Pitrola en canal estatal griego bajo gestión obrera

El diputado Néstor Pitrola realizó una importante actividad en el canal estatal griego, ocupado y bajo gestión de los trabajadores, días después de que defendieran los métodos de su gestión rechazando en asamblea la intervención del estado. 

El diputado Néstor Pitrola realizó una importante actividad en el canal estatal griego, ocupado y bajo gestión de los trabajadores, días después de que defendieran los métodos de su gestión rechazando en asamblea la intervención del estado. 

Grecia: días decisivos

Mi primera actividad de la gira organizada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia (EEK) fue en Salónica, la segunda ciudad de Grecia. Allí nos esperaban, para una charla-debate televisada, los trabajadores de prensa del canal estatal del norte del país que se encuentra ocupado por sus trabajadores y bajo gestión obrera y solidaria desde hace dos años.
 
La actividad duró casi dos horas, pero antes me invitaron a presenciar la reunión del consejo de redacción que, con mandato de asamblea del día anterior, le trasmitía a un miembro del secretariado nacional de Syriza, el rechazo a la intervención del canal, nombrando un director de la antigua derecha de Karamanlis.
 
Al final vino lo mejor. Fui invitado, junto a Savas Matsas, en carácter de traductor y dirigente del EEK, a una entrevista por la cadena nacional televisiva estatal que se vería en toda Grecia, en uno de los momentos más culminantes de la crisis desde 2009. Primero fueron entrevistados Draghi, presidente del Banco Central Europeo; Tsipras, premier griego; Varoufakis, ministro de Finanzas; Samaras, del anterior gobierno de derecha; el secretario general del PC, Kouchumbas, y luego me tocó contestar varias preguntas;  también Savas respondió una pregunta final.
 
Ante la gravedad de la situación Merkel ha convocado sesiones extraordinarias en el verano europeo por la emergencia, sea de una ruptura -que arrojaría a Grecia fuera del euro- o de un compromiso, que es resistido también por otro sector de la burguesía europea que prefiere la caída de Grecia a que se realicen nuevos rescates. La banca alemana y la francesa están comprometidas en unos 160 mil millones de dólares de los más de 300 mil de la deuda griega, que se hace cada día más impagable. 
 
El clima popular es de un completo rechazo al ajuste, lo que llevó, recordemos, al comité central de Syriza a dividirse y aceptar el paquete negociador por la exigua diferencia de 95 a 75. Teniendo en cuenta esta situación, es que Tsipras no pasó el paquete por el parlamento.
 
El Partido Obrero intervino ante todo el pueblo de Grecia, cuando el país y el mundo están pendientes de una Grecia que camina por la cornisa del defol, ante el rechazo de la Troika al paquete Tsipras. El ultimátum del FMI y la UE se extiende hasta el jueves.
 
Varoufakis trasmitió los detalles del ajuste pretendido por la Troika: rebaja de las jubilaciones, que están hoy en miserables 250 euros, lo que representa la virtual abolición de todo el sistema de pensiones en una población envejecida y con una desocupación general del 27%, que llega al 67% entre los jóvenes, por lo cual muchas familias subsisten gracias a las magras jubilaciones de sus mayores. En segundo lugar, un aumento del 23% en la electricidad, que es la única energía disponible en Grecia para las familias, y aún para la industria, lo que elevaría de inmediato gravemente el costo de vida frente a salarios destruidos. Por otro lado, una extensión del IVA a los alimentos que agravaría la catástrofe alimentaria.
 
Tsipras y el gobierno Syriza han propuesto nuevas metas de ahorro fiscal que significan un ajuste, aunque más atenuado que el de la Troika. Syriza abandonó sus promesas electorales de una quita o reestructuración de la deuda. Los convenios colectivos están suspendidos en Grecia y así seguirán, según el paquete negociador de Tsipras. También sigue privatizado el estratégico Puerto del Pireo, el cual prometió nacionalizar.
 
La derecha plantea aceptar el paquete de la Troika, lo que desataría de inmediato una rebelión popular. Pero Tsipras carece de un plan B si la posición de la UE no varía y la reunión prevista de los miembros de la UE decide optar por el Grexit -o sea empujar a los helenos a la salida del euro.
 
Tsipras acaba de reunirse con el deteriorado Pasok, que se derrumbó al inicio de la crisis mundial, ante el primer gran ascenso de Syriza y con Potamy, otro grupo de centroizquierda para formar un “Frente Nacional por el acuerdo”. La maniobra es visible. No hay un “acuerdo” que no sea aceptado por la Troika y, por otro lado, este frente es para contrarrestar, eventualmente, a los disidentes de Syriza.
 
En los primeros días de junio, Tsipras planteó un referéndum que ha desechado, por ahora. Sería, por derecha para disciplinar, mediante un chantaje al electorado, al que le sería ofrecido “acuerdo o defol”.
 
Al igual que en la Argentina, el defol no es una salida. Es una forma de la descarga de la crisis sobre las masas.
 
Syriza ha convocado una movilización. Desde luego, en apoyo del acuerdo (que no hay). Veremos su alcance, que nuestros compañeros del EEK prevén limitado, aunque participarán con sus propias consignas. El PC ha convocado para el día siguiente, fiel a su escisionismo implacable del movimiento obrero y popular griego durante toda la crisis. El PC denuncia a Syriza y llama a “continuar la resistencia”, una consigna vacía para contribuir al impasse.
 
En los últimos cinco años hubo 30 paros en Grecia. Grandes manifestaciones. Todas aisladas una de otra. La burocracia sindical, el estalinismo y Syriza, desde luego, cuando era parte de la oposición han evitado la huelga general. No tuvieron nunca un planteo para romper con la brutal ofensiva de la Unidad Europea imperialista.
 
El movimiento popular griego está contra el ajuste, pero dentro de la UE. No tiene a disposición la alternativa de una ruptura en base a un plan económico de los trabajadores, que incluya la nacionalización de la banca y el comercio exterior para terminar con la fuga de depósitos y capitales, que disponga el ahorro nacional para terminar con la parálisis productiva y la catástrofe social humanitaria de hoy. El pueblo es chantajeado con el retorno al dracma y la devaluación, como la forma más brutal del ajuste.
 
La perspectiva del Grexit expresa la tendencia a la disolución de la UE. El Grexit está siendo comparado con otro Lehman Brothers, porque abriría un nuevo capítulo de la crisis mundial capitalista que los “rescates” de los Estados han prolongado y potenciado, con sus consecuencias de ajuste, crisis políticas y rebeliones populares.
 
Desde una Argentina que prepara otra bancarrota y donde se discute el carácter del próximo ajuste, la crisis mundial parece hacer encontrar esta vez a los dos pueblos en una lucha paralela. No casualmente venimos del paro general del 9 de junio. La llamada “salida Argentina” que le vendieron al pueblo griego se desnuda y se cae. Y estamos tratando de contribuir a la formación de esa conciencia política hacia la vanguardia de la vasta izquierda griega y a todos los trabajadores.
 
Así las cosas, compartiremos el jueves, el día de este enésimo ultimátum contra Grecia, el acto final de esta intensa gira por toda Grecia, desde el norte hacia el sur.