Es hora de un plan de lucha nacional en el gremio de prensa

La pandemia y la cuarentena agravaron sensiblemente las condiciones de un gremio que ya venía vapuleado por las patronales y los sucesivos gobiernos.

La pandemia y la cuarentena agravaron sensiblemente las condiciones de un gremio que ya venía vapuleado por las patronales y los sucesivos gobiernos.

La pandemia y la cuarentena agravaron sensiblemente las condiciones de un gremio que ya venía vapuleado por las patronales y los sucesivos gobiernos.

A los más de 4 mil despidos que se acumulan en los últimos cinco años y la pérdida del poder adquisitivo cercana al 50% que se acumuló durante los últimos siete, ahora, se le suma el intento de las patronales de todo el país de descargar la supuesta crisis que atraviesan sobre la espalda de los trabajadores de prensa.

El caso más emblemático lo representa el multimedio Clarín-Agea que, sin acreditar ante nadie su supuesta crisis, decidió unilateralmente pagar los salarios de abril en forma diferida. La actitud de uno de los pulpos mediáticos y empresarios más importantes del país, que fue repudiada por sus trabajadores a través de un homogéneo plan de lucha, sirvió para darle cobertura al resto de los medios que ya venían avanzando por la vía de los hechos en pagos escalonados, descuentos compulsivos e incluso despidos cuando la normativa vigente lo prohíbe. El embate también sirvió para correr el eje del debate y clausurar la discusión paritaria 2019 que sigue pendiente.

Es lo que ocurre en la inmensa mayoría de los medios del país donde, además, prima la prepotencia patronal y la persecución gremial.

No resulta exagerado afirmar que los salarios del gremio de prensa a nivel nacional se encuentran en niveles de hambre. La categoría testigo de redactor se ubica un 10% por detrás de la Canasta Básica que, según el INDEC, mide el umbral de pobreza para una familia tipo.

La paritaria 2019 de los medios de la ciudad de Buenos Aires que venció en abril y que, con aval gubernamental sigue hegemonizada por la casi extinta UTPBA, quedó trunca y no concluyó su negociación acumulando un aumento en el período de apenas un 15% con un inflación que llegó al 55%.

La situación salarial en el interior del país es todavía peor mientras las patronales actúan como verdaderos patrones de estancia. En el caso del diario El Litoral de Corrientes la misma empresa promovió el ingreso de la policía a la redacción para entorpecer una asamblea de trabajadores que deliberaban por pagos escalonados de salarios, deudas y despidos de representantes gremiales.

El grupo que edita el diario La Prensa, La Capital y la Voz de Tandil, produjo descuentos salariales por encima en forma unilateral y sin aval de los gremios ni de los delegados. Lo mismo ocurre en los medios de La Pampa que tramitaron ATP.

La realidad es que, mientras las patronales hacen lo que les viene en ganas y los trabajadores sufren despidos y rebajas salariales, el gobierno generó diversos mecanismos para subsidiar el pago de los salarios mediante Repro o ATP que percibieron empresas monstruosas como La Nación, Telefé, Radio Mitre, el diario Los Andes, Página 12, C5N, Crónica y decenas de medios más que no tuvieron que abrir sus libros ni mediar explicación para recibir subsidios millonarios con plata que no se originó en impuestos a los grandes capitalistas ni en el no pago de la deuda sino en la caja de los jubilados que, por su lado, percibieron un magro aumento del 6,1%.

Como contraparte, los medios autogestivos y recuperados por sus trabajadores no han recibido ninguna asistencia oficial y, por ahora, obtuvieron como única promesa la de reactivar por un par de meses el Plan de Trabajo Autogestionado (PTA) que ofrece miserables $6.500 por cooperativista.

El gobierno, por su parte, observa impávido como patronales como la Publiexpress y Atlántida que, entre otras, editan las revistas Paparazzi y Gente, a pesar de los decretos que lo impiden y la vigencia de conciliaciones obligatorias avanzan con despidos y cierres fraudulentos. En el caso de Publiexpress, sin embargo, lejos de avanzar con multas o intervenciones judiciales o de otra índole, el gobierno beneficia al grupo Lerner con la impresión de cuadernillos educativos para la gráfica IPESA y ATP para su portal web.

La actitud del gobierno, ostensiblemente favorable y condescendiente con las patronales, en la medida en que ante las violaciones de convenios, decretos y conciliaciones, pone la otra mejilla y extiende su mano “solidaria” no es un dato menor. Da cuenta de qué actitud, qué política y qué alianzas estamos obligados a promover los trabajadores de prensa en este escenario.

Ninguno de nuestros derechos y reivindicaciones caerá del cielo. Su conquista será el resultado de nuestra propia capacidad de organización y de lucha. Lo mismo vale para la defensa de nuestros convenios que pretenden ser avasallados en nombre del teletrabajo y las nuevas modalidades de consumo tecnológico y, claro, para el reconocimiento del SiPreBA como representante legítimo de los trabajadores de prensa en la estratégica Ciudad de Buenos Aires.

Lo mismo ocurre con la conducción de la CGT que ha salido tempranamente a avalar suspensiones y reducciones salariales firmando con la UIA un acuerdo inconsulto y pernicioso para los trabajadores en general y que le ha ofrendado          una cobertura política a las decisiones arbitrarias de las empresas de medios. El gobierno, por su parte, homologó semejante entrega a pesar de que su contenido resulta contradictorio con lo dispuesto en el primer DNU que dictó el aislamiento y que establecía taxativamente la prohibición de reducir salarios para los trabajadores licenciados y suspendidos.

En este cuadro, la situación del gremio se caracteriza por retrocesos y luchas dispersas que dan cuenta de que existen reservas entre los trabajadores que no están dispuestos _ni pueden_ permitir que esta nueva crisis la paguemos los trabajadores. Ejemplo de ello es la resistencia de los trabajadores de Clarín y El Litoral por un lado y la actitud de los delegados y trabajadores de El Cronista Comercial que, organizados en forma virtual desde el minuto uno de la cuarentena, lejos de poner un límite defensivo a la patronal han avanzado sobre ella en las condiciones de trabajo y ya elaboran un plan de acción por el salario.

El próximo sábado 30 de abril se realizará un plenario nacional de delegados y sindicatos que integran la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN). Es la oportunidad para unificar los reclamos, elaborar un programa y avanzar todos juntos en un plan de acción que puede comenzar el 7 de junio, día del trabajador de prensa, pero debe continuar hasta poner las cosas en su lugar porque el ajuste sobre el gremio comenzó hace rato y habrá que luchar para que sea revertido en forma radical.

Necesitamos luchar para que la prohibición de los despidos sea efectiva. Para eso exigimos que toda empresa que cierre o despida sea estatizada y puesta bajo control de sus trabajadores. Reclamamos la apertura de los libros y balances de todas las empresas que tramiten ATP tal como lo dispone la legislación vigente para el reconocimiento de un proceso preventivo de crisis y, mientras no demuestren fehacientemente su situación de crisis, el pago íntegro y a término de los salarios. Defendemos la intangibilidad de los fondos de la ANSES y exigimos toda la política de subsidios se financie con un impuesto progresivo a los grandes capitalistas. Exigimos, además, el laudo de la paritaria 2019 igualando la inflación por parte del Ministerio de Trabajo para los trabajadores de prensa de CABA y garantía salarial de convenio para los trabajadores de medios autogestivos. Reclamamos un bono extraordinario por tarea esencial y por gastos de teletrabajo.

La situación ya no da para más, es hora de dar esta pelea.

La Naranja de Prensa

27/5/2020