Las patronales de medios, unidas para facturar a expensas de la salud y el salario de sus trabajadores

El jueves 19 de marzo, la totalidad de los principales diarios del país salieron con una portada unificada con el título “Al virus lo frenamos entre todos”. La campaña fue acordada en una reunión días antes con el presidente Alberto Fernández y pretende dar la idea de que la crisis cierra circunstancialmente la mentada grieta que existiría entre las patronales de prensa. El objetivo es abonar a la política de unidad nacional que pregona el gobierno mientras refuerza las condiciones represivas contra la población y hace la vista gorda ante la política de despidos que ejecutan las patronales.

El jueves 19 de marzo, la totalidad de los principales diarios del país salieron con una portada unificada con el título “Al virus lo frenamos entre todos”. La campaña fue acordada en una reunión días antes con el presidente Alberto Fernández y pretende dar la idea de que la crisis cierra circunstancialmente la mentada grieta que existiría entre las patronales de prensa. El objetivo es abonar a la política de unidad nacional que pregona el gobierno mientras refuerza las condiciones represivas contra la población y hace la vista gorda ante la política de despidos que ejecutan las patronales.

 

En la misma reunión, como resulta evidente, se acordó incrementar sensiblemente los recursos de la pauta oficial así como garantizar la impresión y distribución de los diarios en todo el país, entre algunos otros puntos.

Estos acuerdos, sin embargo, no incluyeron ningún compromiso con relación a los trabajadores de prensa que vienen denunciando y sufriendo salarios de pobreza (la categoría testigo de redactor no llega a los $40 mil que marcan el umbral de la pobreza como resultado de una pérdida del poder adquisitivo del 50% en siete años). El gremio sufre además una creciente precarización y violación de convenios, incumplimientos salariales y más de 4500 despidos en los últimos 4 años.

Por el contrario, ante el licenciamiento masivo que establece la cuarentena, los trabajadores fueron encuadrados dentro del “personal esencial” y, por ese motivo, si la patronal así lo dispone, se ven obligados a ir a trabajar, la mayoría de las veces, sin ningún tipo de protocolo de cuidado, viajando en transporte público y sin protección alguna. Detrás del eufemismo de la “esencialidad” -que queda como antecedente para limitar a futuro el derecho a huelga- siguen publicándose revistas y suplementos de moda, decoración y deportes, entro otros rubros que están bien lejos de ser esenciales.

Este licenciamiento masivo, por otro lado, viene a golpear duramente al sector más precarizado del gremio, los freelancer, o mal llamados “colaboradores”, que no tienen garantizado salario alguno y que, además, deben pagar el monotributo. La situación golpea mayormente a las mujeres porque son las más precarizadas y, a su vez, porque es sobre ellas donde recaen mayormente las tareas de cuidado de niños y adultos mayores, no pudiendo optar por quedarse en su casa o salir a trabajar.

A diferencia de la mayoría de los sectores económicos, las empresas de medios ven en la crisis generada por la pandemia una oportunidad única para incrementar sus ganancias. Ratings y audiencias sin precedentes, vagones de pauta oficial e incluso un repunte de la pauta privada les auguran varios meses de facturación récord. La tapa unificada del jueves en la batalla de “todos” contra el virus, mutó el sábado a un unánime aviso en tapa y contratapa de la empresa MercadoLibre que, al igual que ellos, se relame ante el aislamiento obligatorio de la población. Esa “lucha” es la que realmente los une: la de acumular ganancias a costa de la salud y la explotación de los trabajadores.

El Cronista Comercial, para no dejar pasar la oportunidad de facturar con pauta oficial y privada, contra lo usual, decidió sacar una edición del diario los días lunes y martes feriados. Lejos de compartir sus ganancias con los trabajadores que ponen el cuerpo optó apenas por adelantar el pago del 50% del salario del mes de marzo que debiera cobrarse en abril.

En este cuadro, es de esperar que, además, las patronales reduzcan sus tiradas para ahorrar costos y facturar con pauta oficial sobre la base de números inflados.

Aquellas patronales que, por decisión propia o por fuerte presión de sus trabajadores, optaron por promover el teletrabajo de sus periodistas gráficos e incluso radiales, se verán beneficiadas por la drástica disminución de sus gastos en materia de energía, internet, viáticos, almuerzos y un largo etcétera. No tenemos conocimiento de que se haya dispuesto un pago extraordinario a los trabajadores de prensa para que puedan costear, ellos mismos, los gastos que la cuarentena genera en sus ya diezmadas economías familiares.

Otras empresas, como Publiexpress, por el contrario, vieron en la crisis la oportunidad de avanzar con el teletrabajo por el que venían pugnando con el propósito de profundizar la precarización laboral y la desorganización gremial para, a su turno, allanar el camino para nuevos despidos. La selección del home office antes de la cuarentena oficial ha sido absolutamente arbitraria como denunciaron los delegados que, agudamente, reclamaron el cumplimiento voluntario de la misma. Una vez decretado el aislamiento obligatorio la patronal, que también gerencia la gráfica Ipesa, no acató el home office de las oficinas contables.

Nuestro planteo            

Por eso reclamamos, en primer lugar, que a la crisis económica y financiera desatada por el coronavirus no recaiga sobre la espalda de los y las trabajadores. Para eso es necesario imponer la prohibición de los despidos así como la reincorporación de los trabajadores de prensa despedidos en los últimos años que resultan necesarios para suplir las tareas de quienes hagan uso de las licencias contempladas por el decreto oficial.

Exigimos un aumento salarial de emergencia para todos los trabajadores que empiece por el cierre de la demorada paritaria 2019 con un incremento que, al menos, empate la inflación del período (hasta ahora solo incluye un 15% y los $4 mil del decreto oficial), el no pago del monotributo y el pase a planta de “colaboradores” así como el pago de un salario de emergencia para los trabajadores precarizados. También exigimos que el Estado garantice la continuidad de los medios que funcionan bajo control de sus trabajadores por abandono de las patronales así como una garantía de ingresos equivalentes al convenio del sector para sus trabajadores.

Reclamamos también el pago de un plus en concepto de gastos de teletrabajo y el estricto cumplimiento de las normas de seguridad e higiene necesarias para evitar el contagio y la propagación del virus bajo la supervisión y el derecho a veto de las comisiones internas o comisiones de trabajadores electos con ese fin.

Por último reclamamos al gobierno el reconocimiento inmediato del SiPreBa como legítimo representante de los trabajadores de prensa y, por su representatividad en redacciones y canales, único interlocutor válido y eficaz a la hora de identificar riesgos, incumplimientos y establecer los mecanismos necesarios para garantizar el ejercicio de la labor periodística en condiciones sanitarias adecuadas.

 Alfonso V. y Ana Laura torna La Naranja de Prensa