Repercusiones de una asamblea vergonzosa

Ni bien terminó la vergonzosa Asamblea de Junta Electoral, quienes habían sido testigos de la debacle de la burocracia comenzaron a contar en sus lugares de trabajo lo que habían visto. De escritorio a escritorio, en los pasillos, en las veredas fumando un cigarrillo, en blogs y a través de cartas abiertas, el relato sobre aquella noche en la que se comprobó que el sindicato de los trabajadores de prensa tiene una dirección que no tiene nada que envidiarle a los gordos de la CGT o a Barrionuevo llegó a cada periodista.

Ni bien terminó la vergonzosa Asamblea de Junta Electoral, quienes habían sido testigos de la debacle de la burocracia comenzaron a contar en sus lugares de trabajo lo que habían visto. De escritorio a escritorio, en los pasillos, en las veredas fumando un cigarrillo, en blogs y a través de cartas abiertas, el relato sobre aquella noche en la que se comprobó que el sindicato de los trabajadores de prensa tiene una dirección que no tiene nada que envidiarle a los gordos de la CGT o a Barrionuevo llegó a cada periodista. Ese debate, que continúa, tiene un tópico central: ¿cómo expulsamos a Das Neves, Camaño, Fagale, Sosa y compañía. A continuación, extractos de esas intervenciones y testimonios de delegados presentes.

Fue mi primera asamblea. Nosotros gritábamos: “¡Paritarias!” y ellos nos callaban. Había un montón de tipos que no laburaron en su vida y que le gritaban “elitistas” a los trabajadores, a los verdaderos negros laburantes que estabamos pidiendo apoyo para la lucha de Crítica.
Un sindicato debe buscar que haya democracia, no que la conducción se quede tanto con la mayoría y la minoría de la junta. Es la admisión del fraude que intentarán realizar.
Pero su acción es tan solo una maniobra en contra de la historia: está visto que necesitamos un verdadero sindicato de prensa.(David Nudelman, delegado del diario BAE)

Lo más curioso de la postal fue la reacción de los jóvenes que bajaron de las combis, porque cada vez que un dirigente de la oposición pedía la palabra, bajaban las voces para dejarlo hablar, no sin que antes mediara un ruego de Daniel Das Neves, secretario General. Pero la rechifla aparecía cuando el dirigente hacía mención a sus veintipico de años de afiliado al gremio o de su condición de periodista. Daba la sensación de que estos pibes bajados de las combis no venían de algún diario, o de sus casas como colaboradores sino enviados por algún dirigente político o gremial que poco o nada sabía de la UTPBA y del periodismo. Sonaba extraño que los exasperara que los “otros” fueran periodistas y afiliados antiguos del gremio, en una entidad en la cual siempre fue un orgullo ser periodista, trabajador de prensa y afiliado. Algo no cerraba. (Rubén Levenberg, en su blog Ética y periodismo, www.prensayetica.bolgspot.com

Están maniatados, en retroceso, la asamblea y el hecho de que tuvieron que traer gente de afuera del gremio demuestra la crisis que viven. Había gente que no sabía para qué iba. En la puerta especulábamos en broma que varios de ellos habían sido engañados y pensaban que iban a ver un partido del mundial. La burocracia también recurrió a sus propios hijos en una imagen de la decadencia. Todo esto nos obliga a redoblar el esfuerzo para ganar la dirección del gremio, porque la única conclusión es que se tienen que ir. (Eduardo de la Fuente, delegado de Télam).

Qué pena resultaron los viejos compañeros que se adueñaron del sindicato de todos. Qué feo ver el cartel de cabecera “La Utpba no se entrega”, evidenciando lo que sienten, que es de ellos, que es propiedad privada. Pasó de sindicato a intención de cuasi-partido político, luego a ONG y ahora a pyme, de la que viven los que se quedaron allí hace 26 años. Desde luego pueden formar un partido, una ONG o una Pyme, pero no en nombre y con el dinero de los trabajadores de prensa. (Néstor Restivo, trabajador de Clarín, en una Carta Abierta).

Comprobé en la práctica eso que charlamos todo el tiempo sobre la dirección del sindicato: la asamblea fue una muestra fidedigna de su accionar descarado, sin ningún tipo de límite ni reparo. Tanto desde lo metodológico hasta la puesta en escena demuestran lo podridos que están.
Los trabajadores de Critica mostraban el diario que habían publicado como forma de lucha y los que supuestamente también eran trabajadores, pero que evidentemente no lo eran, despotricaban contra ellos. Aunque la asamblea genera mucha bronca, también es una especie de combustible para seguir luchando y para tener en la cabeza claro el objetivo: hay que echarlos. (Federico Amigo, delegado de ElArgentino.com)

Muchos de los que estaban ahí no eran trabajadores de prensa y no tenían nada que hacer en esa asamblea. Poco importa si eran militantes, adherentes o parte de “acuerdos políticos”. El único criterio indiscutible de asociación es que la Utpba debe ser un nucleamiento de trabajadores de prensa y no otra cosa. Bueno, la Utpba creo que hace tiempo es cualquier cosa. No tienen manera de justificar 26 años sin convocar a paritarias, ni su ausencia de los conflictos, ni la decadencia de la mutual, entre otros puntos. Si tienen alguna explicación para semejante trayectoria, deberían darla a sus afiliados y no fugar al silencio. (Felipe Celesia, afiliado que no pudo ingresar a la asamblea por haber “desaparecido” de los padrones).

La UTPBA es el gremio al que asesoré hasta mi renuncia por diferencias insalvables. Fue una vergüenza confirmar que los mismos dirigentes que sólo defienden la “organización”, como una suerte de entelequia, recurren a prácticas fraudulentas de la más baja calaña. No me lo contaron, vi como ingresaba masivamente cualquier persona sin control, portando una banderita celeste y blanca, al estilo de lo que nos muestran en televisión en las “primarias” de Estados Unidos. (…) Pocas veces me sentí tan seguro del lugar donde estaba el día de la realización de la Asamblea: de la valla para afuera junto a los trabajadores de Crítica, haciendo el aguante a las agrupaciones de la oposición que tienen la oportunidad de demostrar que se puede organizar gremialmente a los compañeros para recuperar la dignidad. (León Piazek, en carta abierta a la CTA).

En 14 años en el gremio, nunca había visto a todo un sector de trabajadores reales gritándole en la cara a la dirección del sindicato cuáles son sus propias reivindicaciones. Es un punto de partida interesante para que las comisiones internas más importantes del gremio y los trabajadores de las empresas se planteen la tarea de ganar el sindicato. Este es el principio del fin de la burocracia, jamás en su historia recibió un golpe tan duro. Cuando Schofrin quería argumentar la lista que proponía, lo chiflaban y no lo dejaban hablar, porque esta gente está acostumbrada a votar una cosa u otra sin pensar. Demostraron ser un aparato enquistado en la dirección sindical, alejados de la vida del gremio, enfrentados a la lucha de Crítica. (Andrés Carpintero, delegado de revista Veintitrés)