Despidos, lucha y reincorporación en BAE

La empresa, el grupo Olmos, despidió a dos trabajadores de intendencia luego de que estos les plantearan a los delegados problemas de mala liquidación de las horas extras, el no pago de los días feriados y el falso encuadramiento en tareas de “vigilancia” fuera del convenio de prensa.

La empresa, el grupo Olmos, despidió a dos trabajadores de intendencia luego de que estos les plantearan a los delegados problemas de mala liquidación de las horas extras, el no pago de los días feriados y el falso encuadramiento en tareas de “vigilancia” fuera del convenio de prensa.

Luego de que los delegados hicieran un pedido a la patronal para que les respetaran las vacaciones de prensa a los trabajadores de intendencia y ésta aceptara el reclamo, el Jefe de Seguridad del Grupo Crónica, Ángel Muñoz amenazó a todos los trabajadores de la sección, como ya lo había hecho hace 2 años con otros compañeros de Intendencia, negándoles el derecho a organizarse y a hablar con los delegados. Días más tarde llegaron los telegramas de despidos dejando en la calle a dos trabajadores.

Tras negociaciones infructuosas, donde la empresa hacía propuestas inaceptables, el lunes 18 los trabajadores en  una asamblea realizada en la redacción resolvimos el inicio de un plan de paros progresivos, arrancando con un paro de una hora y estado de asamblea permanente hasta que fueran reincorporados los compañeros, expulsaran del BAE a Ángel Muñoz y se regularizaran las condiciones de trabajo del personal de esta área.

Al otro día la empresa apareció con una presurosa propuesta antes de la realización de la medida: La reincorporación de los compañeros despedidos en el nuevo edificio del diario al cual nos mudaremos pronto, la separación del Jefe de Seguridad de su cargo y la apertura de una mesa de negociaciones para regularizar las condiciones de trabajo del personal de intendencia (encuadramiento, horas extras, etc.).

Un enorme triunfo. La unidad y la firmeza de los compañeros, que tienen una larga tradición en la defensa de los puestos y las condiciones de trabajo sin distinción de tareas, fue la clave. Se quiebra el paradigma patronal de que el personal de “seguridad” no tiene derechos laborales, ni a organizarse sindicalmente.