El 1ª de noviembre marchemos a Plaza de Mayo por el aborto legal, seguro y gratuito

El tema del aborto ha vuelto a ocupar el centro de la escena. Lo han puesto en el tapete el fallo de la Corte que ratificó su carácter de no punible cuando el embarazo proviene de una violación, las reglamentaciones reaccionarias que se sucedieron luego en las provincias tanto kirchneristas como opositoras, hasta el veto de Mauricio Macri a la ley que lo reglamentó en la Ciudad.

El tema del aborto ha vuelto a ocupar el centro de la escena. Lo han puesto en el tapete el fallo de la Corte que ratificó su carácter de no punible cuando el embarazo proviene de una violación, las reglamentaciones reaccionarias que se sucedieron luego en las provincias tanto kirchneristas como opositoras, hasta el veto de Mauricio Macri a la ley que lo reglamentó en la Ciudad.

La persecución y castigo a las compañeras que se ven obligadas a abortar son el exponente más dramático de todo un cuadro más general de ataque a la mujer trabajadora. Cuando no son castigadas con la desocupación, las compañeras perciben menos salario, y suelen tener bloqueada su carrera laboral y profesional si quieren compatibilizarla con el derecho a la maternidad.

Las patronales y el Estado no les garantizan su protección durante el embarazo, con condiciones de trabajo seguras, libres de tensiones y stress, y luego tampoco el acceso a guarderías de calidad en los lugares de trabajo. Mucho menos se les facilitan elementales cambios de horario para ejercer la maternidad en mejores condiciones, entre otras.

El régimen de explotación, en definitiva, es enemigo de la familia trabajadora, como del disfrute de la crianza de los hijos.

Debemos abrir el debate sobre una real separación entre la Iglesia y el Estado, sin dejar de advertir que el clero, gran agitador y organizador de las turbas que quieren ver presas a las mujeres que abortan, es uno de los grandes beneficiarios de la ley de medios, ya que para acceder a los pliegos para el tan mentado 33% del espectro asignado a las “organizaciones no gubernamentales” se necesitan cientos de miles de pesos, disponibles sólo en las arcas de los prelados y la burocracia sindical. Es decir que la “pluralidad de voces” ha parido un nuevo megáfono confesional para vociferar y bajar línea contra los derechos de las mujeres.

En este cuadro, de nada sirve que tantos y tantas kirchneristas se rasguen las vestiduras contra las trabas al aborto no punible en casos de violación cuando saben que la superación definitiva de esos obstáculos vendría de la mano de la aprobación en el Congreso del aborto legal y de la separación de los funcionarios clericales de los hospitales.

La lucha por la despenalización del aborto puede ser un gran punto de reagrupamiento de centenares de trabajadoras de prensa y periodistas progresistas y democráticas, que en los diarios se las arreglan para escribir en su defensa venciendo la censura. También las hemos visto y escuchado en la televisión y la radio, donde muchas conductoras y cronistas enfrentaron con valentía al aire a los voceros del clero y de la reacción que meten chicanas judiciales para que las mujeres no puedan ejercer ni siquiera los limitados derechos que han logrado con mucho esfuerzo en ese terreno.

El 1ro de noviembre, a las 16, a un año del tratamiento del proyecto por el aborto legal en el Parlamento –que fue debut y despedida- concentramos en Congreso para marchar hacia Plaza de Mayo, para exigir:

  • Ni una muerta más por aborto clandestino
  • Derecho de la mujer a decidir
  • Aborto, legal, seguro y gratuito.

Y también por:

  • Guarderías en los lugares de trabajo y / o su pago hasta los cuatro años del niño
  • Estricto cumplimiento de la hora de lactancia y la reducción horaria para las mamás
  • Por comisiones de mujeres en cada empresa, asociadas a las comisiones internas y las asambleas, que eleven pliegos de reclamos para plantearle a la patronal

La Naranja de Prensa – Plenario de trabajadoras