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Activo repudio del gremio por el crimen de Mariano

El gremio de prensa reaccionó de forma compacta en repudio al asesinato de Mariano Ferreyra, el joven militante del Partido Obrero que cayó bajo las balas de la patota sindical de la Unión Ferroviaria de José Pedraza.  Asambleas, paros de una hora, minutos de silencio, declaraciones y cortes de calle estuvieron en el menú de acciones protagonizadas por los compañeros, todo bajo la iniciativa de las agrupaciones integrantes del Frente de Unidad, que enfrentó en las últimas elecciones a la burocracia que dirige la Utpba. Además,  distintas delegaciones de compañeros de empresas abandonaron sus lugares de trabajo para sumarse a la gigantesca manifestación que repudió la masacre en Plaza  de Mayo.

El gremio de prensa reaccionó de forma compacta en repudio al asesinato de Mariano Ferreyra, el joven militante del Partido Obrero que cayó bajo las balas de la patota sindical de la Unión Ferroviaria de José Pedraza.  Asambleas, paros de una hora, minutos de silencio, declaraciones y cortes de calle estuvieron en el menú de acciones protagonizadas por los compañeros, todo bajo la iniciativa de las agrupaciones integrantes del Frente de Unidad, que enfrentó en las últimas elecciones a la burocracia que dirige la Utpba. Además,  distintas delegaciones de compañeros de empresas abandonaron sus lugares de trabajo para sumarse a la gigantesca manifestación que repudió la masacre en Plaza  de Mayo.

Página 12 abrió el camino. A pocas horas de conocerse la noticia del asesinato, los  trabajadores resolvieron que acompañarían la jornada de movilización del día siguiente con una hora de paro.

La llama estaba encendida. Al otro día los acontecimientos iban a confirmar lo que se insinuaba sería una explosión de repudio, solidaridad y compromiso, pero sobre todo de conciencia profundamente democrática y antiburocrática.

En Télam los trabajadores hicieron una masiva asamblea, que terminó en un corte de la calle Bolívar, donde se realizó un minuto de silencio por la muerte del joven masacrado por la patota de Pedraza. Las intervenciones de la comision interna y de los compañeros que tomaron la palabra se enderezaron, además, a repudiar el fraude en las últimas elecciones de la Utpba, que consideraron ligado a toda la serie de prácticas burocráticas que buscan combatir la libertad sindical y de que se expresen de manera genuina los reales intereses de los trabajadores.

En la asamblea, los trabajadores plantearon que los subcontratados de la agencia eran hermanos de lucha con los tercerizados ferroviarios salvajemente reprimidos. Se ratificó el programa que orienta la nueva etapa sindical que vive la empresa: eliminación de las subcategorías y efectivización de contratados y tercerizados. Otros compañeros reivindicaron el rol de la juventud en las luchas estudiantiles secundarias, universitarias y fabriles y se resolvió pedir el fin de la censura y repudiar la cobertura que hizo la agencia del asesinato de Mariano,  que al inicio planteó que se trataba de un tiroteo. Se votó, además, una moción de aplauso (que resultó estruendoso) a la movilera y al camarógrafo de C5N por la valentía que tuvieron al reflejar los hechos en Barracas. Los compañeros de la agencia armaron una nutrida columna para marchar desde las puertas de la agencia al encuentro de la movilización que copó la  Plaza de Mayo.

En Perfil, hubo una masiva asamblea. Los compañeros repudiaron el brutal ataque de la patota de la Unión Ferroviaria y advirtieron que en la Editorial la manifestación cobraba un sentido muy profundo por el recuerdo de la agresión que sufriera uno de sus compañeros a manos de  matones a sueldo de la directiva de la Utpba, quienes en 2007 lo golpearon y patearon provocándole graves heridas hasta casi hacerle perder un ojo.

En Buenos Aires Económico (BAE) también pararon y se sumaron a la movilización cuando esta se dirigía a la Plaza.  “La decisión de concurrir fue tan masiva que se  produjo un momento de duda respecto de como se garantizaba la salida del diario. Finalmente los compañeros decidieron que una parte mayoritaria iba a concurrir a la marcha y que una segunda parte iba a ir directamente a Plaza de Mayo”, narró un compañero.

En BAE y en Perfil, los trabajadores votaron un texto de repudio y resolvieron en asamblea pedirle a las respectivas empresas editoras de sus medios su publicación bajo la forma de una solicitada, un hecho extremadamente infrecuente bajo el monopolio patronal de la palabra y la expresión. Ambas resoluciones, que fueron rápidamente aprobadas y ambos textos, que juntos no ocupan más de dos carillas, se tragaron en un bocado las 100 y pico de páginas que insumió el mamotreto de la Ley de Medios y sus centenares de foros de debate, que no produjeron ni un inciso acerca de cómo garantizar la expresión independiente y plural de los trabajadores de los propios medios que buscan “democratizar”.

En El Cronista, en Revista Veintitrés y en otros medios hubo asambleas de repudio, que se sumaron al torrente de manifestaciones que ganaron la calle en las jornadas de miércoles y jueves, todas por la vía de la auto convocatoria, ya que la burocracia de la Utpba se limitó a mandar un mail adhiriendo a la convocatoria de la CTA pero en la que no se mencionaba la palabra “paro”.

En las asambleas se reivindicó a los compañeros del gremio que arriesgaron sus vidas para que pudieran quedar registradas las imágenes de la masacre.

Como quedó expresado en la declaración conjunta firmada por el Frente de Unidad,  la reacción de los trabajadores de prensa trajo al presente la memoria y el balance histórico de un gremio que “conoció y sufrió la represión de las patotas gremiales integradas a las bandas de la AAA en la etapa previa y como preparación de la represión de la dictadura militar”. Pero que también en el presente sufrió la agresión de la patota de la Utpba contra un trabajador de Perfil, y las de la UOM en Crónica, cuando los patovicas de los Olmos, gerenciadores con el dinero de los compañeros metalúrgicos de la obra  social de la UOM, tan sindicalistas empresarios como Pedraza, mandaron al hospital a los compañeros.

Con todo eso también se ajustó cuentas.

Nunca más un muerto entre los trabajadores que luchan por sus derechos.