Vamos todos con el apagón de prensa y sigamos con un plan de lucha

Un plenario de delegados del SiPreBA, con la participación de representantes de más de 20 medios gráficos, radiales y televisivos resolvió el sábado 4 de julio dar comienzo a medidas de acción para unificar las luchas que, en forma dispersa, se desarrollan en el gremio. 

El plenario puso de relieve la grave situación que atravesamos los trabajadores de prensa y definió comenzar un plan de acción con un paro de dos horas el miércoles 15 de 14 a 16 horas. 

La medida, presentada como un “apagón”, busca visibilizar mediante la interrupción de la tarea periodística el reclamo por la inmediata apertura de las paritarias para el gremio, así como la participación del SiPreBA en ella como legítimo representante de los trabajadores de prensa.   

En los más de cien días de cuarentena atravesamos conflictos por despidos y cierres –Atlántida y Publiexpress–, que se produjeron a pesar de los decretos presidenciales sin que hubiera una respuesta del ejecutivo. También emergieron reclamos y medidas de lucha por el no pago de los salarios en tiempo y forma como, por ejemplo, en Clarín, Radio Metro y en el Diario Popular. Del mismo modo, se desarrollan luchas por la recomposición salarial en El Cronista que, a esta altura y como expusieron sus delegados en el plenario, también resultan “defensivas”.

Es que las cámaras empresarias se valieron del aislamiento para dejar en una situación de indefinición el segundo tramo de la paritaria de 2019. Además, no hay noticias de apertura de la paritaria 2020 ya vencida. 

Durante el año pasado, los trabajadores de prensa recibimos apenas un 15% de aumento cuando la inflación superó el 53%. Luego del año 2012, cuando se recuperó la paritaria sobre la base de un plan de lucha unificado e impulsado por los delegados de base que llegaron a imponer paritarios electos en asamblea, comenzó un retroceso salarial que, a esta altura, acumula una pérdida del poder adquisitivo superior al 50% del salario.

Ahora, muchas empresas anunciaron en forma ilegal el pago desdoblado del aguinaldo llegando a casos extremos como el de Editorial Perfil que, en medio de un proceso de expansión empresaria, informó que asumirá su obligación recién a partir de enero de 2021 y en cuotas.

En un contexto de ascenso del consumo de contenidos periodísticos, las grandes patronales se valieron de los programas de Auxilio al Trabajo y la Producción sin mediar apertura de libros alguna que acreditaran una supuesta situación de crisis. Así lo hicieron diarios como La Nación y Página 12 que, además, obtuvo Repro, mientras el Grupo Octubre también está ampliando su negocio a radios y contenidos de TV.

La cuarentena, además, generalizó el teletrabajo provocando una transferencia de gastos desde las empresas a las diezmadas economías familiares, a la vez que sirvió para intensificar los ritmos de trabajo y las presiones patronales. A pesar de ser considerada una tarea esencial, la labor periodística no fue reconocida con un bono como otras actividades ni con un plus por teletrabajo. 

Los medios recuperados por sus trabajadores recibieron, tardíamente, subsidios PTA por $6.500 por trabajador que luego serían elevados hasta un salario mínimo vital y móvil, a cobrar recién en septiembre. Se trata de la mitad de lo que percibieron los grandes medios y empresas en general a través de los ATP.

La impunidad con la que actúan los grandes medios se da bajo el amparo del gobierno que nada ha hecho para que se cierre la paritaria pendiente, se impidan los despidos y se cumpla con las obligaciones en materia de aguinaldo. 

En el caso del Grupo Lerner, que edita la Revista Pronto, no sólo no avanzó en sanciones ante las violaciones flagrantes de sus propias normativas sino que, por el contrario, concedió licitaciones para imprimir cuadernillos educativos en favor de la gráfica IPESA que pertenece al mismo grupo y que, ella misma, desacató una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.

Es hora de poner al gremio nuevamente de pie en defensa de las condiciones de trabajo y el salario. Es necesario velar por un cumplimiento masivo del apagón y, a la vez, convocar a asambleas en todos los medios y un nuevo plenario de delegados para dar continuidad al plan de lucha. La situación no da para más.

La Naranja de Prensa