Rompamos el lock out. Todos con Tiempo y Radio América

Nos movilizamos por el salario y los puestos de trabajo

Los trabajadores de Tiempo Argentino y Radio América nos movilizaremos mañana, jueves 31-3, a las oficinas del Grupo 23 y al Ministerio de Trabajo en reclamo de las deudas salariales y por la defensa de los puestos de trabajo en riesgo.

Nos movilizamos por el salario y los puestos de trabajo

Los trabajadores de Tiempo Argentino y Radio América nos movilizaremos mañana, jueves 31-3, a las oficinas del Grupo 23 y al Ministerio de Trabajo en reclamo de las deudas salariales y por la defensa de los puestos de trabajo en riesgo.

Ya sumamos más de 50 días de permanencia en la redacción de Tiempo y 120 de paro en América sin que las autoridades nacionales hayan dado una mínima respuesta a nuestros planteos.

El Grupo 23, que comanda el dúo Szpolski-Garfunkel, resolvió vaciar ambas empresas y abandonarlas a su suerte. Esta decisión criminal, que pone en riesgo a 325 familias, no ha sido sancionada por ninguna autoridad, ni siquiera cuando apareció otro vaciador, Mariano Martínez Rojas, presunto comprador de las firmas. Nuestros insistentes reclamos ante el Ministerio de Trabajo no han sido escuchados.

Enfrentamos un lock out descarado, pero queremos trabajar. Por eso, tanto en Tiempo como en América, los trabajadores estamos ocupando los espacios que abandona la patronal.

Así es como salió una edición especial de Tiempo Argentino por el 24 de Marzo que agotó la tirada de 40 mil ejemplares. Y los compañeros de América realizaron la transmisión del partido de la Selección Nacional de fútbol de ayer. Las audiencias logradas son respaldos concretos a nuestras peleas que no pueden ser desoídos por los empresarios ni los funcionarios.

Por eso marchamos al Grupo 23, para reclamar por el cobro de nuestra deuda salarial que ya acumula prácticamente cuatro meses y medio. Y al Ministerio de Trabajo para que el ministro Jorge Triaca nos reciba y resuelva el otorgamiento de los Repro como medida de emergencia para paliar la situación personal de los trabajadores; para que la deuda por publicidad oficial impaga aún no vaya al bolsillo de los vaciadores sino que se use para pagar salarios y sostener los puestos de trabajo; y en ese sentido, para que el gobierno garantice el funcionamiento de los servicios básicos del edificio que ocupan Tiempo Argentino y Radio América.

Cuando hay decisión política, las cosas fluyen. Cuando no la hay, los trabajadores salimos a la calle a reclamarla.

En esta marcha, como en todas las anteriores, contamos con el respaldo del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y del resto de los compañeros de la prensa escrita, radial y televisiva, además del de otros gremios de la comunicación.

Convocamos a todos los sectores sociales, políticos y gremiales que nos acompañan desde diciembre en esta lucha a que nos respalden una vez más.

La cita es el jueves 31 de marzo:

12 hs: concentración en Perón y Av. Madero

13 hs: acto en las oficinas del Grupo 23 (Manuela Sáenz y Juana Manso)

14 hs: nos movilizamos al Ministerio de Trabajo (Alem 650)

Trabajadores de Tiempo Argentino y Radio América

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El Ministerio de trabajo macrista cómplice y encubridor de los vaciadores kirchneristas

Más de un mes de ocupación en Tiempo y dos meses de paro en América


El gobierno nacional ha ido ajustando su política con el conflicto a lo largo de su desarrollo. Al principio, su política se caracterizaba por la parálisis indolente. Con esa actitud buscaba posicionarse por fuera de una crisis que, desde su perspectiva, aparecía como una arista más del derrumbe político y “cultural” del kirchnerismo. Además, claro, de que, a su manera  legitimaba el ajuste que ellos mismos preparaban. Nada mejor que “tercerizar” el ajuste en el kirchnerismo para darle un carácter de Estado.

Más de un mes de ocupación en Tiempo y dos meses de paro en América


El gobierno nacional ha ido ajustando su política con el conflicto a lo largo de su desarrollo. Al principio, su política se caracterizaba por la parálisis indolente. Con esa actitud buscaba posicionarse por fuera de una crisis que, desde su perspectiva, aparecía como una arista más del derrumbe político y “cultural” del kirchnerismo. Además, claro, de que, a su manera  legitimaba el ajuste que ellos mismos preparaban. Nada mejor que “tercerizar” el ajuste en el kirchnerismo para darle un carácter de Estado.

Fue la acción decidida de los trabajadores la que fue transformando un conflicto considerado “endógeno” del kirchnerismo a un problema político para el gobierno. La orientación sindical que le dieron (alejándola de una supuesta confrontación ideológica y “cultural”) y de independencia con relación a la patronal ayudaron a darle un rasgo autónomo  a la lucha que se centró, de entrada, en la defensa de los 800 puestos de trabajo y de los derechos de los trabajadores. El festival del parque centenario con más de 25 mil participantes y las sucesivas acciones de lucha junto con el SiPreBA colocaron al conflicto en el escenario político y obligaron al gobierno a, paulatinamente, involucrarse interviniendo a través del Ministerio. Sin embargo, esa intervención inicial, que habilitó la apertura de una serie de audiencias en el ministerio de Callao fue revelándose como una cortina de humo funcional a la política de desgaste necesaria para avanzar con el vaciamiento patronal de los Szpolski, Garfunkel y Martínez Rojas.

