La mitad del gremio no tuvo incremento de salarios

Por un 30% de aumento, $2800 de mínimo y 2% anual por antigüedad

Por un 30% de aumento, $2800 de mínimo y 2% anual por antigüedad
De manera aislada, empresa por empresa, como sucede desde hace años, los trabajadores de prensa nos lanzamos a la lucha por aumentos de salarios. El aislamiento se debe a que la burocracia enquistada en la UTPBA desde hace 24 años se niega a pelear de conjunto por el aumento con la convocatoria a paritarias, como lo ha hecho hasta la más podrida de las direcciones sindicales del país. Como producto de la fi rmeza y la decisión de las comisiones internas, delegados y compañeros de las empresas, en la mayoría de los acuerdos que se cerraron hasta ahora se consiguieron aumentos que rompieron el cepo salarial ofi – cial santifi cado por Moyano y la CTA. Esto muestra la decisión de los trabajadores de prensa de no aceptar pasivamente que los alquileres se coman buena parte del sueldo y que los precios de la canasta de alimentos den saltos todos los días. La burocracia, ausente Pero los logros se alcanzan allí donde hay una organización gremial interna fuerte. Hay importantes empresas -como Clarín, Ambito Financiero y Atlántida, por ejemplo- donde no hay delegados y las patronales dan los aumentos que quieren y cuando quieren. Y hay un sinnúmero de otras, medianas o más pequeñas, donde la fuerza sindical es menor y donde también los compañeros viven corriendo de atrás a la infl ación. Lo mismo pasa con los centenares y centenares de colaboradores -con un alto porcentaje trabajando en negro- que quedan totalmente desamparados y reciben -si reciben- sólo las migajas que eventualmente les otorguen las empresas. Es que al frente de las patronales y el gobierno, decidido a comprimir los salarios, los trabajadores de prensa deben oponerle la fuerza del gremio unido y organizado para pelear por un salario mínimo de $2.800, equivalente al costo de la canasta familiar, un aumento del 30% para todos los trabajadores, incluidos los colaboradores, y un 2% por año de antigüedad. Hay que llamar a paritarias, elegir a los delegados que integren nuestra representación en asambleas por empresa, preparar un pliego único a presentar a las cámaras patronales y preparar al gremio, con la convocatoria a un plenario de delegados y a una asamblea general para pelear de conjunto. La burocracia de la UTPBA siempre miró y sigue mirando para otro lado. Teoría de la entregada Han elaborado una cómoda (para ellos) “teoría” de que “es mejor pelear por empresa”. No importa si, así, la mitad de los trabajadores de prensa se queda sin aumentos o que éstos sean miserables. La “teoría” les sirve para evitar una movilización del gremio, a la que le tienen terror. También para escabullirse de un enfrentamiento con las patronales y para seguir aposentados en los sillones del sindicato, que es su cómoda forma de vida desde hace casi un cuarto de siglo. En las luchas del último año -salariales, contra los despidos y por las condiciones de trabajo-, en la pelea por la democracia sindical en las últimas elecciones y contra la patota del sindicato que agredió brutalmente a los compañeros de Perfi l, un conjunto de comisiones internas y delegados combativos mostró su decisión de poner en pie a nuestro gremio. Tienen que agruparse y llevar adelante una estrategia común. Las patronales se reúnen y aplican sobre nuestras espaldas una política consensuada. Nosotros no podemos dar ventajas.

Por un salario mínimo igual a la canasta familiar, de $2.800.
Por un aumento de salarios del 30% para todos.
Por un 2% anual en concepto de antigüedad.
Por una UTPBA en manos de los trabajadores del gremio.