Nuestro derecho al día femenino

 Ana Laura Tornaquindici, Candidata a Secretaria de Mujeres y Géneros del Sipreba (@analauratorna)

El día femenino es un derecho conquistado en los convenios colectivos de trabajo que se firmaran en los años de alza del movimiento obrero. Cuando vinieron por nuestros derechos, uno de los primeros vulnerados fue este.

 Ana Laura Tornaquindici, Candidata a Secretaria de Mujeres y Géneros del Sipreba (@analauratorna)

El día femenino es un derecho conquistado en los convenios colectivos de trabajo que se firmaran en los años de alza del movimiento obrero. Cuando vinieron por nuestros derechos, uno de los primeros vulnerados fue este.

 Ana Laura Tornaquindici, Candidata a Secretaria de Mujeres y Géneros del Sipreba (@analauratorna)

El día femenino es un derecho conquistado en los convenios colectivos de trabajo que se firmaran en los años de alza del movimiento obrero. Cuando vinieron por nuestros derechos, uno de los primeros vulnerados fue este.

No conformes con arrebatarnos ese día a las mujeres, a la quita del derecho se la disfrazó de progresismo.

Los argumentos para no reponerlo son, entre otros, de que se trata de una medida “estigmatizante” o “discriminatoria”.

El estigma de asociar a la menstruación con la locura y la alteración psíquica, existe. La manera de combatirlo es poniendo en su lugar el verdadero diferencial, en el orden físico y psíquico, que significa ser personas menstruantes.

Esta estigmatización no es desinteresada, forma parte de la desvalorización general de la mujer trabajadora, base de las diferenciaciones salariales y de posibilidades de crecimiento laboral y profesional.

Quienes no quieren enfrentar el orden social que reproduce esta interpretación arbitraria e interesada sobre el estado de ánimo femenino tendiente a subestimarla, no tienen en cuenta que en el día más álgido de la menstruación hay mujeres que tienen fiebre, intensos dolores, hasta estados gripales momentáneos producidos por la baja de las defensas. Si bien muchos padecimientos responden a problemas reales ginecológicos que no deben ser naturalizados, también responden a ciclos naturales con mayor o menor dolor que debemos atender.

Otro ángulo de cuestionamiento a su reposición consiste en diluir este derecho de las mujeres detrás de los días francos por razones personales o para realizar trámites para equiparar este “beneficio” con los de los hombres, con un resultado a la baja en nuestras conquistas y derechos.

Las mujeres entre los 9 y 55 años, aproximadamente tenemos menstruaciones y, aunque los efectos de las mismas hayan sido enfrentados y morigerados en parte por el uso de analgésicos, estos no lograron eliminar las secuelas físicas que provocan.

Hay convenios que aún conservan este derecho, como es el caso del que rige la labor de la prensa televisiva, pero la letra escrita no es suficiente, nuestras compañeras deben enfrentar en muchos casos, el hostigamiento patronal cuando quieren hacer uso de esta conquista.

Como integrantes de un nuevo sindicato de Prensa, nacido al calor de la lucha por el salario y los derechos de los trabajadores, debemos ponernos al frente de su defensa y no adaptarnos a la negativa de las patronales a otorgarlo.

Desde la Naranja de Prensa defendemos este derecho para que todas las compañeras que lo necesiten puedan no ir a trabajar sin que se les descuente el día. No estamos enfermas ni tenemos que hacer un trámite, estamos en el período de la menstruación.

¡Vamos por nuestros derechos!