Sobre Julio Nudler

El miércoles pasado murió, a los 64 años, el periodista Julio Nudler, producto de una enfermedad contra la cual luchó durante cinco años. Nudler no era un revolucionario, sino un demócrata convencido. No batallaba contra el capitalismo, pero era un crítico severo de las consecuencias de un sistema en descomposición que da cuenta de ello todos los días. Julio no toleraba nada que considerara una injusticia.

El miércoles pasado murió, a los 64 años, el periodista Julio Nudler, producto de una enfermedad contra la cual luchó durante cinco años. Nudler no era un revolucionario, sino un demócrata convencido. No batallaba contra el capitalismo, pero era un crítico severo de las consecuencias de un sistema en descomposición que da cuenta de ello todos los días. Julio no toleraba nada que considerara una injusticia.

El miércoles pasado murió, a los 64 años, el periodista Julio Nudler, producto de una enfermedad contra la cual luchó durante cinco años. Nudler no era un revolucionario, sino un demócrata convencido. No batallaba contra el capitalismo, pero era un crítico severo de las consecuencias de un sistema en descomposición que da cuenta de ello todos los días. Julio no toleraba nada que considerara una injusticia.
Fue crítico severo de distintas manifestaciones de la corruptela oficial aunque simpatizara con el gobierno, como sucedía con el actual. Y crítico también de los entramados que vinculan a los funcionarios con empresarios que viven del Estado.
Era, por esa razón, un tipo molesto para unos y para otros. Esto también lo hacía molesto para los dueños de los medios de prensa en los cuales trabajaba.
El último gran ataque contra él provino de la patronal oficialista y chupamedias de Pag/12. Le censuraron un artículo donde denunciaba -con pruebas- que el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, es un corrupto. Pero antes le habían quitado la jefatura de la Sección Economía y luego lo enviaron al ostracismo, previa nota infame del gran infame Horacio Verbitsky, quien dijo que Julio escribió la nota censurada “por rencor” ya que había “contraído cáncer pasivo en la redacción del diario”.
El ataque anterior fue de la patronal de Clarín. Pero por otra de las facetas de Julio, que asumía como propio todo aquello que consideraba justo. Es que aunque no formó parte de su vida la actividad sindical, no dudó cuando los compañeros de Clarín le pidieron que presidiera una asamblea en momentos que en el diario no había delegados. Pese a ser un periodista destacado y con muchos años en Clarín, la patronal no dudó y Julio fue a parar a la calle. Quizá recuperó entonces la experiencia de cuando, como joven estudiante, militaba en una agrupación reformista en la Facultad de Ciencias Económicas.
Cuando se instaló la última dictadura, Julio no pudo soportar la represión y la militarización del país y se fue a España, aunque su situación personal no peligraba.
Culto, periodista agudo, interesado por todo lo que lo rodeara, escribió, por placer, desde una guía turística de un pueblo español de cinco manzanas, hasta un libro sobre los judíos y el tango. Pero y fundamentalmente, era un quijote íntegro y severo al que, en lugar de los molinos de viento, lo golpearon directamente los reyes.

Lea el volante repartido por La Naranja cuando se produjo la censura a Julio Nudler