El traspaso del subte es una tercerización del ajuste

Reproducimos artículo de nuestros compañeros de la Agrupación de Trabajadores de Metrovías.

El traspaso del subte al gobierno de Macri, votado por oficialistas y opositores, consagra la ‘tercerización’ del ajuste que buscaba el gobierno nacional cuando comenzó con el ‘relato’ de la “sintonía fina”. Los subsidios del gobierno K al subte (que, según el kirchnerismo, provenían de las retenciones a los sojeros) serán pagados de aquí en más por contribuyentes y usuarios de la Capital y la Provincia que usan el subte o pagan los peajes de la autopista. El otro sector que pagará el ajuste son los trabajadores del servicio: Macri adelantó la intención de ‘racionalizar’ personal y de acordar aumentos de sueldos por debajo de la tasa de inflación y acaba de firmar con la UTA y Metrovías un “Acta” de super flexibilización laboral.  El traspaso del subte se inscribe en la saga de la descentralización de la educación o la salud, que inició Martínez de Hoz y siguió el menemismo, que se solventaron con una mayor carga impositiva a la población y de un deterioro de la escuela o el hospital públicos. La puja en la legislatura por el “articulado” de la ley de traspaso  fue sólo la cortina de humo de esta ofensiva. En la misma tarde en que se votaba el traspaso, Randazzo anunciaba un aumento de tarifas en colectivos y trenes. 

Reproducimos artículo de nuestros compañeros de la Agrupación de Trabajadores de Metrovías.

El traspaso del subte al gobierno de Macri, votado por oficialistas y opositores, consagra la ‘tercerización’ del ajuste que buscaba el gobierno nacional cuando comenzó con el ‘relato’ de la “sintonía fina”. Los subsidios del gobierno K al subte (que, según el kirchnerismo, provenían de las retenciones a los sojeros) serán pagados de aquí en más por contribuyentes y usuarios de la Capital y la Provincia que usan el subte o pagan los peajes de la autopista. El otro sector que pagará el ajuste son los trabajadores del servicio: Macri adelantó la intención de ‘racionalizar’ personal y de acordar aumentos de sueldos por debajo de la tasa de inflación y acaba de firmar con la UTA y Metrovías un “Acta” de super flexibilización laboral.  El traspaso del subte se inscribe en la saga de la descentralización de la educación o la salud, que inició Martínez de Hoz y siguió el menemismo, que se solventaron con una mayor carga impositiva a la población y de un deterioro de la escuela o el hospital públicos. La puja en la legislatura por el “articulado” de la ley de traspaso  fue sólo la cortina de humo de esta ofensiva. En la misma tarde en que se votaba el traspaso, Randazzo anunciaba un aumento de tarifas en colectivos y trenes. 

La ley votada contempla todas las exigencias políticas del PRO: poderes ilimitados para el ejecutivo por tres años; potestad para aumentar el pasaje, ampliar impuestos y endeudarse por seiscientos millones de dólares; vía libre para renegociar la concesión del servicio; y el armado de una nueva caja con la entrega a la Sbase de los servicios periféricos – como el cobro por la tasa por el uso del cableado, la publicidad o los comercios. En el plano de las herramientas anti sindicales, la ley obliga a la prestadora a dar`servicios mínimos`  en caso de conflictos, habilita sanciones a quienes “obstaculicen” el servicio y prohíbe a los gremios tomar medidas de acción directa si no las informan con 48 horas de anticipación.  Este “preaviso” ataca el ejercicio del derecho de huelga, ya que permite a la patronal desplegar todos los preparativos –con supervisores y carneros- para romper los paros.

La direccion de AGTSyP

Presentar a este traspaso como “un triunfo de los trabajadores”, como lo hace la dirección del sindicato, no es solamente un atropello a la inteligencia de esos trabajadores. Viniendo de dirigentes sindicales K, festejar la transferencia de la gestión a un gobierno de derecha, por parte de un gobierno ‘nacional y popular’, es un atropello al sentido común. Esta conducción festeja también otro despropósito cuando dicen que “mejoraron”, con su gestión, un traspaso que pudo ser peor. Los superpoderes otorgados a Macri para hacer y deshacer, son lo peor que pudo ser, como lo demuestra el cierre de la línea A y el acta anti sindical firmada con la UTA. Un comunicado de la directiva de la AGTSyP aseguró que “El texto que se aprobó finalmente (sic) en el recinto, es un gran triunfo para la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte”, sin explicar de ningún modo cuál es la ventaja obtenida. Estos dirigentes sindicales que se reconvirtieron del clasismo al kirchnerismo, celebran tener que lidiar con la derecha en lugar de hacerlo con un gobierno de su propio palo. El kirchnerismo de esta dirigencia consiste en sacrificar lo que conviene a los trabajadores a favor de lo que conviene al gobierno K – tercerizar el ajuste (la llamada ‘sintonía fina’.  Lo que no reclamaron nunca es que ‘Cristina reconozca nuestra personería sindical’. Es curioso, pero el ‘traspaso’ del subte no incluye el ‘traspaso’ de la personería gremial de UTA a la AGTSyP. La dirección de la AGTSyP, se paseó por la Legislatura y se fotografió con Ritondo, pero no para imponer las exigencias de los trabajadores del subte sino para operar como ‘lobbysta’ del gobierno K. En ningún momento planteó que la ley local reconociera la personería de la AGTSyP, en especial porque esto significaba un choque de jurisdicción con el ministerio de Trabajo de Tomada. Las “gestiones” en la Legislatura resultaron en la defensa de una ley empresarial, no para exigir una ley de defensa de los derechos de los trabajadores.

El resultado – paradójico – de la política de la dirección sindical del subte, es acentuar las condiciones de conflicto en el subte, desde el momento en que su gestión ha pasado a las manos de la derecha política de la clase patronal. Si estuviéramos ante un ‘triunfo’, el resultado habría sido el opuesto. Antes de la ley no había que preocuparse por la suspensión del servicio de la A; ahora hay que pelear contra ella, como contra el “Acta” Macri – Uta de regimentación y flexibilización laboral.

Ante todo lo que pone en juego este pasaje de la gestión del subte a la derecha, con la connivencia de todo el arco político patronal, y en primer lugar del gobierno K, planteamos: por la defensa de los puestos de trabajo;  rechazo a  las sanciones y persecución a boleterías; no al cierre de la línea A; no a los traslados; ingreso del personal necesario para la extensión de la red. Ningún tarifazo;  control obrero mayoritario de la auditoría a Metrovías; control de la seguridad por comisiones obreras de seguridad e higiene; paritaria libre ya con la AGTSyP. Fuera la UTA, inmediata personería gremial para nuestro sindicato.

ATM