La inflación no para: hay que reabrir la discusión salarial

Pidamos la apertura de paritarias.

22, 25, 30 por ciento. Esos son los porcentajes que se manejan como la inflación real para los primeros siete meses del año. Suficientes como para destruir el poder adquisitivo de nuestros salarios, aun en el caso de aquellas empresas en las que, a principios de año, se consiguieron aumentos importantes, como resultado de la lucha de los compañeros.
Y la inflación no para, aunque no la registre el escandaloso Indecemoreno oficial.

Pidamos la apertura de paritarias.

22, 25, 30 por ciento. Esos son los porcentajes que se manejan como la inflación real para los primeros siete meses del año. Suficientes como para destruir el poder adquisitivo de nuestros salarios, aun en el caso de aquellas empresas en las que, a principios de año, se consiguieron aumentos importantes, como resultado de la lucha de los compañeros.
Y la inflación no para, aunque no la registre el escandaloso Indecemoreno oficial.
Esto vuelve a colocar como una necesidad imperiosa el reclamo de un nuevo aumento salarial. Compañeros de varias empresas ya aprobaron en asamblea sendos pedidos a sus respectivas patronales. En Crítica, donde arrancaron las actividades este año y no habían tenido aumentos, reclaman el 30%; en Perfil, donde venció en agosto el convenio firmado a principios de año, el mismo porcentaje y un mínimo de $800 y en la revista XXIII, donde los trabajadores consiguieron en febrero un incremento del 29%, piden ahora 500 pesos.
En varias otras empresas comenzó a discutirse la necesidad de un aumento salarial, que aparece como aún más imperioso en aquellos lugares de trabajo donde los compañeros, por su escasa o inexistente organización gremial, han recibido aumentos que ni siquiera les permitieron recuperar lo perdido el año pasado.
Entre muchas otras empresas grandes y medianas están todas las del grupo Clarín, Ambito Financiero, Atlántida y Canal 9, por citar sólo algunas, donde los incrementos fueron mayoritariamente concedidos de manera unilateral por las patronales y están por debajo de la inflación.
Y ni qué decir de la multitud de empresas pequeñas donde, en la mayoría de los casos, los compañeros no tienen delegados o la correlación de fuerzas con sus respectivas patronales les ha impedido lograr aumentos suficientes como para siquiera cubrir el deterioro de sus salarios provocado por el incesante aumento de los precios. Aún más grave es el caso de los compañeros colaboradores que, casi en su totalidad, están confinados a una negociación individual, con el agravante de que la mayoría trabaja en negro.
Claro que todo este amplio sector de trabajadores del gremio tiene grandes dificultades para encarar el reclamo, justamente por su debilidad organizativa.
La forma de superarlo es con una exigencia y una lucha de conjunto, de todo el gremio, donde las empresas organizadas hagan punta para imponer un nuevo convenio que nos abarque a todos. A los organizados y a los que aún no lo estamos, a los de empresas pequeñas, medianas y grandes.
Un convenio salarial que fije mínimos que cubran nuestras necesidades y por debajo de los cuales ninguna empresa pueda pagar a un trabajador. Que los colaboradores también tengan fijado un piso que realmente compense su trabajo y no sigan cobrando las miserias que se pagan en la mayoría de las empresas.
Nada de esto está en la mente de los actuales directivos de la UTPBA, que han elaborado la curiosa y cómoda (para ellos) teoría de que es mejor que los trabajadores de cada empresa (dónde y cómo puedan) se las arreglen por su cuenta. Nada de peleas de conjunto que los obligue a enfrentarse a las grandes patronales y que generen una gran deliberación y una movilización del gremio a la que le tienen más miedo que a la peste.
Desde hace 24 años se aposentaron en los sillones del sindicato y comenzaron a vivir de nuestros aportes, sin trabajar ni tener que depender de un salario. Y han dejado en banda a todo el gremio en la pelea por las reivindicaciones más elementales.
Nos han convertido en un caso único en el país, el de un gremio donde los salarios de convenio son los mismos que hace 20 años.
Hay que exigirle a la conducción de la UTPBA que pida la apertura de paritarias generales, para todo el gremio.
Los delegados combativos y los activistas de prensa tienen que comenzar un proceso de agrupamiento, de organización, de autoconvocatorias.
Es necesario romper el aislamiento al que nos confina la dirección del sindicato.
La presencia y la actividad de un agrupamiento combativo fuerte va a impulsar a compañeros de distintas empresas a organizarse.
El tema salarial es vital. Se trata de la subsistencia de nuestras familias. Hoy tiene que ser el eje de ese agrupamiento.