QUE TRUCHA ES MI PARITARIA

Un “microconvenio” que nunca fue homologado

Al filo del cierre de la edición anterior de nuestro boletín, la Utpba dio a conocer mediante un escueto comunicado difundido en su página web que luego de veintitantos años de no acordar salario alguno, había estampado su firma en un “acuerdo paritario” con las cámaras empresariales de la prensa escrita.

Un “microconvenio” que nunca fue homologado

Al filo del cierre de la edición anterior de nuestro boletín, la Utpba dio a conocer mediante un escueto comunicado difundido en su página web que luego de veintitantos años de no acordar salario alguno, había estampado su firma en un “acuerdo paritario” con las cámaras empresariales de la prensa escrita.
El acuerdo fijaba su aplicación para las empresas de menos de 30 trabajadores (“las que no pueden pelear por su cuenta”, Utpba dixit). Entre las menciones se informaba también que a partir de agosto de este año el sueldo de un redactor se fijaba en $2.100 hasta el mes de noviembre, plazo de finalización de la presente paritaria. Ya señalamos en el boletín de junio que dicho salario, para la categoría más popular de nuestro gremio, implicaba que la Utpba aceptaba para los trabajadores de prensa haberes que apenas rozaban el 60% del costo de la canasta familiar.
Lo que desconocíamos es que el acuerdo alcanzado es aún peor, ya que fija el salario inicial de la actividad periodística (aspirante de redacción, auxiliar, etc), en $1.300 hasta noviembre del corriente año. Como ya conocemos los tiempos de la burocracia, está claro que este salario de indigencia tiene todo “un futuro por delante”. Es decir, que la dirección de la Utpba ha resuelto condenar a la miseria al conjunto de los trabajadores de prensa. De nada vale la excusa de que el aumento vale solo para las empresas “chicas”, ya que éstas actúan en muchas circunstancias como tercerizadas de los grandes medios.
Ni siquiera los castigados compañeros peones rurales ganan esta miseria.
Es tan trucha la paritaria que acordó la Utpba que ni siquiera ha sido homologada por el Ministerio de Trabajo a pesar de los meses transcurridos. Es que la burocracia se arrogó una representación territorial en el Gran Buenos Aires que aparentemente se encuentra en litigio con la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren). Por lo tanto, tampoco los trabajadores de las empresas “chicas” tienen un nuevo convenio, ni siquiera este, de salarios miserables. Hasta el momento, y fiel a su estilo, la burocracia no abrió la boca, lo que indica que ni siquiera está a dispuesta a dar batalla por lo que firma.
La burocracia de la UTPBA ha aceptado una fantasía (mala) que es un termómetro de la decadencia y decrepitud de una dirección sindical fundida de la vida.
El único objetivo de esa paritaria trucha es tratar de cubrirse de las críticas de los sectores combativos del gremio y buscar poner un límite al inevitable proceso de organización y luchas que recorrerán al gremio en todo el próximo período.
Llamamos a todo el gremio a unir fuerzas reclamando la convocatoria a paritarias con delegados electos en asambleas de empresas.