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Todo el apoyo a la carpa de los trabajadores

Los trabajadores de Perfil han instalado una carpa blanca en la puerta de la editorial, sobre la calle Chacabuco al 271, en respuesta a la decisión de la patronal de continuar con su política de persecución gremial.

Los trabajadores de Perfil han instalado una carpa blanca en la puerta de la editorial, sobre la calle Chacabuco al 271, en respuesta a la decisión de la patronal de continuar con su política de persecución gremial.

 En la audiencia al final de la conciliación obligatoria, el miércoles 12, los abogados de la empresa rechazaron de plano aplicar el dictamen del Ministerio de Trabajo que reincorporaba sólo a seis de los 13 despedidos, los que eran miembros de la junta electoral que fiscalizó la elección de delegados en octubre pasado.

 La carpa blanca de los periodistas, junto con la ratificación del paro, vienen a enfrentar la prepotencia de esta patronal. Pero a no confundirse: todas las patronales están en la misma. La diferencia es que la de Perfil ha resuelto atacar al activismo sindical apelando a medios abiertamente represivos, violando la Constitución, la Ley de Contrato de Trabajo, el Estatuto del Periodista y nuestro Convenio. El objetivo es imponer un ajuste en la editorial, abaratando los costos laborales y avanzando en un proceso de integración de redacciones, de forma tal de aprovechar la crisis económica para dar un salto en la explotación de los trabajadores de prensa.

Clarín y el Grupo Olmos (Crónica y BAE) ya han dicho con claridad que quieren lograr el mismo objetivo.

Ante este escenario, las autoridades del Ministerio de Trabajo han dado claras muestras de que dejarán hacer a las patronales. Sólo intervinieron cuando los trabajadores amenazaron con una movilización a su puerta. Luego postergaron la salida del dictamen, conciliación obligatoria mediante, y cuando lo emitieron, éste sólo amparó a los seis despedidos que eran miembros de la junta electoral y no a los 13, siendo que todos habían sido represaliados por la empresa por luchar contra los despidos de octubre.

La larga inacción de Tomada prefigura el nuevo cuadro político abierto con la devaluación y el ajuste, política que lleva a los K a un cambio de frente y a un proceso de integración, incluso con la “archienemiga” corporación mediática. Al tarifazo, la devaluación, la inflación creciente y la búsqueda desesperada de acuerdos con el Club de París se les sumó la “adecuación” del Grupo Clarín a la ley de Medios, lo que deja en el ridículo la sanata de Sabbatella y sus acólitos dentro del gremio.

La UTPBA no se dio por enterada ni de los trece despidos, ni de la semana de paro, ni de las movilizaciones de centenares de periodistas, ni tampoco de la carpa instalada. No participó de las audiencias en el ministerio, buscando sepultar la lucha en Perfil con su ausencia. Ahora, convoca a una nueva farsa electoral para marzo. Pero es un organismo muerto y en estado de descomposición. La pelea contra los despidos y el salario está íntimamente ligada a la necesidad de poner en pie un nuevo sindicato independiente de la burocracia, de toda patronal y de los gobiernos de turno.

El ataque antisindical de Perfil es la punta de lanza que busca golpear la capacidad de lucha del gremio, preparando el terreno para las próximas negociaciones salariales. El Plenario Autoconvocado de Delegados de la prensa escrita, radial y televisiva, dirección efectiva y real de los trabajadores de prensa, se prepara para una batalla decisiva.

 

La Naranja de Prensa 

18-02-2014