La Naranja de Prensa sobre la denuncia de violencia de género en el SiPreBA

El sábado 2 de abril fue presentada una denuncia de violencia de género contra el secretario gremial del sindicato, Patricio Klimezuk, por parte de una compañera afiliada. Fue durante una reunión abierta de la Secretaría de Mujeres y Géneros del Sipreba, donde la compañera describió una cantidad de sucesos vividos que constituían maltrato psicológico y acoso.

El sábado 2 de abril fue presentada una denuncia de violencia de género contra el secretario gremial del sindicato, Patricio Klimezuk, por parte de una compañera afiliada. Fue durante una reunión abierta de la Secretaría de Mujeres y Géneros del Sipreba, donde la compañera describió una cantidad de sucesos vividos que constituían maltrato psicológico y acoso.

El sindicato tomó el caso y lo debatió en varias reuniones, en donde se resolvió que tres miembros de la Comisión Directiva (entre ellos, la secretaria de Mujeres y Géneros), se encargaran de buscar asesoramiento externo con el fin de llegar a una resolución. Esta propuesta, aprobada por la directiva, fue elaborada por nuestra agrupación y debatida en reuniones de la Secretaría de Mujeres y Géneros, que dirigimos. Mientras tanto, el compañero fue suspendido de sus actividades.

Aunque la compañera había realizado la denuncia hace un año en la agrupación en la que ambos militaban (el Colectivo de Trabajadores de Prensa), el tema no fue informado por el CTP al sindicato ni a la lista Pluricolor. Lo consideramos una falla grave. Por más que cada agrupación tiene el derecho a nominar sus candidatos en la lista común, la presencia de un integrante con denuncias de este tenor compromete al conjunto, que no pudo opinar porque se le sustrajo la información correspondiente.

En los tres meses que duró el proceso se sostuvieron numerosos encuentros y se realizaron diferentes consultas, entre otras, con La Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres -organismo dependiente de la Procuraduría General de la Nación. También con compañeras periodistas del gremio especializadas en violencia de género. Se concluyó, de esta manera, que estábamos en presencia de un caso de violencia de género de carácter psicológico.

Especificamos la caracterización, no para disminuir la violencia sufrida por la compañera, sino todo lo contrario. La violencia contra la mujer no se agota en la agresión física directa. Existen otros tipos de violencia, entre ellas la psicológica -que puede o no complementarse con la agresión física- pero que tiene en común con ella colocar a la mujer en un lugar de sometimiento al hombre. A su vez, las especialistas consultadas consideraron que debe tomarse en cuenta la reincidencia, si la persona asume y cuestiona su forma de actuar para modificar su conducta con ayuda de especialistas y psicólogos, tanto en lo que respecta a su significado como a las posibilidades de reinserción.

Del debate también se arribó a la necesidad de tener una política sobre el tema a través de una deliberación en el gremio y de la elaboración de un protocolo de intervención frente a estos hechos. Se estableció que esta tarea debía estar a cargo de la Secretaría, que también tomaría la tarea de realizar talleres de violencia de género para toda la comisión directiva y delegados del gremio (de carácter obligatorio para Klimezuk), ya que la sola separación no resuelve el tema si no es abordado de manera conjunta con otras resoluciones. Todo esto sin negarles nunca a las compañeras víctimas de violencia el derecho que les asiste a recurrir a la Justicia si así lo consideraran. En el caso de la Naranja, creemos incluso que de elegir este camino el sindicato debe asistir a las compañeras con el patrocinio legal. Pero esto no quita que, como sindicato, apostemos a intervenir toda vez que una denuncia sea presentada y tomar las medidas necesarias con el objetivo de reinsertar al denunciado y lograr la base de respeto mutuo y unidad entre las trabajadoras y los trabajadores.

Este concepto fue el que presidió nuestra resolución en relación a Klimezuk. En primer lugar, el Sipreba resolvió su suspensión de la Comisión Directiva mientras se investigaba el caso. Además, el sindicato se comprometió a hacer un seguimiento del tema con el objetivo de darle a la compañera la seguridad de que no volviese a atravesar una situación de violencia de ningún tipo, y que pudiese continuar con su actividad gremial dentro del Sipreba.

El punto más complejo es cómo aplicar el concepto de la reinserción. Aquí entran en consideración varias cuestiones, como cuál debe ser el período de sanción, si terminado ese período debe seguir como integrante de la Comisión Directiva o como simple afiliado, y qué lugar ocupa la opinión de la víctima. En la primera resolución votada por la Comisión Directiva, se aprobó la readmisión de Klimezuk, al considerar que él había aceptado su responsabilidad sobre las denuncias realizadas y que había aceptado la suspensión impuesta. También se consideró que, de acuerdo con todos los informes, dicha conducta no se había repetido.

La Naranja de Prensa presentó un dictamen en el que expresaba la importancia de que en el acta del sindicato figure la denuncia de la compañera; y para ser claros y evitar encubrimientos, se tenían que identificar responsabilidades. También propusimos que sea una reincorporación “a prueba”. Ninguno de estos puntos fue aceptado.

Tras la resolución, se generó un clima de rechazo y disconformidad en un sector del gremio. Los argumentos planteados fueron de diverso tipo, pero en general dominaba un planteo sobre su legitimidad como representante. Mientras que La Naranja rechaza aquellos que apuntan a una mera política punitiva, compartimos la opinión —revisando nuestra posición en este aspecto— de que la reinserción debe partir de que el agresor no forme parte de la Comisión Directiva del Sipreba, sino que integre el sindicato como un afiliado más. La diferencia no es menor: la Comisión Directiva, incluso en un sindicato democrático como el nuestro, no deja de representar una posición de poder que coloca a la víctima y al victimario en roles distintos.

También hicimos la propuesta de hacer pública la resolución para el debate y el conocimiento de todos los afiliados.

Esta intervención del Sipreba abre un camino que, en general, no se practica en ningún tipo de ámbito, por lo que permitirá avanzar en cómo sopesar conductas de estas características. También permitirá entender que la sociedad está atravesada de conjunto por conductas machistas de distinto tipo, para analizar cómo intervenir sobre estas acciones. Este punto refuerza la necesidad de desarrollar el Sipreba, con una afiliación masiva y para ser parte activa de la construcción de este sindicato y de este debate.

Nuestra agrupación aborda la problemática de género desde una perspectiva de clase. Conscientes de que la barbarie capitalista se cristaliza sobre nuestras relaciones sociales y en nuestras familias, luchamos contra el régimen social que nos violenta diariamente y que reproduce la idea de que así como los patrones tienen una autoridad y derechos sobre sus trabajadores, los hombres tienen una autoridad y derechos sobre las mujeres.

Para terminar con la violencia hacia las mujeres luchamos para terminar definitivamente con este régimen social violento e injusto.