¡¡¡Hay que terminar con el impuesto al salario!!!

Del 19% de aumento obtenido en las paritarias para este año (sin tomar en cuenta el porcentaje de enero próximo ni lo que le aporta a cada compañero el incremento en la antigüedad), en promedio, entre 2 y 4 puntos va a ir a parar a las manos de la AFIP.

Del 19% de aumento obtenido en las paritarias para este año (sin tomar en cuenta el porcentaje de enero próximo ni lo que le aporta a cada compañero el incremento en la antigüedad), en promedio, entre 2 y 4 puntos va a ir a parar a las manos de la AFIP.

Así, a un trabajador que gana $7.500 –después de los descuentos de jubilación y obra social– sin cargas de familia, le descuentan por Ganancias unos $ 55 por mes. A partir de agosto, el sueldo rondará los $ 9.000, pero por Ganancias le descontarán unos $ 350. Descontando la retención de Ganancias, el sueldo pasa de $ 7.445 a $ 8.700, y eso representa un aumento del 16,8%. O sea, pierde 2,2% a manos de la AFIP.

Con $ 10.000 mensuales de sueldo, por Ganancias le descontaban $350. A partir de agosto pasará a cobrar $ 11.900 mensuales, pero Ganancias le sube a $ 850. El sueldo de bolsillo pasa de 9.650 a 11.050, lo que equivale a un incremento del 14,5%. O sea, resigna 4,5 puntos a manos de la AFIP.

Esto pasa porque el gobierno en marzo ajustó el mínimo no imponible el 20%, lo que da un promedio anual del 16,7%. Esto significa que todo trabajador que reciba un incremento mayor a ese porcentaje puede quedar alcanzado por Ganancias o pasa a pagar más que antes, aunque su ingreso haya acompañado la inflación o incluso sea menor. Con una inflación estimada no menor al 24% y un mínimo no imponible ajustado 16,7%, con Ganancias, el gobierno captura una parte mayor del sueldo.

Por eso Ganancias es un impuesto confiscatorio del salario, que se suma a la confiscación del salario por la inflación y los aumentos en cuotas.

Es una burla que, a partir de $6.938 mensuales, los trabajadores tengan descuentos por Ganancias y a tasas rápidamente crecientes porque el gobierno mantiene la tablita de Machinea, sin ajustar por la inflación del 600% que hubo desde entonces las escalas sobre las que se calculan las alícuotas.

Recientemente, Cristina Kirchner dijo que este gobierno no subió impuestos porque mantuvo las alícuotas de los distintos tributos. Pero es archisabido que también se puede subir los impuestos por no ajustar los parámetros de liquidación de los impuestos por el incremento de los precios, como fue pasando durante estos últimos 10 años.

Por eso, mientras en 2001 menos del 10% de los asalariados pagaba Ganancias, ahora alcanza a casi el 30%, quienes, además, pagan en términos reales mucho más que antes.

Los sueldos de los trabajadores bajo convenio deben estar exentos de Ganancias. El salario no es ganancia.