Prensa: hay condiciones para profundizar el plan de lucha y construir un paro general

El lunes 27 de julio, luego de una primera medida de fuerza de un apagón de dos horas realizado diez días antes, tomó estado público y se viralizó, la campaña “Prensa pone en tapa su reclamo”.

El lunes 27 de julio, luego de una primera medida de fuerza de un apagón de dos horas realizado diez días antes, tomó estado público y se viralizó, la campaña “Prensa pone en tapa su reclamo”.

Bajo la consigna común de “Emergencia laboral en prensa” y como resolución de una reunión de 40 delegados de más de veinte medios afiliados al SiPreBA y de un plenario de secretarios generales de la Fatpren, los delegados y comisiones internas intervinieron, con sus propias consignas, casi 30 tapas de diarios, portales web y revistas de alcance nacional.

Los facsímiles sirvieron para colocar en tapa el principal reclamo que recorre a los trabajadores de prensa y que gira alrededor del salario de los trabajadores y que, claro, resulta acallado en forma unánime por los medios.

La intervención de las tapas resulta un desafío al control editorial que sobre las noticias ejercen las patronales de medios y, como tal, también conlleva una denuncia al avasallamiento de la libertad de expresión que implica el manejo privado de los medios y de sus títulos y portadas.

La medida fue concebida como el puntapié inicial de una nueva etapa en el plan de lucha del gremio y, tal como fueran los quites de firmas masivos y coordinados hace unos años que llevaron al paro general y a la recuperación de las paritarias, sirvió para mostrar una amplia acción unificada de los trabajadores en momentos en los que, desde abajo, se vienen dando luchas parciales y descoordinadas.

 Al mismo tiempo buscó poner de relieve que, a la hora de congelar salarios, desdoblar pagos de aguinaldos y despedir, la supuesta grieta que atraviesa los medios comerciales y sus líneas editoriales, no existe. Del otro lado, la unidad de clase de los trabajadores y sus reivindicaciones trasciende la orientación editorial de los medios para los que trabajan. Por eso se realizó bajo una consigna única a partir de la cual se desarrollaron una infinidad de reclamos.

Se trató también de una respuesta deliberada a la tapa que, en común, publicaron todas las patronales de medios el 19 de marzo con el título “Al virus lo frenamos entre todos” y que generó un profundo repudio entre los trabajadores que, siendo considerados “esenciales”, no recibieron siquiera un bono especial por esa condición ni por los gastos del muy extendido teletrabajo.

Por el contrario, la pandemia, para las patronales, y en el marco de un crecimiento en el consumo de noticias y de una mayor pauta oficial, resultó la oportunidad para interrumpir en forma unilateral las negociaciones de la inconclusa paritaria 2019 durante la cual sólo incrementaron los salarios un 15%, para producir despidos y cierres (Publiexpress y Atlántida), discontinuar el pago de los salarios, abonar en cuotas los aguinaldos (en el caso de Editorial Perfil a partir de enero de 2021) y para beneficiarse con ATP y Repro sin necesidad de abrir sus libros contables.

 

La paritaria 2020, por su parte, no ha sido convocada a pesar de estar largamente vencida. El gobierno, lejos de laudar las paritarias 2019, promover un bono por trabajo esencial o, al menos, convocar a una negociación salarial dejó que los cierres y despidos se produjeran bajo sus narices otorgó ATP y Repro y llegó a premiar con licitaciones para imprimir cuadernillos educativos a empresas que, como el Grupo Lerner, había violado su propia conciliación obligatoria.

La asistencia a los medios recuperados por sus trabajadores dista largamente de lo obtenido por los grandes medios de comunicación privados. La pérdida del poder adquisitivo del salario de los trabajadores en los últimos siete años supera el 50% y el 42% de los trabajadores de prensa percibe salarios que se encuentran por debajo de la línea de pobreza. La situación es el resultado de al menos siete paritarias a la baja firmadas por la fantasmagórica Utpba.

Por todo eso las tapas y el plan de lucha también exige la incorporación y reconocimiento de los paritarios del SiPreBA en las negociaciones.

Luego de varios años de ajuste sobre los trabajadores, despidos y casi cuatro meses de cuarentena, la situación no da para más. Las primeras acciones van generando las condiciones y la convicción de que es necesario y posible avanzar en un plan de lucha unificado incluso a nivel nacional.

El jueves 30 se producirá un nuevo apagón de varias horas entre todos los medios gráficos de la CABA que podría ampliarse a escala nacional porque ese día se reunirá, finalmente, la paritaria del convenio 541 que rige en los medios del interior del país donde los salarios son aún más bajos que en la capital federal.

Además se abre camino la decisión de avanzar la semana siguiente en medidas más profundas que, incluso, podrían llegar a ganar la calle para visibilizar el reclamo.

Es necesario construir un paro general en prensa capaz de doblegar a las patronales y abrir una nueva etapa capaz de recuperar las reivindicaciones perdidas. El punto de partida, como siempre, debe ser la unidad de clase de los trabajadores y la independencia de las organizaciones sindicales con relación al gobierno y las patronales.