periodismodeinvestigacion nota

Debutó con todo el Taller de Periodismo de Investigación

Algo más de cuarenta compañeros tomaron parte del taller de periodismo de investigación organizado por La Naranja de Prensa.

El periodista  Alejandro  Guerrero, a cargo del dictado de la primera clase, situó las coordenadas en las que se desenvuelven las posibilidades de investigación para un periodista, bajo el régimen del monopolio capitalista, estatal y privado, de los medios de comunicación. Pese a que describió el rol de ocultamiento que cumplen los medios, función de su pertenencia a una clase minoritaria  y explotadora que necesita ocultarse, primero que nada, a sí misma, Guerrero se encargó de desalentar lecturas escépticas o derrotistas sobre las posibilidades de ejercer nuestra tarea: “El conglomerado mediático no es ni homogéneo ni compacto y está tan plagado de contradicciones como la sociedad capitalista de la que es parte, con su régimen de competencia y sus disputas de facciones entre empresarios rivales. En los medios esta situación se traduce en grietas, intersticios o brechas por las cuales podemos, valiéndonos de determinadas herramientas y en función, además, de una cierta correlación de fuerzas con la patronal, abrirnos paso para encontrar o develar lo que el poder quiere ocultar”.

Algo más de cuarenta compañeros tomaron parte del taller de periodismo de investigación organizado por La Naranja de Prensa.

El periodista  Alejandro  Guerrero, a cargo del dictado de la primera clase, situó las coordenadas en las que se desenvuelven las posibilidades de investigación para un periodista, bajo el régimen del monopolio capitalista, estatal y privado, de los medios de comunicación. Pese a que describió el rol de ocultamiento que cumplen los medios, función de su pertenencia a una clase minoritaria  y explotadora que necesita ocultarse, primero que nada, a sí misma, Guerrero se encargó de desalentar lecturas escépticas o derrotistas sobre las posibilidades de ejercer nuestra tarea: “El conglomerado mediático no es ni homogéneo ni compacto y está tan plagado de contradicciones como la sociedad capitalista de la que es parte, con su régimen de competencia y sus disputas de facciones entre empresarios rivales. En los medios esta situación se traduce en grietas, intersticios o brechas por las cuales podemos, valiéndonos de determinadas herramientas y en función, además, de una cierta correlación de fuerzas con la patronal, abrirnos paso para encontrar o develar lo que el poder quiere ocultar”.

A la introducción, siguió un pantallazo inicial y posterior debate sobre el manejo de fuentes, documentales y testimoniales, en la investigación periodística, lo que dejó planteada la puerta hacia la segunda reunión. El sábado siguiente el taller ingresó a su nudo programático: cómo investigamos,  búsqueda del objeto de investigación, la formulación de hipótesis, las fuentes,  institucionales y “vivas”,  el cruce de datos, entre otros temas.

En la tercera reunión, Diego Rojas trazó un panorama sobre la tradición del periodismo de investigación en la Argentina, partiendo de la obra señera de Rodolfo Walsh, en particular los libros “Operación Masacre” y “Quién mató a Rosendo”. Luego abrió a los asistentes aspectos de la cocina de su libro “Quién mató a Mariano Ferreyra”, con apasionantes detalles sobre la investigación, sus alternativas, respecto de la cual expuso relevantes conclusiones conceptuales.

Para La Naranja, la organización de estos talleres –se encuentran en preparación otros, sobre periodismo económico, lenguaje periodístico y periodismo en Internet- es parte de su lucha por defender los intereses de los trabajadores de prensa, esta vez en el terreno de disputar con las patronales la formación profesional. Esto en un contexto donde las empresas abandonaron su responsabilidad de dar capacitación con fines de calificación laboral,  excepto en los casos en los que la actividad “formativa” pueda ser funcional a sus políticas de polivalencia y poli funcionalidad, es decir que sirvan a la flexibilización laboral.

Pretendemos, además, hacer un aporte para mejorar las herramientas con las cuales los compañeros lleven adelante, en las condiciones en las que les toque, su búsqueda de la verdad, sus denuncias contra la injusticia y la corrupción, es decir que el taller forma parte integrante de nuestra lucha por la libertad de expresión y por eludir la censura.