Los desafíos de los trabajadores de prensa

El Gobierno de Mauricio Macri debutó, en base a decretazos, con beneficios impositivos a las patronales del campo y la industria, devaluación, represión y la intervención del Afsca y la Aftic, que marcan una nueva fase en la defensa de la concentración  de los medios. De este modo se ha inaugurado, también, una nueva etapa en el gremio de prensa.   

Los conflictos y las luchas

El Gobierno de Mauricio Macri debutó, en base a decretazos, con beneficios impositivos a las patronales del campo y la industria, devaluación, represión y la intervención del Afsca y la Aftic, que marcan una nueva fase en la defensa de la concentración  de los medios. De este modo se ha inaugurado, también, una nueva etapa en el gremio de prensa.   

Los conflictos y las luchas

El 2016 ha comenzado con la lucha de los trabajadores del Grupo 23, a los que la patronal de Szpolski-Garfunkel los ha sometido a atrasos en el pago salarios, de colaboraciones y del medio aguinaldo.  Después de su “década ganada” —en la que se enriquecieron y formaron un conglomerado de medios a costa de la pauta oficial— ahora pretenden avanzar hacia un vaciamiento y para eso convertir a los trabajadores en su variable de ajuste.  

En paralelo, en los medios públicos se vive un verdadero cimbronazo como consecuencia de la precariedad que reinó durante los años del kirchnerismo. Contratos anuales, facturas externas y flexibilización fueron la regla que ha colocado a los trabajadores en la línea de fuego entre los gobiernos saliente y entrante.

El grupo Olmos ha emprendido por su parte una nueva embestida contra la libertad sindical en BAE desconociendo la elección de delegados del SiPreBA, negando el reconocimiento otorgado por parte del Ministerio de Trabajo y la legitimidad que le dan los trabajadores de prensa día a día en sus redacciones y lugares de trabajo.

Del otro lado de “la grieta”, en el grupo Clarín, el vaciamiento (con una política de retiros voluntarios) y la flexibilización laboral siguen siendo la regla en el emporio de Magnetto a pesar de los beneficios que ya empezó a ofrecerle el nuevo oficialismo macrista.

Una reorganización capitalista de los medios de comunicación

De fondo, y al ritmo de los reacomodamientos de la pauta, existe en los medios de comunicación de nuestro país una completa reorganización capitalista, que las patronales pretenden acompañar con una reducción de los puestos de trabajo y la imposición de una mayor flexibilización y precarización; en sus propios términos, de una mayor convergencia.

Los decretazos de Macri contra la Ley de Medios, y los organismos creados por ella, que tienen como principales beneficiarios al grupo Clarín, pero también a Cristóbal Lópéz, al grupo Vila Manzano y a Telefónica, apuntan de conjunto a profundizar esa misma reorganización mediática bajo la tutela de las telefónicas y habilitando la circulación de capital sin restricciones a lo largo del llamado “cuádruple play” —internet, tv por cable, telefonía y telefonía móvil—; es decir, los monopolios tendrán vía libre para una mayor expansión.

El kirchnerismo, sin embargo, ya había comenzado el trabajo sucio contra la “democratización de las voces”. Fue la ahora trinchera sabbatellista, la AFSCA, la que permitió durante los años en los que la Ley de Servicios de Comunicación estuvo en vigencia la violación flagrante de la misma por parte de Telefónica, y más tarde, fue el gobierno de Cristina Kirchner el que derogó los artículos que impedían al monopolio español brindar contenidos audiovisuales.

Los trabajadores, el SiPreBa y la libertad de expresión

La nueva etapa encuentra a los trabajadores de prensa en mejores condiciones para enfrentar los desafíos planteados gracias al reconocimiento del SiPreBA, sus primeras elecciones de comisiones internas y su amplia representación entre los trabajadores de nuestro gremio. Los ataques patronales, en ese punto, han encontrado una amplia respuesta por parte de sus trabajadores.

Las primeras respuestas anticipan que los trabajadores impondrán una resistencia ante los abusos patronales. La masiva asamblea en La Nación que repudió un editorial en defensa de los genocidas de la última dictadura militar, conquistando inclusive un espacio en el diario para exponer su posición, marca un rumbo para todo el gremio. Así también lo hizo el contrapunto entre Valeria Sampedro y Guillermo Lobo en TN al respecto de la represión del macrismo contra los trabajadores de Cresta Roja.

Nuestro planteo

El proceso de reconfiguración capitalista de los medios intentará penetrar con mayores despidos y flexibilidad laboral, y reforzará el  despotismo ideológico de las patronales sobre los periodistas. Ante eso debemos plantear: ningún despido; garantía de estabilidad laboral; garantía de las condiciones de trabajo y de la libertad de pensamiento.

La defensa del trabajador de prensa y sus condiciones de trabajo se encuentran en la base de la defensa de la libertad de expresión, que las patronales buscan regular y regimentar.

La conquista de la palabra —es decir el derecho a opinión no solo de los periodistas, sino de todos los que producen la riqueza cultural, informativa y espiritual en la sociedad— sólo puede ser garantizada por la organización de los trabajadores de prensa, con una orientación independiente del Estado y de los dueños de los medios.

 

La Naranja de Prensa, 5 de enero de 2016