Paritarias: siguen las dilaciones, preparémonos para salir a luchar

El viernes pasado se realizó una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo por las paritarias de la prensa escrita. En la reunión anterior, la comisión paritaria sindical había presentado el pliego de reivindicaciones y el pedido de un anticipo a cuenta de 1.800 pesos. Las patronales tenían que responder, sobre todo, ese planteo. Trajeron sólo excusas. La principal de ellas es la “heterogeneidad” que presentan como representación patronal, a partir de las “distintas realidades” de cada sector: los diarios, las revistas, las punto.com, las agencias, etcéteras.

El viernes pasado se realizó una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo por las paritarias de la prensa escrita. En la reunión anterior, la comisión paritaria sindical había presentado el pliego de reivindicaciones y el pedido de un anticipo a cuenta de 1.800 pesos. Las patronales tenían que responder, sobre todo, ese planteo. Trajeron sólo excusas. La principal de ellas es la “heterogeneidad” que presentan como representación patronal, a partir de las “distintas realidades” de cada sector: los diarios, las revistas, las punto.com, las agencias, etcéteras. Como si los trabajadores fuésemos robots, todos igualitos, y no afrontáramos “realidades diferentes”, entre cada empresa y hasta entre cada trabajador. Cómo si no nos hubiésemos visto en figurillas para acordar posiciones entre nosotros todos estos años y aún hoy en que, ante la ausencia de paritarias generales, las empresas se dieron toda una política para fragmentarnos y atomizarnos salarialmente.

Durante la audiencia se dio una escena impensada, casi curiosa. La voz cantante de las patronales la tuvieron los representantes de la “prensa técnica especializada” (APTA), que se presentaron en sociedad con la descripción de que representan revistas pequeñas, de pocos empleados, poca tirada y baja facturación publicitaria e ingresos por circulación, lo cual es bastante relativo. Basta con ingresar a la página web de APTA y ver el listado de socios y publicaciones y, como en la viña del señor, se podrá verificar que hay de todo; muchas publicaciones, aunque “pequeñas” y de pocos empleados (reconocidos, porque tienen legiones de colaboradores en negro) pertenecen a cámaras patronales de sectores florecientes, como el turismo, o actúan casi como house organs de empresas de altos niveles de facturación, como algunos laboratorios medicinales. Sin embargo, fueron los más insistentes en la necesidad de segmentar la paritaria en función de las distintas realidades, exhibiendo la propia como la más penosa de todas.

Otro vocero impensado de la representación patronal fue el responsable de la agencia italiana ANSA, quien reforzó el planteo de APTA y graficó su situación con el dato de que su medio emplea a tan solo 15 trabajadores, omitiendo que esa cantidad es el resultado de despidos sistemáticos y de enormes ataques a las condiciones de trabajo de los compañeros.

Otro que pretendió pasar vicio por virtud fue el representante de las revistas agrupadas en AAER. Para probar las dificultades acerca de realizar una oferta común de todas las patronales, recordó que, si se aplican los aumentos pedidos sobre la base de la escala de diarios del convenio 2012, el sueldo del “aspirante” del convenio de AAER tendría que subir 140%. Pero la grilla 2012, actualizada con las demandas de 2013, no supone más que llevar el sueldo inicial en el gremio a un nivel próximo a la canasta familiar, por lo cual el representante de AAER debería sentir vergüenza de tener trabajadores que ganan salarios de miseria. Vergüenza compartida por la UTPBA por firmar esa porquería y por el Ministerio de Trabajo por “homologarlo”, como se lo refrescó el enviado de esa cámara patronal al funcionario de la cartera laboral que arbitraba la reunión.

Mientras esto ocurría, los pesos pesados de la rama mantenían un inusitado perfil bajo. La cámara AEDBA, que preside Clarín y co dirige La Nación, se limitó a decir que compartía las expresiones y las dificultades exhibidas  por estos presuntos medios más pequeños. Vaya solidaridad. Luego de décadas en las que Clarín se dedicó a reventar cuanto proyecto editorial o de medios pretendió disputarle un milímetro de su cuota de mercado, nos enteramos ahora que el clan de los Noble/Magnetto se preocupa por los medios más pequeños.

El planteo patronal es, a todas luces, inadmisible.

Pero no pasa aún de ser defensivo y expresa el proceso de alza que vive el gremio de prensa, que mediante la movilización y la lucha ha forzado a todas las patronales a concurrir a la mesa armada en el Ministerio de Trabajo, imponiendo una verdadera paritaria de rama, por ahora de la prensa escrita pero con serias perspectivas de evolucionar hacia la paritaria única de todo el gremio, con los canales y las radios. Hasta Télam, por años refugiada en los acuerdos a la baja de UPCN, tuvo que presentarse.

Las empresas saben que en este cuadro de movilización, en el que las comisiones internas han brotado como hongos hasta en los más recónditos lugares, no basta con ausentarse de la negociación como ardid para no cumplir, como en algunos casos hicieron el año pasado. Temen que los trabajadores ejecuten aquello de que el que calla otorga y hagan cumplir cada punto del acuerdo que los alcance, hayan firmado sus patronales o no. Por eso la discusión no es, en esta instancia, si ofrecen un punto más o menos sino que lo que buscan es romper la paritaria general, con subdivisiones infinitas.

La audiencia pasó a un cuarto intermedio para el jueves que viene a las 9 y media de la mañana. Si las empresas mantienen su postura de no realizar una oferta razonable a nuestro reclamo del anticipo, se plantea para ese mismo día paros y asambleas de dos horas en todas las redacciones.

Daremos pelea, tenemos con qué.