La lucha de los trabajadores de El Cronista

En El Cronista los ánimos están caldeados. La patronal que encabeza el diputado Francisco De Narváez, propietario además de La Red y América, entre otros, aplica cotidianamente una sórdida política de rapiña contra los ingresos de los trabajadores, como sustituto y revancha de que no ha podido avanzar en su objetivo fundacional de quebrar la vida sindical y la organización del diario.

En El Cronista los ánimos están caldeados. La patronal que encabeza el diputado Francisco De Narváez, propietario además de La Red y América, entre otros, aplica cotidianamente una sórdida política de rapiña contra los ingresos de los trabajadores, como sustituto y revancha de que no ha podido avanzar en su objetivo fundacional de quebrar la vida sindical y la organización del diario.
Hay que recordar que, al irse Recoletos de la Argentina, los nuevos patrones llegaron al diario y debutaron con el intento de prohibir las asambleas y el ingreso del sindicato a las instalaciones de la empresa. En aquellos años mozos hacían aparecer un escribano en el diario en cada asamblea.
No era un capricho, el grupo de De Narváez tenía un plan bajo el brazo: relanzar el diario con más páginas y nuevas secciones, aumentar las ventas de ejemplares y de publicidad pero sin incorporar a ningún trabajador. Pronto se reveló que, además, quería profundizar el achique de personal que, con retiros voluntarios y despidos encubiertos, empezaron los españoles.
No pudieron. Y tienen la sangre en el ojo.
Ahora, por increíble que parezca, los compañeros deben pelear, en cada reivindicación que consiguen, contra los intentos de la empresa de escamotearle la conquista por la vía de los hechos, a través de trampas en la liquidación de los sueldos, de la letra chica de los acuerdos y de ardides y estafas de todo tipo. Es una política de desgaste.
Desde el mes de mayo los trabajadores vienen realizando asambleas y diversas acciones de protesta contra el intento de la patronal de desconocer un porcentaje que debe de la paritaria acordada en marzo. Pese a las presiones y las amenazas, los compañeros se niegan a homologar el acuerdo ante el Ministerio de Trabajo y se mantienen firmes en su reclamo. Se realizan aplausazos, asambleas en la Redacción y acciones de difusión y denuncia internas.
Los compañeros también reclaman que la patronal deje de hacer bicicletas financieras con sus aportes jubilatorios, que les descuenta puntualmente pero que luego no deposita en las AFJP ni en la Anses, que liquide bien las horas extras y los feriados trabajados, que cumpla con las recategorizaciones que aceptó y con el pago de las suplencias, entre otras conquistas y derechos que la empresa pretende eludir con trampas y dilaciones.