Marcha Federal: una convocatoria masiva y una conducción k que evita un Plan de Lucha

La Marcha Federal convocada por la CTA movilizó a alrededor de 50.000 asistentes. La manifestación se realizó en un contexto marcado por tres aspectos: luchas de los trabajadores contra el ajuste del macrismo y los gobernadores a lo largo y ancho de la geografía nacional; la más absoluta tregua de la CGT unificada, que fue reivindicada por Yasky, y la parálisis de la facción de ATE que dirige Godoy; y el ataque del macrismo con el tarifazo, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el impuesto a los sueldos, las jubilaciones de hambre y el vaciamiento de la Anses, el trabajo en negro, las suspensiones masivas y los despidos.

La Marcha Federal convocada por la CTA movilizó a alrededor de 50.000 asistentes. La manifestación se realizó en un contexto marcado por tres aspectos: luchas de los trabajadores contra el ajuste del macrismo y los gobernadores a lo largo y ancho de la geografía nacional; la más absoluta tregua de la CGT unificada, que fue reivindicada por Yasky, y la parálisis de la facción de ATE que dirige Godoy; y el ataque del macrismo con el tarifazo, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el impuesto a los sueldos, las jubilaciones de hambre y el vaciamiento de la Anses, el trabajo en negro, las suspensiones masivas y los despidos.

Durante la jornada de la marcha sólo pararon los docentes de Capital Federal, Buenos Aires y Neuquén y los estatales de la Capital. No hubo paro de la CTA, ni tampoco de la Ctera, ni asambleas, ni plenarios de delegados para organizar e impulsar esa jornada de lucha.

Las columnas de los sindicatos kirchneristas fueron reducidas, lo mismo que las de la Corriente Federal K y las de los gremios enrolados en la CGT. Fueron los movimientos sociales ligados al kirchnerismo, como La Cámpora, la Tupac Amaru, Kolina, el Miles de D’Elia, o el Evita (que sigue adeudando las indemnizaciones a los compañeros de Miradas al Sur), los que aportaron la mayor cantidad de movilizados. La iniciativa fue parcialmente impulsada por el PJ con la participación de 60 intendentes pejotistas bonaerenses, según informó el propio Yasky.

A este entramado de la burocracia sindical K y del pejotismo se les sumaron miles de trabajadores que se movilizaron en forma autónoma, detrás de las consignas enarboladas por los convocantes: contra el ajuste, los despidos y el tarifazo.

El objetivo central de la burocracia yaskysta fue colocar la Marcha Federal al servicio del rescate del kirchnerismo. A pesar del intento de ocultar a todos los impresentables, desde D’Elía a Mariotto, pasando por Sabbatella y Boudou, el “vamos a volver” que definió a la movilización rebasó todos los rincones. También estuvo en el palco el ex ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el mismo que durante 12 años le negó la personería gremial a la CTA.

Los discursos no pasaron de bravuconadas contra el ajuste detrás de dos objetivos: emplazar al macrismo para que otorgue a la CTA de Yasky un lugar en un eventual acuerdo económico y social, y posicionarse frente a la crisis de la CGT. Yasky señaló reiteradamente que había llegado el momento de terminar con el ajuste, pero nada planteó para que la clase obrera se coloque a la cabeza de la lucha contra Macri y los gobernadores K, a los que no mencionó en momento alguno. El sometimiento al kirchnerismo se reveló, una vez más, como un bloqueo directo a una lucha de carácter nacional por las reivindicaciones amenazadas. Por eso no sorprende que la cuenta regresiva del paro nacional (si el gobierno no escuchaba la necesidad de discutir la “agenda social”), se haya paralizado la misma noche del 2 de setiembre, cuando el ministro Triaca citó a la CTA yaskysta a “dialogar”.

La convocatoria a la marcha tuvo ese carácter, contrario a cualquier proceso de paro nacional y plan de lucha que coloque a los trabajadores como única fuerza capaz de quebrar el ajuste capitalista en curso.

La Marcha Federal actuó así, por un lado, como una canal de contención a las luchas, cuando la burocracia K sigue dejando aisladas las huelgas de los petroleros, de los trabajadores azucareros, de los trabajadores del neumático que hoy pelean por su paritaria y de la propia docencia, que ha demostrado en las últimas semanas sobradas muestras de voluntad de luchar con los paros arrancados por los Sutebas combativos en la provincia de Buenos Aires.

Por el otro, fue un nuevo intento de someter a los trabajadores al carro del kirchnerismo mientras los gobernadores k aplican el ajuste a rajatablas en sus provincias a costa, incluso, de perseguir con represión y desafueros a los dirigentes sindicales que lo enfrentan como ocurre en Tierra del Fuego con la gobernadora Rosana Bertone.

El SiPreBA: un balance necesario

Los Sutebas multicolores de La Matanza, Escobar, La Plata, Tigre y Ensenada, el Sutna, Ademys, AGD-UBA, la seccional ferroviaria de Haedo, el Sitraic, Amsafe-Rosario, ATE-Mendoza y agrupaciones clasistas y antiburocráticas de decenas de gremios se convocaron en una gran columna de cerca de 3000 trabajadores, levantando una vez más el programa obrero contra el ajuste enarbolado en la gran movilización a la Plaza de Mayo del pasado 9 de agosto.

Los miles de compañeros se dirigieron a los trabajadores proclamando la consiga de paro nacional y de plan de lucha contra el ajuste.

Una vez conocida la fecha de la Marcha Federal, La Naranja de Prensa impulsó la participación del SiPreBA sobre la base de una delimitación del sindicalismo kirchnerista y dentro de la convocatoria del sindicalismo combativo.

Consideramos que es fundamental profundizar el camino recorrido en común con estos sindicatos combativos porque nos prepara para una intervención independiente en la actual crisis, no sometidos a los operativos de la Iglesia, de los kirchneristas y de otros sectores que buscan armar un pacto social sobre la base de salarios de hambre y despidos e impedir una participación política de los trabajadores ante la posibilidad de una temprana fundición del macrismo. Esa es la unidad que nos hace fuertes y que precisamos.

La decisión de la mayoría de la Comisión Directiva fue la de concurrir a la movilización sin delimitarse de la burocracia yaskysta que convocó a la Marcha Federal.

Es importante sacar el balance de esta decisión toda vez que desarma al SiPreBA para enfrentar el ajuste a partir de la necesaria independencia política con relación a los gobiernos del ajuste y la burocracia sindical.