A este gremio no lo callan nunca más

El 7 de junio de 2013 está grabado en la memoria histórica del gremio de prensa.  Está grabado en los más de 1.500 trabajadores de prensa que nos movilizamos ese día. Está grabado en las banderas flameando de los compañeros de Clarín y Tiempo Argentino, juntas, porque los trabajadores no somos los patronales. Está grabado en los cánticos, en el “porque prensa está de pie, unidad para luchar”. Está grabado porque después de 27 años el gremio fue al paro general impulsado por sus bases.

El 7 de junio de 2013 está grabado en la memoria histórica del gremio de prensa.  Está grabado en los más de 1.500 trabajadores de prensa que nos movilizamos ese día. Está grabado en las banderas flameando de los compañeros de Clarín y Tiempo Argentino, juntas, porque los trabajadores no somos los patronales. Está grabado en los cánticos, en el “porque prensa está de pie, unidad para luchar”. Está grabado porque después de 27 años el gremio fue al paro general impulsado por sus bases.

El 7 de junio de 2013 está grabado en la memoria histórica del gremio de prensa.  Está grabado en los más de 1.500 trabajadores de prensa que nos movilizamos ese día. Está grabado en las banderas flameando de los compañeros de Clarín y Tiempo Argentino, juntas, porque los trabajadores no somos los patronales. Está grabado en los cánticos, en el “porque prensa está de pie, unidad para luchar”. Está grabado porque después de 27 años el gremio fue al paro general impulsado por sus bases.  Está grabado porque el silencio inexorable en el interior de las redacciones de ese día contrastó con un grito eufórico, unido, que partió del corazón del microcentro, sobre la 9 de julio, donde comenzó el acto. Ese grito de “viva la lucha del gremio de prensa”, que se hacía eco. Se hacía historia.

Y esas imágenes quedaron eternizadas en el corto-documental “7 de junio: Día del Periodista”, realizado por las licenciadas en Comunicación Social y documentalistas, Mariela Bernárdez y Natalina Franco Dos Santos. Ambas conforman el grupo Revbeladas Cine, que viene acompañando las luchas del gremio de prensa.

 Este corto-documental —que compartimos debajo de este artículo— se estrenó en el Festival Internacional de Cine Político el pasado 12 de mayo, y cobra más vigencia que nunca a un año justo de ese acontecimiento y en medio de la lucha actual por las paritarias, contra la persecución gremial en Crónica y Bae, y contra los despidos en Perfil.

 “Repasar lo sucedido en el último año en torno a la organización y lucha de los y las trabajadoras de prensa por dignificar sus condiciones de trabajo y contratación, tanto como por la democratización de un gremio ausente atravesado por la oscura herencia de la burocracia sindical, nos conduce al 7 de junio pasado”, arrancan a explicar las documentalistas en esta entrevista con La Naranja de Prensa.

Las compañeras de Revbeladas aseguran que  podrían pensar que su presencia en esa histórica jornada de lucha “fue casi fortuita” en tanto llegaban una cita que, según recuerdan, ellas presuponían “relativa a una movida de compañeras periodistas con trabajo por una comunicación no sexista”. 

“Sin embargo —aclaran— si no se le entrega ni al azar ni al destino las presencias, historiar nuestra llegada con cámara en mano al corazón de la 9 de julio (donde se asientan las cámaras empresarias que aglutinan a las patronales de prensa) resta giros enigmáticos pero gana en coherencia acerca de dónde, con quiénes y por qué han de estar donde están los y las documentalistas que entienden al cine como un lenguaje que expresa y disputa lo político”.

Y es ese lenguaje de lucha que se vio en las calles el 7 de junio del año pasado, una jornada que arrancó con el paro en los diarios, las agencias de noticias, los portales punto com y las revistas. Que, pasado el mediodía, centenares y centenares de trabajadores de prensa comenzaron a concentrarse en el Obelisco, en cuyos alrededores tiene su sede AEDBA, la cámara patronal más poderosa de todas, que agrupa a Clarín, La Nación, Perfil, Página 12 y El Cronista.

Que después del acto comenzó una movilización con una impactante columna de trabajadores de prensa que bajó por la avenida Corrientes hasta la sede del diario La Nación, donde cientos de trabajadores de prensa se apropiaron del hall de entrada del edificio. La marcha—en la que estuvo presente La Naranja de Prensa— continuó rumbo a tres editoriales ubicadas en el Bajo porteño: Atlántida, La Prensa y Ámbito Financiero.

