El 6 de junio nos movilizamos contra el impuesto al salario

A medida que pasan los días y entran a cobrarse las cuotas de los (modestos) aumentos de las paritarias, miles y miles de trabajadores son alcanzados por la cuarta categoría del impuesto a las ganancias. En mayo, ya pasarían los dos millones de trabajadores. Son alcanzados sindicatos enteros: el 40/45 por ciento de la docencia -la que se desloma en dobles cargos- ya tributa ganancias. Hasta el ultracristinista Baradel está impulsando un petitorio en Suteba por una suba del mínimo no imponible para el salario.

A medida que pasan los días y entran a cobrarse las cuotas de los (modestos) aumentos de las paritarias, miles y miles de trabajadores son alcanzados por la cuarta categoría del impuesto a las ganancias. En mayo, ya pasarían los dos millones de trabajadores. Son alcanzados sindicatos enteros: el 40/45 por ciento de la docencia -la que se desloma en dobles cargos- ya tributa ganancias. Hasta el ultracristinista Baradel está impulsando un petitorio en Suteba por una suba del mínimo no imponible para el salario.

El kirchnerismo no actualizó el impuesto en cuatro de sus ocho años de gobierno: 2003, 2004, 2008 y 2010, o lo hizo por debajo de la inflación. Si el mínimo no imponible hubiera sido ajustado correctamente, hoy lo deberían tributar los solteros que perciben un salario superior a 12.500 pesos y no, como ocurre, a partir de 5.798 pesos. El impuesto al salario le quita tres puntos al aumento salarial promedio reciente de un 21 al 18 por ciento: una confiscación del 15 por ciento del aumento. La actualización del mínimo no imponible debería ser superior al ciento por ciento.

Es claro que la desvalorización del mínimo exento de pago del impuesto al salario es una política para que los trabajadores financien el pago del déficit público, generado por el oneroso pago de la deuda externa, así como por los descomunales subsidios a las privatizadas y al conjunto de la clase capitalista. Para confirmarlo, hace un par de meses el viceministro de Economía Kicillof dijo, “si se zarpan (¿?) con las paritarias, los agarramos (¿?) con ganancias”. Es el lenguaje de un buitre. Tomada desmintió a la viceministra Rial, por orden presidencial, dado que ella había asegurado que la elevación del mínimo no imponible se haría en julio. Rial, de cualquier modo, no dijo de qué “actualización” estaba hablando. Por ejemplo, se habla de un aumento del mínimo del 18 por ciento en línea con la paritaria de UTA, pero con este porcentaje gran parte de los aumentos irían al fisco.

El gobierno ha puesto todo el peso del Estado en esta redistribución negativa del ingreso: del salario al capital por la vía del Tesoro, el que paga la deuda pública y la deuda externa. Estamos frente a una política integral de reducción del salario real: 1) el tope a las paritarias; 2) desactualización del salario familiar -que poco a poco nadie cobra-; 3) el ‘impuesto al salario’. Ninguna de las corrientes de la burocracia sindical ha enfrentado este atropello -al revés, lo han convalidado en las paritarias.

Por ello, la Coordinadora Sindical Clasista integrada por la Naranja de Prensa realizará una movilización de delegados obreros y sindicales el 6 de junio con esta bandera: la exigencia de plan de lucha de las organizaciones obreras. Nos concentramos ese día en Diagonal Norte y Florida, desde las 15:30 horas, para movilizarnos a la Afip y luego al Ministerio de Trabajo. Abajo el impuesto al salario, salario familiar para todos, ningún tope en las paritarias, salario equivalente a la canasta familiar.