Acuerdo en Crítica

Los trabajadores versus la patronal, el Estado y la burocracia de la Utpba

Los trabajadores versus la patronal, el Estado y la burocracia de la Utpba

Luego de varios meses de lucha, los trabajadores del diario Crítica firmaron un acuerdo con la patronal que tendrá vigencia hasta marzo de 2011. En virtud del convenio, los compañeros recibirán 250 pesos no remunerativos hasta marzo de 2010, adicionales a los 250 que venían cobrando desde abril de 2009. De esta manera se completa la paritaria 2009. A partir de ese momento, para el período 2010, los salarios se elevarán un 13% no remunerativo en cuatro cuotas trimestrales, que al ser acumulativas redondearán una suba de 13,6% hacia marzo de 2011. En el acta firmada ante el Ministerio de Trabajo se deja pendiente para resolver quién afrontará las cargas sociales cuando el porcentaje de aumento se haga remunerativo.
En el acta la empresa se comprometió a no realizar despidos sin causa mientras dure el acuerdo y a no disponer represalias por ninguna medida de fuerza realizada durante el conflicto. También a volver a pagar, a partir de marzo, los salarios en tiempo y forma. A su vez, los trabajadores acordaron una paz social por la cual se comprometen a no realizar ninguna medida de fuerza por los temas tocados en el acta sin antes agotar las instancias de conciliación ministeriales y se obligan a notificar, vía sindicato, y con 72 horas de antelación, la realización de las asambleas, que “no deberán afectar el normal desenvolvimiento de los productos que edita la empresa”.
El acuerdo también incluyó un esquema para saldar la deuda con los colaboradores, y regularizar su situación, con un compromiso de discutir el pase a planta de los compañeros que superen las 24 colaboraciones y con plazos para el cobro de las notas tras la presentación de la “factura”. Al Ministerio de Trabajo no se le ocurrió observar que la admisión en un acta de la existencia de “facturas” son una confesión de que la patronal paga en negro el trabajo de los colaboradores, como ocurre de una manera flagrante en todo el gremio.
El acta que firmaron los trabajadores de Crítica es una radiografía de las dos tendencias que operaron en este largo e intenso conflicto. Por un lado, el compromiso de estabilidad laboral, la inclusión de los colaboradores en el acta y que hayan conseguido una recomposición frente a una patronal que llegó al extremo de no pagar los salarios como mecanismo de negociación es una muestra de la tenacidad de la lucha que desplegaron los compañeros. Masivas y ruidosas movilizaciones a las puertas del Ministerio de Trabajo, asambleas constantes, retenciones de tareas y retiro de firmas a lo largo de cuatro meses pusieron en escena a una nueva generación de trabajadores jóvenes y combativos y dejaron sentado que Crítica dispuso todo el tiempo de una enorme reserva de lucha que atrajo la atención de todo el gremio.
Sin embargo, el compromiso de “paz social”, el vaso medio vacío de un aumento que no cubrirá el deterioro inflacionario estimado para 2010 y ni hablar el del primer trimestre del 2011, la persistencia de las chicanas contra los delegados y la imposición patronal de una regimentación de las asambleas muestran la enorme presión a la que fueron sometidos los compañeros por el aislamiento de su lucha impuesto por la burocracia de la Utpba y el chantaje armado entre la burocracia, el Ministerio de Trabajo y la empresa acerca de la inminencia de un cierre o de una quiebra. Pero el acta es un polvorín, se corre una coma y explota.
La nueva camada de compañeros que pueblan la Redacción de Crítica hizo un curso acelerado sobre el papel del Estado y la burocracia al servicio de una salida de ajuste para una patronal que compensó su aislamiento y su debilidad política con la parálisis de la Utpba. La Directiva no movió un dedo para rodear de solidaridad un conflicto que, sólo por la militancia del activismo y la CI del diario y la autoconvocatoria de las comisiones internas independientes, atrajo a centenares de trabajadores de prensa que se movilizaron para apoyar. Mata, el dueño de Crítica, estaba para el cachetazo, pero la Utpba no tiene manos.