Era claro, contundente: ningún trabajador estaba dispuesto a permitir el aumento miserable propuesto en ese momento por las Cámaras, que constaba en promedio del 15% para los sueldos reales. El gremio de prensa, ese día, materializaba su refundación.

“En definitiva —definen las Revbeladas—que estuviéramos en la calle en el día y lugar donde un gremio se reconfiguraba por la presión y conciencia de sus bases movilizadas no podía ser capricho del destino”.

Las compañeras aseguran que “a punto de cumplirse un año de aquella ocasión, y a las puertas de una nueva convocatoria para el Día del Periodista”, creen que “en tanto existan colectivos con voluntad y decisión de escribir su propia historia, amplificar sus voces y desnaturalizar toda forma en la que se expresa la opresión (en las casas, en los trabajos, en lo personal y en lo público) existirán cámaras con intención de capturar esas luchas y contribuir a la conservación de su memoria. La historia está por fuera de esas lentes, y la trazan los y las que luchan”.

—¿Cómo vivieron la experiencia de estar presentes ese día?

—Lo sorprendente de aquella tarde fue ver reconfigurados imaginarios acerca de la condición de periodista, en tanto trabajador/a que se expresa por sus letras y no tanto por su cuerpo movilizado en las calles. Ver las columnas enteras de trabajadores de distintas redacciones, escuchar sus consignas, ver las banderas multicolores que se envolvían por cánticos de arenga que demuestran que la lucha encuentra su fortaleza en la alegría y en la búsqueda lúdica, daba cuenta de un nuevo capítulo en la historia de este gremio. La clave para leer este proceso entendíamos aparecía de la mano del empoderamiento de la condición de trabajador/a.

—¿Qué representa para ustedes la lucha actual en el gremio de prensa?  ¿Qué perspectivas tienen respecto a este proceso?

—Esa tarde pero no solo esa fecha, sino sobre todo la continuidad de la movilización y la organización desde abajo y en cada redacción de los y las trabajadoras de prensa fue lo que nos ha invitado a acompañar este proceso sin más pretensión que la de contribuir a la consolidación de una memoria visual de aquello que se construyó, y continúa haciéndolo, más allá de la presencia de una cámara que lo documente.  Nuestra vinculación, por tanto, es la de comunicadoras que suman el conocimiento de un lenguaje para amplificar una historia de reivindicaciones con las que adherimos por principio y de hecho. De manera que las perspectivas que tenemos no son ajenas de las que amanezcan al interior de este proceso, al calor de sus discusiones y en la fuerza de la cohesión interna. Si el documental es una herramienta, si nos ubicamos y adscribimos en la tradición del cine político donde lo importante es estar allí donde las peleas se libran sin más protagonismos que el humilde y comprometido acompañamiento del o las documentalistas, lo que nosotras filmemos y narremos vendrá marcado por el ritmo de las decisiones y acciones de quienes son los que verdaderamente escriben estos capítulos.

El documental y “la épica de lucha”

—¿Cómo fue el proceso de selección de imágenes para el documental? 

—En el armado del corto documental procuramos rescatar y lograr condensar en secuencias de imágenes y sonidos la idea y el conjunto de sensaciones que quedaron como saldo de aquella jornada del 7 de junio pasado. Nos volvimos con la certeza de que ese día no fue cualquier día, que había una épica de lucha no a cuenta de los cánones usuales en los que se “miden y valoran” las batallas, sino por la reconfiguración de roles y por el desacartonamiento a la hora de encontrarse los cuerpos que pelean con la alegría como bandera. Esa épica tenía que poder verse, escucharse y percibirse en el corto.

Las Revbeladas aseguran que la entrada al diario La Nación; el acto y las palabras frente a las cámaras empresariales y la columna avanzando por la Avenida Corrientes fueron instantáneas de una decisión que desde su lugar parecía percibirse con la fuerza de una certeza. Lo sintetizan: “Los y las trabajadoras de prensa salían a las calles sin mordazas, volviéndose sujeto y agente de las ‘noticias’ que sus patronales jamás narrarían”.

En el documental  las imágenes no se funden como un recuerdo, sino como un hecho vivo, presente, como una perspectiva, una conciencia de clase, un destino. Ese destino que se escucha en el cántico de “unidad de los trabajadores, al que no le gusta se jode, se jode”, que aún retumba en las calles y en el hall de La Nación con esos cientos de compañeros cantando, con los brazos en alto, con la voz en alto.

A un año de ese acontecimiento, la lucha en el gremio de prensa sigue firme.

Porque a este gremio no lo callan nunca más.