La violencia de género y el sindicalismo: conclusiones de la charla del Sipreba

El sábado 28 de agosto se desarrolló una valiosa y formativa charla-debate sobre los desafíos de la violencia de género para el sindicalismo, organizada por la secretaría de Mujeres y Géneros del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba). El encuentro, realizado en la recuperada redacción del portal Infonews (otro vaciamiento de Sergio Szpolski), fue encabezado por dos periodistas especialistas en el tema, Olga Viglieca y Luciana Peker, quienes se comprometieron a seguir brindando talleres y cursos sobre la materia.

El sábado 28 de agosto se desarrolló una valiosa y formativa charla-debate sobre los desafíos de la violencia de género para el sindicalismo, organizada por la secretaría de Mujeres y Géneros del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba). El encuentro, realizado en la recuperada redacción del portal Infonews (otro vaciamiento de Sergio Szpolski), fue encabezado por dos periodistas especialistas en el tema, Olga Viglieca y Luciana Peker, quienes se comprometieron a seguir brindando talleres y cursos sobre la materia.

El sábado 28 de agosto se desarrolló una valiosa y formativa charla-debate sobre los desafíos de la violencia de género para el sindicalismo, organizada por la secretaría de Mujeres y Géneros del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba). El encuentro, realizado en la recuperada redacción del portal Infonews (otro vaciamiento de Sergio Szpolski), fue encabezado por dos periodistas especialistas en el tema, Olga Viglieca y Luciana Peker, quienes se comprometieron a seguir brindando talleres y cursos sobre la materia.

Viglieca abrió el encuentro citando números contundentes, a partir de un informe de 2005 de una ONG ligada a las Naciones Unidas: faltan en el mundo entre 150 y 200 millones de mujeres que es alrededor del 40% de la población de América Latina y el Caribe sumados. Este genocidio escondido de las mujeres —precisó la periodista a partir del informe— es el exterminio de masas más terrorífico y más dramático de la historia; es más mortífero que las victimas del holocausto nazi y de todas las guerras y conflictos armados del siglo XX sumados.

La periodista detalló que en los noventa faltaban 25 millones de mujeres en India, mientras que hoy faltan alrededor de 40 millones. Esto tiene que ver, en aquellas zonas (India, China, Corea, Nepal, etc), con la extrema pauperización de la población campesina, donde las niñas descapitalizan a la familia. Continuó: “Las fronteras horribles europeas –que matan a la gente en el Mediterráneo o las confinan en campos de concentración- son sumamente porosas cuando el objetivo es la trata para esclavitud sexual. Se calcula que medio millón de mujeres, cada año, entra a Europa para estos fines”. Y aclaró que, en occidente, 9 de cada 10 personas que sufren bulimia y anorexia son mujeres, un desorden alimenticio ligado al intento de ajustarse a los parámetros estéticos de la publicidad y los grandes medios.

Aportó otra denuncia: “El dinero de la trata nutre la caja negra de los partidos políticos, de las fuerzas de seguridad y abre un interrogante a una posición que culpabiliza a los clientes por la existencia de la trata: creo que si hubiera una ráfaga de conciencia y no fueran hombres a los prostíbulos, éstos serían llevados a punta de bayoneta; 12 mil millones de dólares anuales no los va a perder este régimen social por la conciencia de nadie”.

Femicidios

Viglieca reveló que entre un millón y medio y tres millones de mujeres son asesinadas cada año en el mundo. Que en la Argentina matan a una mujer cada 30 horas o menos. Que 2 de cada 10 mujeres va a ser violada en el curso de su vida. “La mayoría ocurre en el ámbito domestico, entre los conocidos a la víctima; tenemos tatuado que esto sucede en la calle, a la altas horas y porque no estamos vestidas como corresponde. Esto genera deliberadamente terror, inmovilidad de la mujer, su enajenamiento del espacio público y su confinamiento en la casa y en el trabajo; es una manera de aterrorizarnos y sacarnos de la calle y de la militancia”. 

Según el diario The Economist —citó la periodista—las mujeres de entre 15 y 44 años tienen muchas más probabilidades de ser asesinadas o violadas que de morir por la suma de estas causas: Sida, accidentes de auto, cáncer, malaria o guerra. 

El capitalismo y las mujeres

“Las mujeres somos las más pobres entre los pobres, propietarias del 1% de la tierra mundial, somos el 66% de los analfabetos, somos las mas precarizadas, tenemos los peores salarios, los trabajados mas descategorizados y las primeras en ser despedidas. Aún hoy se sigue considerando que el salario de la mujer es complementario del principal de la familia, que es el masculino”, explicó la especialista.

