Crónica: la perspectiva es parar y ocupar hasta conseguir la última reivindicación

Crónica: la perspectiva es parar y ocupar hasta conseguir la última reivindicación

Con el paro y la ocupación con los que contestaron el despido de más de 70 compañeros del sector de prensa y la eliminación de la edición vespertina, los trabajadores de Crónica lograron, tras impedir por un día la salida del matutino, contener transitoriamente una nueva ofensiva patronal.

Crónica: la perspectiva es parar y ocupar hasta conseguir la última reivindicación

Con el paro y la ocupación con los que contestaron el despido de más de 70 compañeros del sector de prensa y la eliminación de la edición vespertina, los trabajadores de Crónica lograron, tras impedir por un día la salida del matutino, contener transitoriamente una nueva ofensiva patronal.

Dictada la conciliación obligatoria (manotazo de ahogado de la patronal y el Ministerio ante la negativa de los trabajadores a aceptar la voluntaria) y logrado el reingreso a planta, la clave ahora se encuentra, sin embargo, en desarrollar a fondo la lucha por imponer los tres puntos que una asamblea muy lúcida consideró inicialmente imprescindibles para acatar la medida ministerial: la reincorporación del grupo de compañeros del sector jefes y encargados que no aceptó el retiro voluntario y se mantiene en la puerta del diario desde hace un mes en lucha por su reincorporación; la expulsión inmediata de los patovicas de Forjar Salud / UOM que amedrentan a los compañeros y han llegado a hacer ostentación de armas de fuego, y la reapertura del vespertino para frenar el vaciamiento patronal.

Los compañeros aún están a tiempo de superar las vacilaciones por las que, frente a una patronal acorralada y sorprendida, se dejó pasar la oportunidad de imponer ahí mismo, en caliente, esas tres reivindicaciones fundamentales, imprimiéndoles efectivamente el carácter de “condiciones”, consecuencia de lo cual la patronal logró recomponerse mínimamente del golpe que significó el bloqueo a la salida del matutino.

Esas tres condiciones constituyen por sí mismas, además, un excelente programa para encarar una gran movilización y agitación en todo el gremio y el movimiento obrero, para que esta vez ninguna impasse o tregua burocrática dilapide el esfuerzo y el triunfo de los compañeros al conseguir las reincorporaciones. Los compañeros deben evitar repetir aquello que ocurrió cuando la patronal fue obligada a acatar la conciliación anterior, donde tras el triunfo contra los despidos y el impacto de la gran marcha al Ministerio de Trabajo, las direcciones sindicales no adoptaron absolutamente ninguna nueva iniciativa.

La Naranja de Prensa propone y se pone a disposición para un gran acto en las puertas de Crónica, con dirigentes del movimiento obrero, piquetero, de las organizaciones de izquierda y en lucha, que levante las banderas del “No a los despidos”, “Fuera los matones de Crónica” y las demás reivindicaciones. La Naranja de Prensa propone y se pone a disposición para realizar una marcha a la CGT, y exigirle a Moyano y Barrrionuevo que den explicaciones acerca de qué papel juegan Forjar Salud y la UOM en la destrucción de Crónica y el despido de compañeros.

Ambas medidas en la perspectiva de que en Crónica hay que luchar por el paro y la ocupación como los métodos que, mal que le pese al secretario general de Utpba, Daniel Das Neves, son necesariamente “previsibles”, pero precisamente por su condición de probadamente exitosos. Hay que crear las condiciones para parar y ocupar Crónica hasta la última reivindicación.

Corresponsal de La Naranja de Prensa

La encrucijada de Crónica

La victoria definitiva de Crónica no podrá venir sino es de la mano de la unidad entre los trabajadores de prensa y los gráficos. Pero las dos direcciones sindicales se turnan para hacer girar la rueda del divisionismo. Cuando un gremio para, el otro se escuda en una “traición” anterior, alimenta irresponsablemente la legítima e inmediata bronca y desconfianza de su base contra los “carneros” de antes y boicotea la medida actual de “los otros” y así sucesivamente en un circulo vicioso sin fin, que la patronal naturalmente aprovecha para golpear, también por turno, a ambos sectores. No es un error de las burocracias, es una política consciente, un escándalo.

Obviamente que cada sindicato usará luego la defección del otro como taparrabos y justificación de la eventual derrota que le toque en suerte explicar. Y será, además, una explicación mentirosa: cada uno por su lado, los trabajadores de cada sector gremial de Crónica han demostrado que, aún divididos, son capaces de parar, ocupar, impedir la salida de la edición e imponerle derrotas a la patronal.

Lo hicieron los gráficos en septiembre, cuando mediante el paro y la ocupación frenaron más de 50 despidos de ambos sectores, aún cuando los delegados de prensa no habían logrado arrancar una medida similar. Lo hace prensa ahora, al frenar los últimos 72, mientras la dirección gráfica se encolumna objetivamente con la patronal y mira todo por tv. Es falso, entonces, que sin los gráficos no se puede o que sin prensa no se puede. Pero juntos serían imparables.

Mientras los trabajadores de prensa se las arreglaban para parar la ofensiva actual, el viernes 28 de octubre la dirección gráfica publicó en las páginas de Crónica una solicitada en la que, con desparpajo, aclaran no tener “ningún conflicto” con la empresa. Decir esto cuando se tiene enfrente una patronal que, entre otras cosas, realizó hace poco tiempo un pedido de desafuero para tres delegados gráficos, es una impostura. Ni hablar cuando todavía están frescos los 19 despidos que, bajo la cobertura de “retiros voluntarios”, se comió la dirección gráfica para “canjearlos” por 19 reincorporaciones. Cuando una empresa está en la situación de Crónica los retiros voluntarios son siempre rajes encubiertos y no hay más vuelta que darle. Qué no van a tener conflicto…

La respuesta de prensa no puede ser otra confrontación, pero tampoco el silencio: tiene que estar dirigida, en cambio, a un llamado a la unidad, en la búsqueda de deponer o cambiar actitudes, a fijar una política en común para enfrentar a estos vaciadores de mala muerte.

Los trabajadores de Crónica no se pueden pasar la vida viendo cómo las direcciones de ambos gremios se pelean para saber quién cagó a quién primero. Se tienen que autoconvocar por la unidad de gráficos y prensa. Sólo así ganará Crónica.

La Naranja de Prensa