Burocracia: gol en contra

La contracara del proceso de alza que vehiculiza el Frente es la descomposición de la burocracia.

Se ha agravado la crisis en la que se sumió la Directiva después de las elecciones pasadas. Nada fue igual en el gremio, pero en particular en las estructuras del sindicato, después de que con el Frente Naranja, Violeta e Independientes venciéramos la proscripción, los escracháramos a granel por la golpiza que le dieron a un trabajador de Perfil y sacáramos el 30% de los votos en las empresas que se pudieron fiscalizar, ganándole en 10 de ellas y empatando en otras 11.

Como consecuencia de aquel proceso sobrevinieron peleas internas, el alejamiento de importantes dirigentes y el abandono de la sede sindical, centro neurálgico de la ONG mala en la que convirtieron a nuestra organización.
Ahora, las primeras manifestaciones de crisis por la presencia de la oposición unida son observables antes de empezar, en la composición misma de la lista que armó la Directiva.

La contracara del proceso de alza que vehiculiza el Frente es la descomposición de la burocracia.

Se ha agravado la crisis en la que se sumió la Directiva después de las elecciones pasadas. Nada fue igual en el gremio, pero en particular en las estructuras del sindicato, después de que con el Frente Naranja, Violeta e Independientes venciéramos la proscripción, los escracháramos a granel por la golpiza que le dieron a un trabajador de Perfil y sacáramos el 30% de los votos en las empresas que se pudieron fiscalizar, ganándole en 10 de ellas y empatando en otras 11.

Como consecuencia de aquel proceso sobrevinieron peleas internas, el alejamiento de importantes dirigentes y el abandono de la sede sindical, centro neurálgico de la ONG mala en la que convirtieron a nuestra organización.
Ahora, las primeras manifestaciones de crisis por la presencia de la oposición unida son observables antes de empezar, en la composición misma de la lista que armó la Directiva.

La marginación a la condición de “primer vocal” del actual secretario general del sindicato, Daniel Das Neves, es una confesión de parte sobre su papel en el hundimiento del gremio.

La “Celeste y Blanca” pretende maquillar su carácter parasitario con la colocación de algunos trabajadores de prensa reales en lugares más expectantes de la lista y el conchabo a las apuradas de los dinosaurios de siempre en algunos medios.

De repente se convirtieron en colaboradores y columnistas al sólo efecto de poder poner al lado de su nombre y apellido alguna pertenencia laboral. Es a todas luces un acuse de recibo tardío a nuestra campaña de 2007, cuando los denunciamos por vivir 24 años del sindicato sin trabajar.

Ahora diremos 27, ¿a quien quieren engañar?