El gobierno y las patronales quieren bajar los salarios

 

 

La UIA plantea que hay que “comenzar a deflacionar salarios y precios”, y su vicepresidente Juan Carlos Sacco, agregó: “Yo creo que la Presidenta está muy decidida a influir en esto” y “nosotros estamos dispuestos a acompañarla porque consideramos que los salarios en la Argentina medidos en dólares son los más altos de Latinoamérica” (Ambito Financiero, 6/9).

El diario oficialista agrega que el gobierno maneja una pauta para las paritarias 2012 en torno del 18% “para bajar las expectativas inflacionarias”. Es decir, para reducir los salarios.

 

 

La UIA plantea que hay que “comenzar a deflacionar salarios y precios”, y su vicepresidente Juan Carlos Sacco, agregó: “Yo creo que la Presidenta está muy decidida a influir en esto” y “nosotros estamos dispuestos a acompañarla porque consideramos que los salarios en la Argentina medidos en dólares son los más altos de Latinoamérica” (Ambito Financiero, 6/9).

El diario oficialista agrega que el gobierno maneja una pauta para las paritarias 2012 en torno del 18% “para bajar las expectativas inflacionarias”. Es decir, para reducir los salarios.

Ante esta política de ataque a los trabajadores, toma especial dimensión el arrugue de la CGT, de Moyano y de Yasky en el Consejo del Salario mínimo, no sólo por el miserable mínimo aceptado, sino también por el abandono de las demás reivindicaciones, como la derogación del impuesto al salario (Ganancias), la eliminación de topes de sueldo para el cobro del salario familiar y el aumento de su importe y la devolución de los 6 mil millones adeudados a las obras sociales.

Y preanuncia la actitud que tendrán de cara a las próximas negociaciones salariales.

La política oficial contra las ya regimentadas paritarias apunta a maniatar al movimiento obrero frente a la inflación galopante, los aumentos de tarifas que ya se perfilan, los de los impuestos inmobiliarios y los de los combustibles.

El 50 por ciento electoral de la Presidenta será usado contra el movimiento obrero, explotando la completa debilidad de la burocracia sindical.

Más que nunca tendrán vigencia los movimientos asamblearios, de base, en las empresas y gremios para quitar el control a la subordinada burocracia sindical.