La voz del gremio se hizo escuchar en la farsa de asamblea de junta electoral

¡¡¡Tomala vos, dámela a mí, a alguna marcha podés venir!!, ¡¡¡Tomala vos, damela a mí, el jueves hay paro, podés venir!!!

Así, los 60 compañeros que pudimos llegar a la farsa de asamblea de junta electoral más grande en toda la historia de nuestro sindicato, hicimos callar más de una vez a un patético armado,  en una tribunita, de 150 jóvenes ajenos al gremio llevados en micros por la burocracia y munidos de abundante cotillón como para compensar el “frío” de un salón con mayoría de jubilados y que mostraba, con la escasa concurrencia, el aislamiento en el que está sumida esta conducción respecto del verdadero gremio de Prensa.

¡¡¡Tomala vos, dámela a mí, a alguna marcha podés venir!!, ¡¡¡Tomala vos, damela a mí, el jueves hay paro, podés venir!!!

Así, los 60 compañeros que pudimos llegar a la farsa de asamblea de junta electoral más grande en toda la historia de nuestro sindicato, hicimos callar más de una vez a un patético armado,  en una tribunita, de 150 jóvenes ajenos al gremio llevados en micros por la burocracia y munidos de abundante cotillón como para compensar el “frío” de un salón con mayoría de jubilados y que mostraba, con la escasa concurrencia, el aislamiento en el que está sumida esta conducción respecto del verdadero gremio de Prensa.


Llegamos en un micro y en autos de compañeros. Nos hicieron esperar más de media hora ante una puerta enrejada y con candado mientras que, por otro lado, ingresaban a los  “propios” para copar el salón.

Pequeños matoncitos de cuarta, de esos que ahora le pegan a compañeras indefensas en la sede gremial, nos decían, desde el otro lado de las rejas, que nos iban a abrir “cuando les dieran la orden”.

Pero ni así pudieron copar nada. Esperaron y esperaron pero ni siquiera lograron llenar las sillas que habían colocado.

Desde el salón no salió un solo canto en el curso de toda la asamblea. Los cantos de ellos fueron comprados.

En cambio retumbaban los nuestros: ¡ ¡ ¡Paritarias de prensa, paritarias de prensa, por mejores salarios, por los precarizados…”, en un salón que daba la imagen patética de una burocracia a la que hay que darle el empujón final.

Como dijo un compañero al hacer un primer balance de la asamblea: por un lado, estaba la dirección fosilizada y, por otro, representados por los 60 compañeros que fuimos hasta El Palomar, el verdadero gremio, el que está luchando en las empresas y en la calle, el que se puso al hombro la pelea por las paritarias, por el aumento de salarios, por mejorar las condiciones de trabajo, por los precarizados de nuestro gremio.

Estaba allí la división entre el pasado y el futuro de nuestro sindicato.

Salimos cantando mostrando la vitalidad de un gremio que estaba representado por esas 60 gargantas que hoy volverán a colocarse al servicio de la lucha por las paritarias.

Y que, junto a los miles de compañeros que estamos en la lucha, nos preparamos para echar de una vez por todas a este fósil que hoy usurpa nuestro sindicato.