 Así, la cartera laboral pasó de una actitud beligerante con la nueva patronal (amenazar con multas y promover los Repro para los trabajadores) a ser vocera directa de las versiones de una supuesta operación comercial para justificar la postergación de las multas mediante las cuales la patronal ganó tiempo a la vez que incumplía los acuerdos rubricados en sede ministerial. Se acabaron la multas y comenzó el cajoneo de los expedientes a favor de los Repro. Así las autoridades políticas del Ministerio (Silvia Squire, tercera en la línea de mando) se involucraron personalmente en la serie de mentiras y dilaciones de la patronal. El Gobierno cobró conciencia de que, detrás del conflicto en el G23, se está jugando una partida más general en la relación de fuerzas entre todas las patronales de medios y los trabajadores a través de su nuevo sindicato el SiPreBA.

En la contundente movilización del 3 de marzo a la plaza de mayo con previo corte de la 9 de julio que tornó obsoleto el protocolo de seguridad, la actitud del gobierno fue nuevamente la de ningunear el conflicto para producir un mayor desgaste entre los trabajadores. Sin embargo, finalmente, tuvieron que acceder a conceder una reunión con el vice ministro de trabajo Ezequiel Sabor que, al cierre de esta edición, estaría próxima a realizarse. Una vez más, la beligerancia de los trabajadores de prensa volvió a poner las cosas en su lugar y, ante la ausencia de una respuesta patronal redoblaron su plan de acción orientado al poder político.

La masividad de la asamblea del lunes 7 de marzo es una muestra de que, entre los trabajadores, todavía hay reservas de lucha y que, paso a paso, van asumiendo la conciencia de que, para encontrar alguna salida, sea la que sea, deberán mantenerse  firmes y pacientes en el conflicto durante un período más o menos prolongado.

Allí los trabajadores resolvieron avanzar en más medidas de acción directa orientadas a la obtención inmediata de los Repro (hay casos recientes de paliativos de esa naturaleza) a la vez que volver a tomar la medida de editar un diario con el propósito de desafiar el lock out y, ahora, aspirar a que el propio diario sea una herramienta de recaudación de fondos a través de solicitadas y avisos. Radio América ya emite hasta tres veces por día a través de la frecuencia oficial programas que, principalmente, difunden el conflicto y su desarrollo. La orientación de retomar el camino de la salida de una publicación (por ahora digital), está lejos de encontrar una inspiración autogestiva. La continuidad de los puestos de trabajo depende de la imposición al Estado para que genere las condiciones necesarias para la continuidad de los medios a partir de la pauta adeudada al G23 y la generación de mecanismos que impidan el cobro de los vaciadores y apunten a saldar la deuda con los trabajadores y a capitalizar la compañía.

La lucha sigue. 35 días de ocupación. 3 mese de sueldos adeudados y el aguinaldo. Y la lucha sigue. Un capítulo extraordinario de la lucha de los trabajadores de prensa. Un gran aporte para toda la clase obrera acerca de los métodos para enfrentar el brutal ajuste del gobierno nacional.

Alfonso V.

Delegado de la CI de Tiempo Argentino

Tiempo Argentino y el G23 con los cañones al Estado

A casi un mes de la supuesta compra de Radio América y Tiempo Argentino por parte del empresario correntino Mariano Martínez del Grupo M Deluxe los trabajadores de Tiempo no han recibido un peso de la deuda salarial que la empresa mantiene con sus empleados.

A casi un mes de la supuesta compra de Radio América y Tiempo Argentino por parte del empresario correntino Mariano Martínez del Grupo M Deluxe los trabajadores de Tiempo no han recibido un peso de la deuda salarial que la empresa mantiene con sus empleados. Por el contrario, la patronal nunca ha definido la nueva línea editorial y el plan comercial y súbitamente ha decidido dejar de imprimir el diario y, por ese motivo, hace ya 10 días que la redacción se encuentra bajo custodia de sus trabajadores que ven, cada vez con mayor nitidez, la intención de producir un vaciamiento de la empresa. 

 Radio América, por su parte, se encuentra de paro desde hace ya 40 días y los trabajadores han recibido apenas un pago en efectivo de $4000 a pesar de que la empresa firmara en el Ministerio de Trabajo un acuerdo de pago por toda la deuda. Martínez el 22 de enero había prometido resolver el asunto “a la brevedad”, saldando sus obligaciones con los empleados antes del 29 de febrero. Nada de de eso ha ocurrido. Por el contrario, al lock-out en Tiempo se le sumó el intento frustrado de quebrar la huelga de América ofreciendo a los operadores técnicos de la antena ubicada en Lugano el pago de sus salarios a cambio de desviar la señal a un estudio paralelo. Con enorme dignidad, los compañeros rechazaron la provocación e informaron a sus delegados impidiendo la maniobra. La operación de venta de la radio sigue en un limbo y a la espera de que el ENACOM la autorice. Para eso, la nueva patronal debería mostrar señales de solvencia financiera. La falta de pago de los salarios a 450 trabajadores van en un sentido contrario.

