Tiempo Argentino: Se logró un aumento del 73% en los salarios más bajos

Los trabajadores de Tiempo Argentino lograron una importante recomposición salarial en la discusión paritaria desarrollada en febrero y marzo últimos. En ello jugó un papel clave la asamblea, que se mantuvo unida y con una clara idea de sus objetivos.

Los trabajadores de Tiempo Argentino lograron una importante recomposición salarial en la discusión paritaria desarrollada en febrero y marzo últimos. En ello jugó un papel clave la asamblea, que se mantuvo unida y con una clara idea de sus objetivos.

El resultado ha sido alentador: los salarios más bajos fueron subidos hasta un 73%, desde $2400 a poco más de $4100 en mano, entre una recomposición salarial vinculada a los atrasos arrastrados desde 2010 y los aumentos correspondientes a 2011, todo ello discutido en esta paritaria. Para el conjunto de los trabajadores, los incrementos son de $300 fijos desde enero, y luego 10% en marzo, 5% en mayo y 9% en julio, acumulativos. Así, dos tercios de la redacción pasa a tener aumentos de entre 36,7% y 38,5%.

Cabe recordar que esta es la primera paritaria de Tiempo Argentino, que comenzó a salir en mayo del año pasado, aunque una parte de su personal ya cumplió un año de tareas. Y que, además, esta ha sido también la primera negociación salarial de un medio grande en lo que va del año. Ambos hechos le agregaron más complejidad al proceso.
La negociación se vivió con intensidad dentro del diario, con asambleas que fueron levantando temperatura a medida que pasaban las semanas y la propuesta salarial de la empresa no cubría la expectativa de los trabajadores. En una asamblea clave hubo un importante debate acerca de si se debían tomar medidas de lucha. Muchos trabajadores del diario creen que ese fue el factor que influyó en el ánimo de la empresa a hacer una nueva propuesta. Un par de semanas después se firmó el acuerdo.

Pero, cuando faltaba muy poco, apareció la Utpba para plantear que quería estar presente en el acuerdo. ¿Debía estar? Sus argumentos eran que su presencia le otorgaba más fuerza legal al convenio y que si no se le daba un lugar ahora, luego no se debía pretender que estuviera (la Utpba) en caso de necesidad.

Ambos planteamientos abren debates muy importantes acerca del rol de un sindicato y del tipo de paritaria que necesitamos.

En primer lugar, los acuerdos internos (entre empresa y comisión interna) “son de cumplimiento obligatorio”, según el artículo 5 del convenio colectivo. De hecho, en los últimos años se han firmado decenas de convenios internos salariales sin que la conducción de la Utpba estampara su firma ni se pasase por el Ministerio de Trabajo.

Por otro lado, el sindicato no elige a quién defiende de la patronal y a quién no. Su deber es hacerlo en todos los casos. Un planteo así esconde una extorsión: o se acepta la política de la conducción o se corre el riesgo de pelear solos ante una embestida de la patronal.

El debate en Tiempo tuvo el mérito de haber puesto al desnudo uno de los aspectos de la tradicional política de la burocracia que dirige la Utpba, de sentarse a esperar que los trabajadores de cada empresa luchen solos contra las patronales, para luego querer aparecer en la foto, en el mejor de los casos. Por eso el año pasado, frente la denuncia de La Naranja, de que éramos el único sindicato que no tenía paritarias, improvisaron una respuesta trucha, en la que vociferaron que en 2010 se habían firmado “25 acuerdos salariales”, sin decir que ellos no habían tenido ni arte ni parte en ninguno, amén de que la cantidad de convenios propagandeados no representaba ni un cuarto de la totalidad del gremio.

Los trabajadores de Tiempo mostraron que tenían muy claro este problema y resolvieron no esperar la graciosa aparición de la conducción de la Utpba y rubricaron ellos mismos su gran conquista salarial.