La paritaria de la prensa escrita en la nebulosa: es el momento de actuar

 Los trabajadores de prensa empezamos el año sin que se haya completado el aumento restante de nuestra paritaria 2019/2020, de la que solo cobramos el primer tramo, un inverosímil 15 % en dos cuotas. Con diversas excusas, la burocracia de la Utpba y las empresas agrupadas en Aedba juegan a las escondidas y no completen el tramo restante.

 Los trabajadores de prensa empezamos el año sin que se haya completado el aumento restante de nuestra paritaria 2019/2020, de la que solo cobramos el primer tramo, un inverosímil 15 % en dos cuotas. Con diversas excusas, la burocracia de la Utpba y las empresas agrupadas en Aedba juegan a las escondidas y no completen el tramo restante.

 Los trabajadores de prensa empezamos el año sin que se haya completado el aumento restante de nuestra paritaria 2019/2020, de la que solo cobramos el primer tramo, un inverosímil 15 % en dos cuotas. Con diversas excusas, la burocracia de la Utpba y las empresas agrupadas en Aedba juegan a las escondidas y no completen el tramo restante.

En este contexto, apenas tres empresas de la prensa escrita porteña obtuvieron, mediante distintas acciones y reclamos, un aumento de 10% a cuenta del tramo restante de la paritaria 2019/2020. Esto quiere decir que el conjunto de la prensa escrita sobrevive desde mayo con un aumento de 10%, que se elevó a 15 en octubre.

En muchas ni siquiera eso: hay empresas que no han pagado, en todo o en parte, la paritaria 2019/2020; otras adeudan 2018/2019, también aguinaldos en algunos casos y en otros casos se adeudan los miserables bonos gubernamentales, que se dieron tanto en 2018 y 2019. Esto pese a que la Utpba les firmó la posibilidad de pagarlos con más cuotas y facilidades que lo que planteaba la disposición oficial, que ya era laxa.

Ahora, la llegada de un nuevo aumento por decreto ha sido otra vez la excusa para darle largas a la parte pendiente de la paritaria, lo que siembra dudas sobre la futura, la 2020/2021.

Todo esto en un contexto donde los trabajadores de prensa hemos perdido más del 50% del poder adquisitivo de nuestros salarios en por lo menos cuatro paritarias a la baja.

Las empresas, en tanto, pretextan crisis, pero es evidente que sus dificultades no tienen origen en el pago de salarios, que han demolido, ni en las plantillas, que han reducido a su máxima expresión.

Nuevos trascendidos sostienen que, por estas horas, volvió a frustrarse otro intento de obtener un acuerdo para cerrar 2019/2020.

Las versiones que circulan exhiben la paradoja de que serían las empresas las que apuran a la Utpba para cerrar el acuerdo inconcluso.

No hay en esto una pizca de sensibilidad social: la funcionalidad de la burocracia para las patronales es tal en tanto y en cuanto las paritarias ruinosas que se firman se impongan efectivamente a los trabajadores de la rama. Ocurre, sin embargo, que la Utpba, una secta hermética sin conexión alguna con el gremio, pasó de firmar a la baja a tener cada vez más crecientes dificultades para acordar: la caja del sindicato, en su desmoronamiento, se ha achicado y el reparto de las coimas patronales está sometido a choques internos y crisis.

Tampoco se debe olvidar que la Utpba nunca quiso la negociación colectiva, la que le fue impuesta, luego de una lucha de años, por los delegados de base que después constituyeron el Sipreba.

En este cuadro, la propia paritaria cruje por todos lados. Porque las redacciones vienen logrando adelantos a cuenta, bonos, cambios porcentuales, mano a mano con sus patrones, sin que la Utpba juegue ningún papel. Y porque el cierre paritario, cuando finalmente se produce, tampoco les asegura a las patronales ni paz social ni previsibilidad. Así, las patronales no pueden convertir el ajuste y la miseria salarial en una derrota en regla del gremio, porque la Utpba no representa a nadie.

Los trabajadores de prensa, con el Sipreba, hemos salido a enfrentar la situación, con asambleas, medidas de fuerza parciales, actos en puerta de empresa, entre otras cosas.

El Cronista inició un plan de lucha, con retenciones de tareas y retiro de firmas; en Clarín se declararon en asamblea permanente; en NA enfrentan los incumplimientos patronales, lo mismo que en Diario Popular y en Página/12 lois trabajadores lanzaron una campaña pública por el salario. La asamblea de Editorial Perfil viene de darle un cachetazo a la política ajustadora de Fontevecchia que pretendió, sin éxito, postergar nuevamente le pago del aguinaldo pero chocó con la firme resistencia de los trabajadores de prensa.

Pero la crisis de la paritaria nos exige dar otro paso: necesitamos una lucha de conjunto, preparada por una intensa agitación, que coloque la situación salarial en el centro del reclamo y que enfrente cualquier intento de contener nuestras demandas en pactos sociales u otras fórmulas de borrón y cuenta nueva para un gremio donde cada vez más compañeros caen por debajo de la línea de pobreza o deben tener hasta tres y cuatro trabajos para no perforarla.

Que el Sipreba lance una campaña por el salario ya, en la perspectiva de un plan de lucha

Retomemos los actos en puerta de empresa, las asambleas y acciones coordinadas de las redacciones

Queremos al Sipreba en paritarias

Fuera la burocracia de nuestros salarios

Cierre del segundo tramo de la paritaria ya, con un aumento acorde al proceso de inflación del período

Urgente apertura de la paritaria 2020/2021, con los verdaderos representantes del gremio en ella.

Basta de ajuste.

 

La Naranja de Prensa 26/2/2020