempre amenazado hasta que no revirtamos esta situación de conjunto como gremio. Peleando desde las comisiones internas, junto al plenario de delegados, en las paritarias, y con una lucha de conjunto podemos lograrlo.

TRABAJADORES REVISTA VEINTITRÉS – COMISIÓN INTERNA (utpba)

Szpolski, simplemente, la patronal

La edición del viernes 16 de Tiempo Argentino salió sin ninguna firma de los trabajadores de prensa, en apoyo al plan de lucha del gremio por aumento de salarios. En la tapa, sin embargo, se publicó un pequeño editorial firmado por los socios del grupo 23 al cual pertenece el diario.

Allí Sergio Szpolski y Matías Garfunkel informan a los lectores los motivos de la ausencia total de firmas en la edición y semejante acatamiento se explicaría porque para “los accionistas del grupo 23 la libertad sindical es innegociable”.

La edición del viernes 16 de Tiempo Argentino salió sin ninguna firma de los trabajadores de prensa, en apoyo al plan de lucha del gremio por aumento de salarios. En la tapa, sin embargo, se publicó un pequeño editorial firmado por los socios del grupo 23 al cual pertenece el diario.

Allí Sergio Szpolski y Matías Garfunkel informan a los lectores los motivos de la ausencia total de firmas en la edición y semejante acatamiento se explicaría porque para “los accionistas del grupo 23 la libertad sindical es innegociable”.

El nivel de cinismo de estos patrones K es realmente muy elevado.

¿De que respeto a la libertad sindical pueden hablar cuando, entre otras “joyitas”, en CN23 a los trabajadores de prensa los enrolan de prepo en el Sindicato Argentino de Televisión para quitarle conquistas? De que libertad sindical hablan Szpolski y Garfunkel cuando hacen lo mismo con un grupo de compañeros de Infonews?

De que respeto a las decisiones de los trabajadores hablan estos vividores de la pauta oficial cuando el propio Szpolsky se apersonó en la redacción de Tiempo el día anterior al retiro de firmas –sabiendo que en ese momento no estaba la Comisión Interna- para “explicar” a los trabajadores que la medida “solo se haría sentir en los diarios chicos” y que “la paritaria general que impulsa la UTPBA es funcional a los medios hegemónicos”.

Con la maniobra, pretendía dividir a los trabajadores instalando la idea de que los compañeros de Clarín no acatarían la medida y “nosotros” seríamos “carne de cañón” de “la Corpo”, y, por lo tanto, “funcionales a la derecha”.

De todas formas, la medida en Tiempo fue contundente y no por obra de la libertad sindical que “la patronal garantiza” sino por la férrea decisión anti patronal de los trabajadores de prensa. Y también fue masivo el acatamiento en Clarín, quebrando así la pretensión divisionista de los patrones K.

La lucha de los trabajadores de prensa tiene la fuerza que le otorga la independencia frente a las patronales. Tanto de “la Corpo” de Magneto, Ernestina de Noble, los Saguier, como de las patronales de la “ley de medios”.

 

Revista Veintitrés

Los trabajadores de revista Veintitrés llegaron a un acuerdo salarial que, rompiendo el techo impuesto por el gobierno, alcanzó un 25% de aumento general. Además se consiguió que el piso salarial se eleve a $2000. Se obtuvo también la recategorización salarial de varios trabajadores, además de hacer correr a cargo a la empresa el aumento del 5% en los aportes jubilatorios.

Los trabajadores de revista Veintitrés llegaron a un acuerdo salarial que, rompiendo el techo impuesto por el gobierno, alcanzó un 25% de aumento general. Además se consiguió que el piso salarial se eleve a $2000. Se obtuvo también la recategorización salarial de varios trabajadores, además de hacer correr a cargo a la empresa el aumento del 5% en los aportes jubilatorios. Estas conquistas fueron el cierre de un proceso que contó con un aumento de $300 de suma fija a partir de octubre del año pasado y se obtuvo además el pago de un medio aguinaldo extra en diciembre.