Los años que pasamos sin paritarias y cómo superarlos

Las décadas que pasamos sin paritarias fueron un flagelo para el gremio de prensa. Años en los que nos desangramos, mano a mano contra cada patronal, para ponerle un límite al deterioro de nuestros salarios por la inflación.

Las décadas que pasamos sin paritarias fueron un flagelo para el gremio de prensa. Años en los que nos desangramos, mano a mano contra cada patronal, para ponerle un límite al deterioro de nuestros salarios por la inflación. Y esto sólo en aquellas empresas que contaban con delegados o comisiones internas.  En las restantes, más pequeñas o grandes pero desorganizadas, tal el conocido y flagrante caso de Clarín, las patronales dieron siempre el aumento que quisieron y cuando quisieron, eso cuando no mantuvieron congelado el salario hasta límites insoportables.  Años sin discutir pisos mínimos de convenio por categoría, sin actualizar el ítem por antigüedad y con una dispersión y heterogeneidad salarial enormes, que socavaron aún más las bases para la unidad de acción de los compañeros. El cuadro se completó con la desafiliación masiva de los trabajadores de prensa en las empresas, expresión de un inmovilismo que puso al borde de la extinción la vida sindical en los lugares de trabajo, solo sostenida por las comisiones internas y delegados y activistas combativos e independientes, que han enfrentado a esta conducción en todos los frentes.

QUE HACER

Venimos, entonces, desde muy atrás. Muchas patronales, cómodamente acostumbradas a este statu quo, serán un hueso duro de roer. Tenemos que recuperar terreno. Fortalecer las comisiones internas existentes con comisiones de trabajo que aborden, en cada empresa, problemáticas específicas que elaboren pliegos de reivindicaciones sobre “mujer”, “colaboradores”, seguridad e higiene”, “jubilados”, etcétera. Que se elijan delegados en todas las empresas que nos los tienen, que funcione a pleno el cuerpo de delegados y que la asamblea general sea el ámbito para dar impulso a las luchas. Hay que imponer, en una transición, cobertura gremial para decenas de compañeros que no reúnen las condiciones “legales” para ser delegados y poder sumarlos al proceso paritario general. Al mismo tiempo, se impone una campaña general para afiliar compañeros de las empresas al sindicato, algo que a la Utpba nunca le interesó, para reproducirse como tal en un gremio vaciado sindicalmente. Que se reduzca al 1% la cuota de afiliación, para estimular una afiliación masiva. Es el momento de dar vuelta la tortilla.