Estan liquidando el sindicato: la actual conducción no da para más

Estamos de remate. El despilfarro que hizo la conducción de la UTPBA con el dinero que aportamos los afiliados a lo largo de los años fue tal que ahora debió cerrar la sede de la calle Alsina porque no puede pagar el alquiler. Clausuró así el centro de actividades de la ONG deshilachada en la que había convertido a nuestro sindicato.

Estamos de remate. El despilfarro que hizo la conducción de la UTPBA con el dinero que aportamos los afiliados a lo largo de los años fue tal que ahora debió cerrar la sede de la calle Alsina porque no puede pagar el alquiler. Clausuró así el centro de actividades de la ONG deshilachada en la que había convertido a nuestro sindicato.
Es una muestra del derrumbe de una dirección que no da para más.
Para los trabajadores del gremio es una loza que hay que sacarse de encima si es que queremos contar con una organización puesta al servicio de la defensa de nuestros intereses.
No defienden el salario, no defienden a los jubilados, no defienden la salud, no defienden a nuestros estatutos y convenios y ahora ni siquiera puede mantener la sede social. No sirven para nada, QUE SE VAYAN.
El cierre de la sede sindical es sólo la última manifestación de la crisis terminal a la que llevaron al gremio. Antes está la debacle de la obra social, con servicios cada vez más precarios, con permanentes cambios de prestadores, con sólo un par de farmacias para toda la Capital y hasta con sanatorios que están en quiebra, como el Wilde, de Sarandí.
Miles de pacientes jubilados, colaboradores y compañeros de bajos ingresos que no tienen otra alternativa de atención están quedando en la mayor de las indefensiones, con una estructura crecientemente arancelada, con menos prestaciones y peores servicios producto de los manejos oscuros de esta burocracia, que habla –y escribe- sin sonrojarse, de que presta una medicina social y solidaria.
Aunque tiene obligación de hacerlo -legal, sindical y por transparencia, ya que se trata de fondos de los afiliados y no caja propia- está conducción jamás ha rendido cuentas de los ingresos y gastos de la obra social.
Pero, además, está dirección parasitaria, que lleva 24 años en los sillones del sindicato y viviendo de nuestros aportes, dejó en banda a todo el gremio en la pelea por las reivindicaciones más elementales. Nunca tomó en sus manos la lucha por los salarios. No ha llamado a las cámaras patronales para que se abran las paritarias, convirtiéndonos en un caso único en el país, el de un gremio donde los salarios de convenio son los mismos que hace 20 años.
Esto es gravísimo y lo hemos vivido todos los compañeros de prensa. Tuvimos que salir a pelear por aumentos de manera aislada, en cada empresa, con el resultado de que se consiguieron aumentos importantes sólo donde hay una sólida organización gremial interna. La contrapartida es que en una gran cantidad de medios son las patronales las que deciden cuánto y cuándo darán un aumento.
Y no sólo en las empresas chicas sino en el propio grupo Clarín, que acaba de anunciar un aumento del 12% a partir de julio y 8% a partir de octubre, en línea con la política oficial. En un desamparo aún mayor está la masa de colaboradores, que no tienen un valor mínimo fijado de la nota por convenio y son explotados sin límites por las patronales.
Esta conducción tampoco hizo nada por los jubilados. Jamás tomó en sus manos el reclamo del 82% móvil, una bandera central en la lucha de esos compañeros. Y ahora, con una obra social en decadencia, los colocan en un cuadro de total indefensión en un aspecto central, como es la atención de la salud.
En las elecciones del gremio realizadas a fines del año pasado, el repudio hacia esta conducción recorrió las empresas del gremio. En un marco de desafiliación masiva, los votos a nuestra lista, los votos en blanco y la abstención mostraron distintas formas de repudio y le dieron un fuerte golpe a esta conducción que, definitivamente, no da para más.
Si no llaman a paritarias, si no defienden nuestros estatutos y convenios, si no son capaces de defender nuestra estructura de atención de la salud, si no defienden a los jubilados, no sirven para nada. QUE SE VAYAN.