La UTPBA firma por la mitad de la canasta (Y sin que nadie los autorice)

La burocracia de la UTPBA anunció esta semana la firma de un acuerdo salarial con la Asociación Argentina de Editores de Revistas (AAER) -que agrupa a una serie de empresas gráficas pequeñas- por el cual el básico de redactor, en mano, se fija en $1.613 y, a partir de julio próximo, (a cobrar en agosto), en $1.743.
Esto supone apenas la mitad de la canasta familiar. Y es el resultado de la política de la actual dirección de la UTPBA que busca fraccionar al gremio en mil pedazos hasta hacerlo desaparecer.

La burocracia de la UTPBA anunció esta semana la firma de un acuerdo salarial con la Asociación Argentina de Editores de Revistas (AAER) -que agrupa a una serie de empresas gráficas pequeñas- por el cual el básico de redactor, en mano, se fija en $1.613 y, a partir de julio próximo, (a cobrar en agosto), en $1.743.
Esto supone apenas la mitad de la canasta familiar. Y es el resultado de la política de la actual dirección de la UTPBA que busca fraccionar al gremio en mil pedazos hasta hacerlo desaparecer.
Nuestro gremio tiene un solo convenio, el de prensa, con sus ramas de gráfica, radio y televisión. Y los aumentos salariales deben pelearse en conjunto, con un pliego único, para que la fuerza sindical de las empresas más grandes y organizadas permita conseguir mejoras más importantes que luego se derramen sobre el conjunto del gremio.
En el pasado, los pedidos de aumentos se decidían en plenarios de delegados, se movilizaba a todo el gremio y los acuerdos finales eran sometidos para su aprobación al conjunto de los trabajadores de prensa.
La actual dirección transita, desde siempre, el camino contrario: divide al gremio en la pelea salarial, no consulta a nadie, impulsa que las empresas más grandes negocien cada una por separado en lugar de pelear todos juntos para tener más fuerza y firma un acuerdo con una cámara de pequeñas empresas, que es donde, en general, hay escasa o nula organización sindical y, por lo tanto, una también nula capacidad de presión sobre las patronales. Además, saca el acuerdo entre gallos y medianoche sin que nadie haya sabido de las negociaciones que realizaban los burócratas y sin que haya tenido autorización alguna de los trabajadores del gremio para hacerlo. Tampoco lo da a conocer completo sino que sintetiza en dos parrafitos su contenido –vaya a saber que contiene realmente- y quiere hacer creer que el acuerdo, firmado con una camarita, es obligatorio para todas las empresas del país que no tengan convenio propio.
Con esto tratan de tapar nuestras críticas y las de una masa de trabajadores del gremio.
Si no fuera trágico sería payasesco. No sirven para nada. Están destruyendo el gremio. Se tienen que ir.