“El capitalismo necesita cosas importantes de las mujeres: que tengan muchos chicos para que estos funcionen como ejército de reserva que estén esperando, desocupados, que cuando un trabajador lucha por sus condiciones de trabajo sabe que hay otro montón en condiciones de reemplazarlo. El capitalismo necesita mujeres temerosas, derrotadas, que seamos una correa de transmisión de ese temor, de esos miedos, en el seno de nuestra familia, que seamos las que decimos: ‘¿para qué te vas a meter en el centro de estudiantes?, ¿por qué le contestas así al jefe? Esto es lo que esperan de nosotras este régimen”, sostuvo.

Viglieca, entonces, recordó el lugar de las mujeres en las rebeliones populares al plantear la pregunta sobre por qué hay tanto interés del régimen en “domesticarlas”: “Estamos presentes en todas las rebeliones populares, en todas las revoluciones: en la Revolución Francesa, en la Revolución de Octubre, en el Argentinazo, con las Madres de la Plaza de Mayo, con las mujeres del movimiento piquetero, con las socialistas y anarquistas de principio de siglo”. Sintetizó: “Cuando una mujer se planta políticamente para cuestionar este régimen social es como si se derramara aceite, entrando en muchos intersticios”. 

La prensa, los derechos de las mujeres y los antecedentes de la FORA

“Los medios de comunicación —desarrolló la periodista— nos presentan a las mujeres como sensibles, abnegadas, que lo damos todo por nuestras familias, nos desvela que esté todo limpio y ordenado. Esta concepción tiene el efecto de corroer nuestra autoestima, nuestra propia valoración y también corroer la conciencia de nuestros compañeros, convencerlos de que somos macanudas, impulsivas, medio nerviosas, sensibles, un poco tontas, pero queribles. Esto es peste psíquica, veneno dentro del mundo de la clase obrera. Por eso es algo de primer orden, porque si no son los sindicatos y las organizaciones de trabajadores los que van a combatir esta manera de ver el mundo no me puedo imaginar quien podría hacerlo”. 

En ese sentido, puso a los congresos nacionales de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), de principios de siglo XX, como ejemplos de la intervención sindical por los derechos de las mujeres, donde se discutía y proclamaba, entre otros puntos, igualdad de salarios para ambos sexos. Y también, como ejemplo de la vigencia de esta lucha, recordó la reciente aprobación del proyecto de licencia por violencia de género para docentes, a instancias de una iniciativa de Marcelo Ramal (PO-FIT).

Concluyó invitando al Encuentro Nacional de la Mujer de la ciudad de Rosario: “Estamos en un reflorecimiento de la lucha por los derechos de las mujeres, muchas corrientes antiburocráticas retoman estas conclusiones de las socialistas y anarquistas y ponen en el orden del día la discusión de la opresión de las mujeres”.

El sindicalismo y la violencia de género 

A su turno, la periodista Luciana Peker —del suplemento Las/12, de Página 12— hizo énfasis, fundamentalmente, en la necesidad, las deudas y desafíos de la intervención de los sindicatos en la lucha contra la violencia de género y por los derechos de las mujeres. 

Comenzó: “Sin una perspectiva de género y sin una decisión clara de luchar contra la violencia de género no hay un verdadero sindicalismo transformador como el que queremos. Y sin sindicatos fuertes que nos respalden y que luchen con nosotras contra la violencia de género tampoco hay una verdadera lucha de género”. 

Peker planteó que la deuda de los sindicatos es especialmente alta en la Argentina en materia de mujeres y puso como ejemplo la composición de la CGT donde, precisó, solo hay dos mujeres dentro de los 36 cargos. Asimismo, criticó el avance de la discriminación económica sobre las mujeres ligado a la falta de decisión y silencio de las centrales obreras y de sindicatos fuertes: “Se podía haber pedido licencia por maternidad y jardines maternales; los sindicatos desaprovecharon oportunidades históricas”.

También fue crítica de la dirección de UTE-CTERA por su posición en el colegio Carlos Pellegrini, donde alumnos y alumnas tomaron la escuela para evitar que dos preceptores acusados por violencia y abuso sexual fueran ascendidos. Tras relatar la experiencia de esa lucha, reivindicó la conciencia política y social de los chicos y chicas más jóvenes: “Van con demandas que van mucho más lejos de lo que nosotros planteábamos”.

