El paro nacional en el gremio de prensa

El balance del paro nacional para el gremio de prensa debe servir para reflexionar seriamente sobre la situación del sindicato. La conducción de la UTPBA no fijó posición alguna frente a la primera huelga nacional durante los casi 10 años de kirchnerismo, lo que revela que ha optado por un camino de aislamiento respecto del conjunto del movimiento obrero que debe preocupar seriamente a todos los compañeros periodistas.

El balance del paro nacional para el gremio de prensa debe servir para reflexionar seriamente sobre la situación del sindicato. La conducción de la UTPBA no fijó posición alguna frente a la primera huelga nacional durante los casi 10 años de kirchnerismo, lo que revela que ha optado por un camino de aislamiento respecto del conjunto del movimiento obrero que debe preocupar seriamente a todos los compañeros periodistas.

Sin embargo, el balance requiere de un análisis más complejo. A propuesta de la Naranja de Prensa, se propuso en la reunión del Cuerpo de Delegados –rama Diarios- llevar el debate a las asambleas para fijar posición. En el gremio de prensa, hay razones de sobra para sumarse a un plan de lucha: el impuesto a las ganancias afecta a cada vez más trabajadores, muchos compañeros han dejado de cobrar las asignaciones familiares y en varias empresas, el acuerdo paritario no ha sido respetado por las patronales. El resto de las agrupaciones opositoras del gremio, lamentablemente, optaron por priorizar su filiación filo K a los reclamos de los compañeros y rechazaron esta propuesta. Lo sorprendente es que algunas de estas agrupaciones no adhirieron a la medida basados en el carácter “burocrático” de los convocantes cuando hasta hace poco tiempo atrás publicaban loas a la Juventud Sindical de Facundo Moyano ¿Qué es lo que cambió, desde entonces, si no es el pasaje del moyanismo a la oposición?

Pero, por otro lado, aún dejando esto de lado, el argumento es estéril porque no va a ser en el terreno del abstencionismo verborragico que superaremos a las direcciones sindicales burocráticas, sino en el terreno concreto de la lucha.

Las agrupaciones del gremio que rechazaron llevar este debate –y que, algunos casos, llegó a tener un carácter macartista contra nuestra agrupación- no plantearon una sola medida de fuerza para el gremio –delimitada del moyanismo- por los reclamos legítimos y que se encuentran más que presentes entre las preocupaciones diarias de nuestros compañeros. En definitiva, la política de adaptación al gobierno lleva a la parálisis del gremio que vive un ascenso histórico.

Es necesario plantear un balance de conjunto en todo el gremio y plantear la perspectiva de desarrollar un plan de lucha por nuestros reclamos, que incluyan el blanqueo de los colaboradores, el fin de la precarización laboral y un plus de fin de año.