La lucha de Crónica, ante otro desafío

La lucha de Crónica, ante otro desafío

Un total de 12 compañeros de los 35 trabajadores del sector jefes y encargados de Crónica, a los que la patronal no aceptó reincorporar tras el fin de la conciliación obligatoria, mantiene actualmente una permanencia en la puerta del diario con el fin de reclamar su reincorporación.

La resistencia de los compañeros frente al edificio ya tuvo su primera conquista: la empresa procedió a reincorporar a uno de los trabajadores.

La lucha de Crónica, ante otro desafío

Un total de 12 compañeros de los 35 trabajadores del sector jefes y encargados de Crónica, a los que la patronal no aceptó reincorporar tras el fin de la conciliación obligatoria, mantiene actualmente una permanencia en la puerta del diario con el fin de reclamar su reincorporación.

La resistencia de los compañeros frente al edificio ya tuvo su primera conquista: la empresa procedió a reincorporar a uno de los trabajadores.

Sin embargo, pese a la gigantesca marcha con la que Crónica coronó el paro y la ocupación del miércoles 14 de septiembre, la patronal se las arregló para ir dando pasos adelante en tanto y en cuanto está logrando imponer, con fórceps, los primeros despidos. Mantiene, además, el pedido de desafuero para los tres delegados gráficos y uno de prensa.

El avance de la empresa se apoya en una serie de factores. Los despedidos integran el sector menos sindicalizado y más relativamente aislado de la redacción, entre quienes pesa, además, la perspectiva de una suculenta indemnización, ya que se trata de los compañeros con mejores remuneraciones y con muchos años de antigüedad.

El progreso de la ofensiva patronal se funda, sin embargo, en una serie de cuestiones que son todavía mucho más cruciales y decisivas que cualquier caracterización que se haga de las víctimas.

Ha sido fundamental para la patronal que las direcciones sindicales se mantengan incólumes en su política divisionista.

La dirección ongarista de los gráficos fue la única ausente de la imponente marcha que el martes 20 de septiembre unió Crónica con el Ministerio de Trabajo.

La Utpba, por su parte, se niega a cualquier planteamiento de unidad con los gráficos y hasta ignora en sus publicaciones las acciones más osadas de los compañeros, quienes han revertido situaciones enormemente desfavorables mediante el paro y la ocupación y otras medidas por las que exhibieron un alto grado de resolución.

A todo esto hay que agregar que, de tanto machacar, la dirección del sindicato de prensa ha logrado imponer momentáneamente su política de condicionar cualquier medida en defensa de los despedidos a una acción de autoconvocatoria que surja de ellos mismos. O sea que la UTPBA ata cualquier acción de lucha a una acción prácticamente de vanguardia de un grupo de trabajadores al que, a su vez, mira de reojo y sibilinamente cuestiona por su falta de ancedentes combativos. No es sólo una incongruencia, es una política de derrota.

Sin embargo, el camino de las indemnizaciones o retiros voluntarios por el que está transitando un sector de los despedidos es completamente incierto y plantea nuevas crisis. ¿A quién le van a cobrar? ¿A Forjar Salud, es decir a la segunda gerenciadora que en menos de tres meses pretendió tomar posesión del diario y que, en por los menos dos oportunidades, amagó con irse pretextando que García se negaba a firmarle el contrato de gerenciamiento? ¿Ofrece alguna garantía de pago una patronal que sostiene que ella representa a los nuevos dueños de la empresa, respecto de los cuales no osa decir su nombre y a los que alude vagamente como los “inversores” sin más precisiones? ¿Y si ellos desaparecen otra vez, quién va a pagar? ¿García, un aventurero patológico, recientemente salido de su prisión domiciliaria por evasor, que llevó a Crónica a su virtual quebranto y quien, pese a todo, nunca admitió públicamente haber vendido o dado a administrar su empresa a gerenciador alguno?

Al cierre de esta edición, el Ministerio de Trabajo extendió por 10 días más la conciliación obligatoria cuyo acatamiento por parte de la patronal permitió el reingresó de la otra tanda de 22 despedidos, 19 gráficos y 3 de prensa. Pero la empresa no ha dado señales de querer retroceder. Hay que avanzar, entonces, en un planteo y medidas en común entre gráficos y prensa y redoblar la lucha por las reincorporaciones.

Corresponsal de La Naranja de Prensa