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Su primera elección: los desafíos del Sipreba

 El Sindicato de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires ha convocado a sus primeras elecciones de comisión directiva para el 28 de abril. Las agrupaciones que se jugaron a fundar el nuevo gremio se presentan en un frente unido, La Pluricolor – Unidad de Prensa Escrita, Radial y Televisiva. Representan la continuidad de la histórica decisión del plenario de delegados de romper con la burocracia de la UTPBA -cristalizada en el masivo plebiscito de  fines de 2014-, para dar paso al nuevo sindicato.


 El Sindicato de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires ha convocado a sus primeras elecciones de comisión directiva para el 28 de abril. Las agrupaciones que se jugaron a fundar el nuevo gremio se presentan en un frente unido, La Pluricolor – Unidad de Prensa Escrita, Radial y Televisiva. Representan la continuidad de la histórica decisión del plenario de delegados de romper con la burocracia de la UTPBA -cristalizada en el masivo plebiscito de  fines de 2014-, para dar paso al nuevo sindicato.


La novedad de los comicios es la presentación del kirchnerismo “orgánico” (La Gremial), agrupación que, en su momento, rechazó el plebiscito con un planteo macartista, al impugnar la presencia de La Naranja de Prensa en el frente. Su orientación, además, era contraria a desarrollar el sindicato en forma abierta, de cara a los trabajadores de prensa, frente a las patronales y al Estado. Abrevando en el arsenal del pianellismo, La Gremial planteaba la constitución de un sindicato a la “sombra” del Ministerio de Trabajo, de carácter clandestino y sin la presencia de la dirección del cuerpo de delegados que había puesto en pie al gremio en la lucha por paritarias.

Estos planteos y la derechización del kirchnerismo en la escena política del país (y su derrota electoral en 2015), desnaturalizaron a La Gremial como una corriente que formaba parte del activo del gremio para transformarla en una sucursal orgánica de La Cámpora y de Carlos Tomada. De ahí, su apoyo a los carneros en la huelga de Radio Nacional de fines del año pasado y la crítica a la asamblea de trabajadores de la TV Pública que denunció la censura kirchnerista en el canal. 

Como una ironía de la vida, el  “líder espiritual” de La Gremial, Tomada, terminó reconociendo en tiempo récord al Sipreba al fin de su mandato como ministro.

El giro dado por La Gremial frente a las elecciones del Sipreba tiene un doble objetivo político, que va más allá del gremio de prensa. De un lado, ocultar la responsabilidad del kirchnerismo en el derrumbe de los medios periodísticos afines. Del otro, el pérfido objetivo de transformar al sindicato en un apéndice del “vamos a volver” con el que Cristina y la banda del PJ intentan conformar una oposición patronal al macrismo.

El kirchnerismo intenta ocultar su responsabilidad en el derrumbe de las empresas periodísticas armadas al calor de la pauta oficial, que están dejando centenares de compañeros en la calle. Como una burla, los millones que se fugaron en el bolsillo de los vaciadores Szpolski, Garfunkel y Cristóbal López, intentan ser “compensados” con el aporte al fondo de lucha del Grupo 23 con algunos miles de pesos recaudados en las plazas de la ‘resistencia’ y de sindicatos como la UOM de Caló, dueña de los diarios BAE y Crónica, en donde se han registrado más de 50 despidos en los últimos meses.

Junto a la quiebra en los medios K, se vive una situación precaria en Télam, Radio Nacional y la TV Pública por el ajuste macrista en las empresas del Estado. También en Clarín, el ajuste ha implicado más de un centenar de “retiros voluntarios”. 

La excepcionalidad de la situación, con la novedad de la transformación de Tiempo Argentino en cooperativa debe ser abordada como un paso en la lucha contra el vaciamiento, donde se revela una complicidad abierta y una protección del macrismo hacia el grupo Szpolski-Garfunkel.

Las elecciones son contemporáneas a la apertura de las negociaciones paritarias. Las patronales y el Estado se han coaligado con la burocracia de la UTPBA, usurpando la voluntad de los trabajadores que han elegido al Sipreba como su sindicato.

La Pluricolor, fundadora del Sipreba, tiene en su haber el 90% de los afiliados al gremio. Es una lista de delegados reconocidos masivamente por trabajadores. No está en juego su victoria el 28 de abril. La amenaza que acecha en el horizonte tiene que ver con el perfil del gremio, con su orientación y delimitación política, con que se siga manteniendo como un sindicato basado en los mandatos de asamblea y en la deliberación del plenario de delegados. 

La futura comisión directiva del Sipreba tiene el mandato surgido en la última asamblea general donde el activismo se despegó en pleno del kirchnerismo oficial al grito de “sindicato de los trabajadores, ni con los gobiernos, ni con los patrones”.