Frente a esta situación, y sin obtener una prueba fehaciente de que la supuesta  operación se hubiera realizado, la asamblea de los trabajadores de Tiempo Argentino, (que a pesar del desgaste y el hambre se mantiene firme y con un alta participación de sus trabajadores en las permanencias nocturnas y en la elaboración del boletín pormastimepo.com que ya editó más de 10 números), decidió re elaborar su estrategia orientándose abiertamente al poder político. 

Es que, además de lograr abrir en base a la lucha tenaz con paros y movilizaciones un expediente en el ministerio de trabajo y una serie de audiencias en las que ya se ha logrado que sean citados también Szpolski y Garfunkel y donde se ha planteado la necesidad de que el ministerio ofrezca un paliativo bajo el formato de Repro, se decidió exigir al gobierno que, en virtud de la continuidad jurídica del Estado informe sobre las deudas por pauta que mantiene con el G23, reclamar una reunión y exigir el bloqueo de los pagos por parte de Jefatura de Gobierno y los otros organismos a los presuntos vaciadores y generar los instrumentos necesarios para que los trabajadores sean quienes controlen ese flujo de fondos que privilegien el pago de los salarios adeudados por un lado y la continuidad de las fuentes de trabajo por el otro. Por eso marcharemos el viernes 19 al Ministerio de Trabajo de Alem para ser atendidos por Triaca y participar del paro nacional del 24 y la movilización a plaza de mayo para exigir una audiencia con Marcos peña.

Además, ese mismo planteo será llevado bajo el formato de un proyecto de declaración a los bloques de diputados del Congreso Nacional que servirá para multiplicar el inmenso apoyo político logrado o, en su defecto, poner blanco sobre negro entre la demagogia y el apoyo real a los trabajadores.

Mientras tanto, el empresario kirchnerista y candidato intendente por esa fuerza, Sergio Szpolski continúa con su política de desguace del G23 habiendo vendido parte de sus acciones del canal de noticias CN23, el diario gratuito El Argentino y la radio Vorterix al grupo Indalo por un lado y abandonando a su suerte a los trabajadores de las revistas (7D, Cielos Argentinos, Forbes etc.) y a los zonales de El Argentino a quienes les adeuda desde noviembre y cuyo conflicto pretende clausurar con ofertas que no llegan al 10% de las indemnizaciones legales.

Esta gran lucha tuvo como punto de partida una definición clave de los trabajadores: despegarse de la idea de que se trata de una disputa ideológica del kirchnerismo y el gobierno alrededor del planteo patronal de la “pluralidad de voces” (libertad de empresa) para orientarse abiertamente al eje de que lo que está en juego es una lucha gremial y la defensa de los puestos de trabajo de 800 familias de trabajadores y, en definitiva, la libertad de expresión de los trabajadores que una y otra vez es avasallada por las patronales de uno y otro pelaje. Entre los trabajadores conviven variadas ideologías políticas, principalmente del kirchnerismo y la izquierda. Las mismas serán puestas a prueba en la experiencia colectiva de la lucha. Hay un punto claro de unidad, de un lado están las patronales vaciadoras y el Estado, del otro, los trabajadores y su inmensa lucha.

Alfonso Villalobos

 

Delegado CI Tiempo Argentino

El SiPreBA pidió un bono de fin de año de $6.000 para todos los trabajadores de prensa

En el contexto del deterioro salarial vía inflación, y potenciado por la devaluación del 40% aplicada por el macrismo, el SiPreBA votó en el que fue el primer plenario de delegados convocado por el sindicato, el pedido de un bono de fin de año de $6.000.

En el contexto del deterioro salarial vía inflación, y potenciado por la devaluación del 40% aplicada por el macrismo, el SiPreBA votó en el que fue el primer plenario de delegados convocado por el sindicato, el pedido de un bono de fin de año de $6.000.

La mayoría de las empresas, sin embargo, han tomado nota del amparo con que cuentan por parte del gobierno para poder aplicar su propio ajuste. Así,  -y con la crisis en el Grupo 23 mediante- por el momento sólo Agea-Clarín y Tiempo Argentino han logrado el pago por única vez de sumas de $1.000 y $1.500 respectivamente en tickets de compra. Se trata de un mecanismo patronal que denunciamos: con costos casi nulos para las empresas, las sumas en tickets no tributan para el aguinaldo. No se trata de un “premio”, por el contrario, es salario perdido vía la inflación. 

En otras empresas como Infobae y Dyn las patronales todavía evalúan el pedido, de la misma forma que los trabajadores evalúan en asamblea cuáles serán los pasos a seguir para conquistar el reclamo.