La periodista destacó que “sin el rol de las comisiones internas y sin respaldo sindical y jurídico no estamos a la altura de poder disputar a través de las notas periodísticas a los violentos y abusadores con privilegios económicos o con los privilegios que tengan que ver con el sindicalismo”. 

Reiteró el concepto dando como ejemplos las reiteradas amenazas que ha sufrido por sus denuncias: “Sin las comisiones internas no podamos escribir realmente sobre violencia de género (no solo dar cifras o poner la voz de especialistas), sino decir ‘este señor es abusador’; el mayor problema hoy son los violentos de clase alta con dinero. Hablar de la violencia con nombres propios no se puede enfrentar sin sindicatos”. 

También destacó el rol de las mujeres periodistas con el fenómeno del #NiUnaMenos: “Tenemos mucho que ver con esta revolución que se está viviendo”. Y fue relatando las disyuntivas que se le presentan en su trabajo como periodista y su militancia contra los abusos sexuales y la violencia de género: “Los abusadores me persiguen para que escuche su campana, pero se trata de una intimidación ya que los dos sabemos quién es quién. En ‘Las/12’ hay una toma de postura y una trayectoria”.

En otro de los tramos, Luciana Peker cuestionó a Jorge Lanata: “Es un enemigo, no casualmente, de los sindicatos de prensa y de las mujeres. Se ha manifestado en contra de los cupos femeninos”. Además, denunció que en el diario Crítica de la Argentina la censuraron en temas de género: “Me prohibieron hablar de abuso sexual después del reproche de uno de los padres denunciados en una nota”.

Los desafíos del Sipreba

“El Sipreba tiene una responsabilidad importante en sus posturas internas sobre la violencia de género como desde el feminismo hay que entender el valor supremo de un sindicato para las trabajadoras de prensa. Hay que defender con criticas, construcción o posturas que se quieran cuestionar, pero defender el valor supremo de un sindicato para las mujeres”, dijo Peker. 

Hizo referencia, así, a la denuncia por violencia de género contra un miembro de la Comisión Directiva (Ver “La Naranja de Prensa sobre la denuncia de violencia de género en el Sipreba” http://www.lanaranjadeprensa.com.ar/la-naranja-de-prensa-sobre-la-denuncia-de-violencia-de-g%C3%A9nero-en-el-sipreba). Partes de las resoluciones con respecto a esta denuncia incluyeron esta charla y el lanzamiento de un protocolo. 

Siguió: “No es verdad que se pueda construir una profundización de la lucha contra la violencia de género sin sindicatos que apoyan, especialmente en la tarea periodística (…). Creo fuertemente en el Sipreba, en la enorme necesidad de la construcción de un gremio fuerte que nos defienda, les pido enorme perspectiva de género, que el Sipreba jerarquice en la agenda el pedido de licencia de violencia de género para conseguirla formalmente y un protocolo contra la violencia de género para que haya reglas claras”. 

Finalmente, Viglieca planteó: “Los sindicatos tenemos un papel decisivo, un papel que el Sipreba viene cumpliendo; se ha involucrado en la lucha por la libertad de Belén, en el #NiUnaMenos, en las campañas callejeras por los derechos de las mujeres, y corresponde que nos miremos el ombligo y veamos cuáles son los problemas internos, los discutamos y nos demos políticas que nos permitan solucionarlos y mantener una discusión franca y frontal y explorar cuáles son las alternativas que podemos darnos para tener el mejor de los vínculos entre compañeras y compañeros”. 

Sintetizó: “La mejor forma de preservarse y de preservar su vida para una mujer es intervenir de la manera más fervorosa y decidida en la lucha social y en la lucha política”.

Luego del encuentro, Ana Laura Tornaquindici, secretaria de Mujeres y Géneros del Sipreba, planteó: “El balance de la actividad es muy positivo. Tuvo una gran participación de trabajadores y trabajadoras de prensa, en su mayoría delegados, que tras la charla debatimos sobre esta problemática tan sentida en el gremio. Asimismo, se informó sobre una campaña que lanzaremos en las redacciones con carteles que contengan los datos que se necesitan saber en caso de violencia de género. Y convocamos a participar masivamente de la Secretaría, para impulsar más talleres, la lucha por nuestras reivindicaciones y la participación en el Encuentro Nacional de las Mujeres en Rosario”.

Daniel Mecca- La Naranja de Prensa