Las lecciones del caso “Noble” y los estertores del “periodismo independiente”

Los estertores del periodismo “independiente”
Las lecciones del caso “Noble”
(Boletín Naranja, febrero 2003)

Los estertores del periodismo “independiente”
Las lecciones del caso “Noble”
(Boletín Naranja, febrero 2003)

Los estertores del periodismo “independiente”
Las lecciones del caso “Noble”
(Boletín Naranja, febrero 2003)

La detención de la directora de Clarín, en diciembre pasado, puso al desnudo el monolítico servilismo con el poder de los capitalistas de medios que profesan las principales espadas del progresismo periodístico de la Argentina, sus entidades y sus medios “críticos”. Casi todos, sin excepción, salieron a defender a la dueña del multimedios en la causa en la que se ha probado la falsificación de los documentos de adopción de sus hijos, en 1976, y en la que existen fuertes sospechas de que se trate de hijos de desaparecidos.

Cada uno de los actores buscó una coartada para encubrir la defensa y, en algunos casos, ni tan siquiera. En el caso de Horacio Verbitsky, adalidad del periodismo anticorrupción y de los derechos humanos, la excusa fue la sombra del menemismo y la falta de respeto del debido proceso y las garantías individuales, que “no pueden ser arrasados en nombre de la verdad y la justicia”. (Página/12. 22/12/2002).

A la defensa en esta línea se sumaron naturalmente el CELS, que dirige Verbitsky, y la Asociación Periodistas, integrada, entre otros, por Nelson Castro, Santo Biasatti, Andrew Graham Yooll, Mariano Grondona, Roberto Guareschi, entre otros

El caso de Joaquín Morales Solá es impresionante. En un artículo de antología, el columnista de La Nación va mucho más allá de lo que los dueños de Clarín podrían haberle pedido. Sin que el estudio de ADN haya determinado la filiación de los jóvenes, Solá aclara que “se creía entonces -y se creyó durante mucho tiempo- que el secuestro de bebes era un fenómeno aislado, aunque la historia posterior encontró las huellas de un plan sistemático. Pero todo eso era ignorado por todos en 1976”.

En alusión a la directora de Clarín agrega, además, que “sea cual fuere el antecedente biológico de sus hijos, lo cierto es que los crió con la devoción y el cariño de una madre” (La Nación, 19/12/2002). Un asco.

A las patronales de Clarín, La Nación y Página/12 se sumaron Infobae y Ámbito Financiero, famoso por su enfrentamiento con Clarín. Julio Ramos casi se fue en disculpas por tener que dar la noticia (Ámbito, 18/12/2002). Hadad, por su parte, reconoció en un reportaje publicado en Noticias que ordenó mesura en el tratamiento informativo del caso.

Semejante frente único es, a su vez, expresión de la más férrea unidad que han sostenido en torno a la defensa de la Noble partidos y políticos patronales de todo pelaje y color.

En una carta abierta, la dueña del principal pulpo informativo de la Argentina, premiado montones de veces por sus “incisivas notas de investigación”, se queda en el terreno de las sospechas con la que sería la pesquisa del siglo y reconoce que “muchas veces he hablado con mis hijos sobre la posibilidad de que ellos y sus padres hayan sido víctimas de la represión ilegal”.

La abogada de las Abuelas de Plaza de Mayo denunció, sin embargo, que la directora de Clarín interpuso “todos los obstáculos habidos y por haber” para evitar que el juicio llegara a una resolución, y, en particular, para evitar que se realizara la prueba de ADN sobre sus hijos adoptivos (Página/12, 22/12/2002).

Estela Carlotto, presidenta de Abuelas, dijo que la directora de Clarín se negó a esclarecer por vía extrajudicial la identidad de sus hijos (algo que sí han hecho otras familias que adoptaron de buena fe hijos de desaparecidos).

El caso Noble ofrece otra lección, fundamental, ya que revierte todos los gatopardismos con los que, en materia de derechos humanos, las patronales periodísticas han intentado lavarse la cara de su complicidad con la dictadura militar. Pone en evidencia que, también en lo que hace a la propiedad de los principales medios de comunicación, entre el gobierno militar y la democracia se cumple una estricta continuidad de clase y estos son algunos de sus efectos.

La Naranja de Prensa